La reconocida cantante Britney Spears rompió el silencio esta semana para abordar el complicado momento que vive, tras ser arrestada por conducir bajo los efectos del alcohol y completar un período en rehabilitación.
En un mensaje publicado en Instagram —que luego fue eliminado—, la artista de 44 años confesó que atraviesa “problemas emocionales” que se manifiestan con frecuencia en su cocina.
El pasado jueves, Spears compartió un extenso texto en esa red social donde, sin hacer alusión directa a sus conflictos legales, se explayó sobre sus recientes proyectos artísticos con vitrales y reflexionó sobre el año transcurrido.
“Este año ha sido bastante interesante… nunca había hecho tantas manualidades y es un poco vergonzoso, ok, puede que me haya vuelto un poco loca cuando honestamente creí que podía crear mi propio vitral”, escribió la estrella, según reportó Daily Mail.
En el mismo texto, Spears vinculó sus pasatiempos creativos con una revelación íntima.

“Tengo muchos problemas emocionales que surgen en mi cocina… no tengo idea de por qué… supongo que es usualmente donde como familia nos reunimos para celebrar, rezar y cocinar”, manifestó la intérprete de “Toxic”.
Esta publicación se dio a conocer una semana después de que se difundiera el video de su detención, grabado por una cámara policial de tablero, donde se la observa fallar en una prueba de sobriedad y ser esposada.
De acuerdo con la Patrulla de Caminos de California, Spears fue arrestada el 4 de marzo pasado luego de que la vieran manejando de forma errática en la autopista US-101, cerca de Newbury Park, California, aproximadamente a las 9 de la noche.
La detuvieron bajo sospecha de conducir bajo los efectos combinados de alcohol y drogas.
Un informe policial obtenido por Daily Mail reveló que Spears admitió ante los oficiales haber consumido Adderall, Prozac y el estabilizador del ánimo Lamictal, además de haber ingerido “una copa de champán mimosa” siete horas antes del incidente.

El agente que efectuó el arresto anotó que percibió “el olor característico de una bebida alcohólica emanando de su aliento y su persona”, que su “habla era rápida y entrecortada”, que su “paso era inestable” y que “jugueteaba con los dedos”.
En su bolso encontraron un frasco de Adderall sin receta médica, y en el portavasos delantero del vehículo, una copa de vino vacía.
El documento también señaló que durante el procedimiento, su “estado de ánimo pasó de confrontacional y agitado a extravagante y cooperativo” y que en ocasiones habló “sin coherencia”.
Según el informe, en ciertos instantes “pareció hablar con acento británico” e invitó a los agentes a su casa, ofreciéndoles preparar lasaña y comentando: “Tengo una piscina”.
Entre el arresto y el acuerdo legal que aceptó en mayo, Spears pasó tres semanas en un centro de rehabilitación por abuso de sustancias.

Mediante ese convenio —conocido coloquialmente como “wet reckless”, una figura que reduce el cargo de conducción bajo los efectos del alcohol a conducción imprudente— fue sentenciada a 12 meses de libertad condicional, una multa de 571 dólares y la asistencia obligatoria a 30 horas de clases sobre conducción bajo los efectos del alcohol, distribuidas en un programa de tres meses.
En su publicación, Spears también contó que la lámpara de vitral que había fabricado con sus propias manos y que mantuvo en su cocina durante tres meses fue desechada por su empleada doméstica.
“Estoy acostumbrada a que la gente tome mis cosas”, escribió antes de añadir: “Ni siquiera peleé ni pregunté dónde estaba”.
Los actuales problemas legales de Spears ocurren menos de cinco años después de que finalizara la tutela legal de 13 años que su padre, Jamie Spears, ejerció sobre ella y que terminó en 2021, tras una batalla judicial impulsada también por el masivo movimiento de apoyo público conocido como “Free Britney”.
Fuente: Infobae