Natalia Lafourcade lleva su «teatro de la canción» al Gran Rex

En la víspera de sus 40 años, Natalia Lafourcade recibió una canción que le cambió el rumbo. No se trataba de un tema cualquiera: fue la pieza que le devolvió el norte artístico y bautizó lo que vendría después. Bajo el título Cancionera, nació así su alter ego, el disco y la gira que este viernes 29 y sábado 30 de mayo la llevan al Teatro Gran Rex de Buenos Aires. Serán dos funciones que integran un periplo latinoamericano que ya acumula 35 presentaciones en México, España y Norteamérica. El formato es lo que ella denomina «teatro de la canción»: voz, guitarra, una habitación suspendida en el tiempo y un diálogo permanente con el público.

Cancionera, el más reciente álbum de estudio de la cantautora mexicana, salió a la luz hace más de un año, el 24 de abril de 2025, y llega precedido por un Grammy al Mejor Álbum Pop Latino 2026 —el quinto de su trayectoria— y por una gira que se ha extendido durante los últimos dos años. El disco contiene 14 canciones que fusionan bolero, ranchera, son jarocho, huapango, cumbia, tango, pregón, rumba y jazz. Fue grabado íntegramente con tecnología analógica y en tomas completas, con todos los músicos tocando al mismo tiempo en el estudio.

Una pregunta y un personaje

Natalia Lafourcade ha cosechado premios Grammy de todo tipo, fue reconocida por la revista Billboard como una de las cincuenta mejores artistas pop latinas de la historia y lleva más de dos décadas forjando uno de los repertorios más valiosos de la música popular latinoamericana actual. Sin embargo, la mañana antes de cumplir 40 años se cuestionó: «¿Qué sigue?». La respuesta no fue un plan, sino una canción. «Cancionera llegó para recordarme mi propósito y el sendero que siempre quise transitar», explicó la artista en una entrevista. El personaje que surgió de esa pieza —»la cancionera»— no es exactamente ella ni una invención: es, según sus palabras, el reconocimiento de que es «miles de otras posibilidades más allá de mi nombre».

El alter ego tiene un linaje bien definido. Ella lo sitúa dentro de una tradición de cancioneras y cancioneros latinoamericanos que emplearon la música como instrumento de memoria y resistencia, desde Chavela Vargas hasta figuras anónimas del son jarocho veracruzano. En los conciertos del Cancionera Tour, recita décimas que lo expresan sin ambages:

«Yo vengo de cancioneras y cancioneros valientes; que no sean indiferentes nuestras luchas verdaderas pues vendrán las primaveras y el cantar de la cigarra. Por la bestia que desgarra, abusa y causa dolor, yo vengo aquí con amor a marchar con mi guitarra».

El método Lafourcade

Cancionera es la segunda ocasión en que Natalia Lafourcade graba en cinta analógica, tras De todas las flores (2022), pero esta vez el proceso se llevó «todavía más a fondo». Las sesiones de grabación y mezcla se realizaron en menos de un mes en estudios de Ciudad de México, después de tres meses de trabajo en arreglos a cargo del compositor, director de orquesta y arreglador Gordon Hamilton. En el estudio se juntaron aproximadamente 18 músicos —orquesta completa, vientos, maderas, percusiones— para grabar cada tema en tiempo real, en una sola toma sobre cinta.

«Hacerlo a la antigua, en una sola toma y sobre cinta analógica, con la banda y la sección de cuerdas, maderas y vientos tocando simultáneamente, genera una experiencia llena de adrenalina», describió. No obstante, el riesgo es considerable: cualquier fallo afecta la totalidad del registro y se renuncia a la precisión quirúrgica que brinda la edición digital (cortar y pegar, Pro Tools y demás). A cambio, el resultado posee alma, calidez y verdad. La revista musical española Efe Eme destacó que la textura orgánica de las canciones «envuelve al oyente con una calidez difícil de lograr en registros digitales altamente editados», y dod Magazine comparó la experiencia de escucha con la contemplación paciente de los cuadros de Rothko.

