Un potente estallido sacudió este día las instalaciones de Cabo Cañaveral, en el estado de Florida, cuando un cohete de la compañía aeroespacial de Jeff Bezos, Blue Origin, se incendió y explotó durante una prueba de encendido estático en tierra.
La empresa confirmó a través de sus redes sociales que «se ha producido una anomalía durante la prueba de encendido estático de hoy». En la misma declaración, agregaron que «se ha comprobado que todo el personal se encuentra a salvo», descartando víctimas humanas en el incidente.
El propio Jeff Bezos, fundador de la compañía, rompió el silencio al asegurar que si bien «es demasiado pronto» para determinar las causas del siniestro, ya se han puesto en marcha las investigaciones. En un tono firme, Bezos señaló: «Ha sido un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Vale la pena».
Un gigante reutilizable en llamas
El vehículo siniestrado es el New Glenn, un cohete de gran tamaño diseñado para ser reutilizable, una de las apuestas más ambiciosas de Blue Origin. Cabe recordar que la empresa había anunciado recientemente su intención de retomar los vuelos, luego de que una falla en el tercer vuelo del cohete obligara a abrir una investigación por parte de la Administración Federal de Aviación.
El sitio del accidente, Cabo Cañaveral, es considerado uno de los centros neurálgicos de la actividad espacial estadounidense. Desde allí parten misiones tanto comerciales como gubernamentales, lo que eleva la relevancia de cualquier percance en sus instalaciones.
Reacciones desde la NASA
El director de la NASA, Jared Isaacman, también se pronunció mediante un mensaje en redes sociales. En su declaración, afirmó que «los vuelos espaciales no perdonan» y que «desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de gran tonelaje es extraordinariamente difícil». Isaacman se comprometió a «colaborar con los socios para apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar las repercusiones a corto plazo en las misiones y volver a lanzar cohetes».
Hasta el momento, Blue Origin no ha emitido un cronograma preciso para reanudar las pruebas, aunque fuentes cercanas indican que el equipo técnico ya evalúa los daños en la plataforma de lanzamiento. La comunidad espacial internacional sigue con atención los pasos de la compañía, la cual busca consolidarse como un actor clave en el mercado de lanzamientos orbitales.
Fuente: Infobae