En la industria automotriz actual, la tensión entre eficiencia mecánica y valor humano es constante. Desde la revolución industrial se debate este tema, pero hoy el avance de la inteligencia artificial y los chips productivos lo aviva aún más.
Sin embargo, en la planta de General Motors en Gravataí (Brasil), esa dicotomía parece superada. El complejo no solo ha incrementado la automatización, sino que ha instaurado un modelo donde la tecnología es el motor de una nueva especialización laboral.
Conversamos con Ricardo Urbano, director de dicha planta, sobre el impacto de la IA en la fabricación de SUV que lideran las búsquedas en Google en Latinoamérica por su diseño y tecnología.

La radiografía de la automatización
Gravataí ha alcanzado niveles de precisión que la posicionan como un epicentro tecnológico. La planta opera con una coreografía robótica que Urbano describe con exactitud:
“En líneas generales, nuestra estructuración de carrocerías es 100% automatizada. Nuestra pintura está en torno al 80%”, afirmó.
Lo más disruptivo ocurre en las etapas finales, donde tradicionalmente impera el trabajo manual. Urbano destaca que su “área de montaje general, que típicamente no tiene automatización, tiene un 6% de automatización, que es una buena referencia global para ellos”.

La IA como “compañera de turno”
La llegada de la inteligencia artificial no fue súbita, sino un proceso de inmersión cultural. El directivo relata que la primera fase fue el alfabetismo digital del personal para democratizar el conocimiento técnico.
“La inteligencia artificial hoy es parte de nuestra rutina. Tuvimos algunas fases: la primera fue un ‘letramento’, un literacy de algunas personas de la planta para entender qué era aquello de lo que se estaba hablando”, aseguró.
Esta transformación ha permeado la gestión administrativa a través de Glim, la herramienta interna de la compañía. Según él, esta integración ha optimizado los flujos de trabajo drásticamente: “Nosotros mismos, en el liderazgo de la planta, usamos esto y es parte de nuestro día a día… es mucho más fácil conseguir por ese medio acceder, comunicar y acorta los caminos de información que tendríamos que buscar por otros medios”.

El rol del trabajador en la era de los algoritmos
Una de las mayores preocupaciones es el desplazamiento laboral por la robótica. Urbano aborda este tema con una visión centrada en la evolución del perfil profesional, asegurando que el objetivo es potenciar, no sustituir.
“Lo que dejamos claro a las personas es que la inteligencia artificial es complementaria, no es sustitutiva. Viene a potenciar lo que el equipo ya hace bien. Ella acorta los caminos y permite que las personas trabajen mucho más en actividades intelectuales”, afirmó.
Incluso cuando una tarea específica es delegada a una máquina, el enfoque es la reubicación estratégica: “Aunque alguna actividad transaccional sea sustituida, esa persona va a tener la oportunidad de trabajar en alguna cosa más especializada. Es de esa forma que hemos estimulado a nuestros equipos a aprender y evolucionar”.
Un producto del entorno virtual hecho con IA
El resultado tangible de esta filosofía es el nuevo Chevrolet Sonic. Su origen: fue desarrollado íntegramente en un entorno virtual impulsado por IA. Esto permitió a ingenieros y diseñadores refinar superficies y estructuras con una precisión imposible mediante métodos tradicionales.
Para Urbano, la calidad es el reflejo directo del bienestar de quienes lo ensamblan. La planta alberga una comunidad multicultural de países como Colombia, Ecuador y Venezuela, donde el ambiente laboral es la prioridad máxima.
“El ambiente de trabajo aquí es la cosa más importante que consideramos… todos los que vienen a trabajar todos los días tienen que sentirse en su máximo, sea de otro país, de otra religión o de cualquier tipo de diversidad, necesita sentirse pleno para contribuir”, dijo.
Fuente: Infobae