La producción del disco estuvo a cargo de Lafourcade junto a Adán Jodorowsky, su coproductor en De todas las flores y en el concierto del Carnegie Hall. La artista lo describe como un «mago» capaz de materializar ideas y de sostener el espacio de creación colectiva. Jodorowsky —hijo del célebre artista, cineasta y escritor chileno-francés Alejandro Jodorowsky— declaró que el objetivo era evitar «trucos» y artificios de estudio, preservando la verdad del momento interpretativo aun a costa de aceptar imperfecciones técnicas.

Las presentaciones de 'Cancionera' combinan narración, vestuario, repertorio clásico y una puesta en escena íntima

Un atlas de géneros y colaboraciones

El universo sonoro del disco se teje con una constelación de colaboradores elegidos tanto por su destreza como por su afinidad humana. El cantautor mexicano El David Aguilar coescribió e interpretó «Como quisiera quererte», canción que nació de una noche de mezcales y conversaciones sobre historias de amor. Los ecuatorianos-suizos Hermanos Gutiérrez aportaron texturas de guitarra que evocan el western latinoamericano y el bolero cinematográfico. El cantaor español de flamenco Israel Fernández y el guitarrista Diego del Morao participaron en «Amor clandestino (Acústica)», grabada tras un encuentro fortuito en Jerez de la Frontera. El colectivo de arte experimental Soundwalk Collective —conocido por sus paisajes sonoros inmersivos y sus colaboraciones con Patti Smith, con quien se presentaron en Buenos Aires en enero de 2025— integró sonidos naturales al tejido musical: agua, viento, aves, insectos, de modo que las canciones parecen respirarse dentro de un ecosistema vivo.

El folclore veracruzano que ella reivindica como propio —aunque nació en Ciudad de México, toda su familia viene de aquel estado— tiene presencia explícita en versiones de «El coconito» y «La bruja», dos piezas que la conectan con una tradición de cantoras populares de la región. Bolero, huapango, cumbia, tango, pregón y jazz se suceden en una amalgama que bien puede ser descrita como una «enciclopedia sonora» de la música latina, articulada en un relato emocional que va del duelo a la fiesta.

El 'Cancionera Tour' visitó México, España, Estados Unidos, Canadá y ahora Sudamérica, en el regreso luego de la maternidad de Natalia Lafourcade

El «teatro de la canción» en escena

El Cancionera Tour arrancó el 23 de abril de 2025 en Xalapa, capital de Veracruz, con un valor simbólico que la propia artista no ocultó: comenzar la gira en su tierra, con una obra que celebra sus raíces. El recorrido se extendió por México, Estados Unidos, Canadá y España, hasta que el nacimiento de su primer hijo, en diciembre de 2025, obligó a reprogramar algunas fechas. La artista anunció la llegada del varoncito con una frase sobre su «renacer como madre» y retomó la gira en 2026 para completar el tramo latinoamericano.

El espectáculo, puede anticiparse, no es estrictamente un «concierto». Una crónica publicada sobre las presentaciones en la Brooklyn Academy of Music lo describe como un espacio íntimo y onírico: una habitación con un perchero de vestidos —uno rojo, uno negro—, un piano y una guitarra. Durante aproximadamente dos horas y media, Natalia Lafourcade se sostiene sola en escena. No hay banda visible. Los cambios de vestuario se realizan en parte a la vista del público. Los técnicos manipulan el escenario sin apagar las luces. El artificio es visible y ese es el punto: el teatro, como el juego, es un acuerdo compartido.

Las décimas que recita antes de ciertas canciones funcionan como hilo narrativo. El repertorio entrelaza las nuevas piezas de Cancionera con clásicos de su catálogo —»Hasta la raíz», «Tú sí sabes quererme», «Nunca es suficiente», «De todas las flores»— y con versiones de temas tradicionales latinoamericanos en la voz de una cantora-cancionera.

Ese espíritu que lleva en sus genes musicales fue resumido por ella con precisión:

«¿Qué haríamos si no tuviéramos canciones a la mano para ayudarnos a transitar lo que sea que estemos viviendo?».

Buenos Aires se prepara para transitar ese momento.

Fuente: Infobae

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