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Por 3,5 millones de euros, una colonia textil catalana busca nuevo dueño

Una histórica colonia textil de 144 hectáreas, ubicada entre los municipios de Callús, Sant Mateu de Bages y Súria, en la comarca del Bages (Barcelona), ha sido puesta a la venta por 3,5 millones de euros. La propiedad, gestionada por la firma LM Finques y publicada en el portal inmobiliario Idealista, abarca más de 11.000 metros cuadrados de construcción distribuidos entre naves fabriles, viviendas y edificaciones agrícolas, según consta en el anuncio de venta.

El conjunto patrimonial se extiende junto a la carretera C-55, a la derecha del río Cardener, y mantiene la fisonomía característica de las colonias industriales catalanas que florecieron entre finales del siglo XIX y principios del XX. De acuerdo con la información difundida por Idealista, una vista aérea del complejo revela lo que parece más un pequeño pueblo privado que una finca convencional, con calles interiores, edificaciones de piedra, antiguas viviendas obreras y amplios espacios fabriles.

Los orígenes del enclave se remontan a 1875, cuando Joaquim Torrents i Fuster, propietario del ‘mas’ de Antius, impulsó las primeras instalaciones. Según recoge el diario Regió7, la colonia llegó a albergar alrededor de 150 trabajadores durante la década de 1960, cuando ya operaba bajo el grupo Manufacturas y Industrias Téxtiles Agrupadas SA (MITASA). La posterior crisis del sector textil redujo progresivamente la actividad hasta el cierre definitivo.

Espacio para vivir, cultivar y una fábrica con fuente de energía propia

El anuncio publicado por LM Finques en su sitio web detalla cuatro grandes zonas dentro de la finca. La masía principal, de 1.260 metros cuadrados, fue en su momento la residencia de los propietarios y conserva el sello de la arquitectura rural catalana, con amplios espacios interiores susceptibles de ser rehabilitados con fines residenciales, hoteleros o institucionales. Esta construcción cuenta además con una fuente natural propia que proporciona agua de manera continua y permite el riego de los cultivos colindantes.

Una señal al lado de la entrada de la Colonia Antius, en Bages (Barcelona). (LM Finques)

A poca distancia se halla el Hostal Nou, una segunda masía de 250 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y rodeada de campos de cultivo. Cuenta con un cobertizo agrícola de 120 metros cuadrados, adecuado para almacenamiento, maquinaria o actividades ganaderas.

La zona conocida como La Fábrica agrupa el núcleo del patrimonio industrial del conjunto. Su edificio principal, de 7.500 metros cuadrados, incluye cuatro viviendas integradas en el complejo y ofrece potencial de reconversión para usos logísticos o productivos, conforme a la normativa vigente. Alrededor de este núcleo, una veintena de viviendas adicionales, históricamente asociadas a la actividad fabril y dispuestas como colonia residencial obrera, completan esta área. El recinto también conserva un salto de agua canalizada proveniente del canal del Cardener, recurso que en su época suministraba energía al complejo y que el anuncio de venta destaca como un elemento de valor añadido para futuros proyectos.

En lo que respecta al terreno, las 144 hectáreas totales se dividen en 29 hectáreas de cultivo, aptas para distintos tipos de explotación agrícola, y 115 hectáreas de bosque, que brindan privacidad, valor ecológico y posibilidades para actividades forestales o de recreación al aire libre.

Del pasado industrial a la explotación turística o comunidad autosuficiente

Según Idealista, el Bages fue uno de los grandes polos industriales del interior de Cataluña, impulsado por el textil, la minería y la actividad agrícola. Muchas de las colonias que surgieron en ese período terminaron abandonadas con el paso de las décadas, aunque algunas lograron sobrevivir reconvertidas en espacios residenciales o patrimoniales. Regió7 sitúa a Antius dentro de ese conjunto de colonias que se extendieron a lo largo de las riberas del Llobregat y el Cardener en toda la región central.

La fachada de una de las viviendas en la Colonia Antius, en Bages (Barcelona). (LM Finques)

El anuncio de Idealista no define un proyecto específico para el complejo, pero enumera un abanico de opciones: turismo rural o complejo hotelero, explotación agrícola y forestal, rehabilitación patrimonial, centro educativo o de bienestar, inversiones industriales o mixtas, y proyectos de coliving o comunidad autosuficiente. Aunque también pueden atraer a inversores particulares, operaciones de esta magnitud suelen generar interés entre inversores turísticos, grupos hoteleros y patrimonios familiares que buscan transformar antiguos complejos industriales en hoteles boutique, espacios para eventos o retiros corporativos.

Fuente: Infobae

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