En noviembre de 1978, el suicidio colectivo inducido por Jim Jones en Guyana dejó un saldo de más de 900 víctimas, incluidas familias enteras, según relató Paulo Kablan en Infobae al Regreso.
El especialista reconstruyó el caso Jonestown y lo calificó como uno de los episodios más atroces de crímenes rituales contemporáneos. “Es uno de los temas que genera mucha atracción para conocer, porque te horroriza”, describió.
El origen de Jim Jones y el control sectario sobre sus seguidores
Kablan trazó los primeros años de Jim Jones en Estados Unidos, resaltando que “de chico ya jugaba a predicar” y que su entorno familiar tenía vínculos con el Ku Klux Klan. “Él se fue para el otro lado”, señaló, aludiendo a la decisión de Jones de adoptar discursos en favor de las minorías afroamericanas, lo que lo marcó como una figura controvertida en comunidades dominadas por la supremacía blanca.
El especialista explicó cómo Jones mezcló “su ideología comunista”, su admiración por Stalin, las ideas de Buda y el catolicismo extremo para construir una identidad sectaria. “Era un tipo raro dentro de esa comunidad”, remarcó Kablan, y puntualizó que el líder del Templo del Pueblo “lavaba la cabeza” a sus seguidores, muchos de ellos provenientes de comunidades vulnerables.
Al describir la vida en Jonestown, Kablan relató: “Trabajaban de las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, producían algunos granos, comían arroz y algunas legumbres y nada más. Pasaban mal, enfermos. Él sí tenía buenos alimentos y su séquito cercano tenía un sistema de seguridad”.
La masacre de Jonestown: manipulación, violencia y tragedia
El giro dramático llegó cuando el congresista demócrata estadounidense Leo Ryan viajó a Guyana junto a periodistas y funcionarios para investigar las denuncias de abusos y explotación. Kablan puntualizó: “Cuando lo dejaron entrar, hubo un intento de asesinato dentro. Algunos que querían escapar se le acercaron y el congresista dijo: ‘Quien se quiere ir conmigo se puede ir’”.

El operativo de huida terminó en tragedia: “Uno de los que iba en el avión era un infiltrado que arrancó a los cuchillazos y los tiros dentro del avión y desde afuera la seguridad los masacró. Ese congresista murió, murieron un par de periodistas”.
Ese ataque precipitó la orden final de Jim Jones: “Juntó a toda la comunidad y dijo: ‘Se viene una invasión de los Estados Unidos. Hoy es el momento del apocalipsis. Hoy termina todo’. Y tuvo más de 900 muertos”.
Kablan detalló el método del suicidio colectivo: “Un jugo lo mezclaba con cianuro y obligaba a todos a que tomaran. Los padres a sus hijos, trescientos nenes mataron. Los padres a los hijos. Los padres, muchos convencidos, tomaban y al que no, los masacraban a tiros”.

Crímenes rituales en la historia y el antecedente argentino de Tata Dios
En diálogo con el staff de Infobae al Regreso, Kablan recordó que la masacre de Jonestown no fue el único caso de crímenes rituales con fundamento religioso y político. “En la Argentina hay antecedentes de crímenes rituales y de larga data. En 1872, en Tandil, un gaucho que decía que era heredero de Dios… le lavó la cabeza a un grupo de paisanos que terminaron cometiendo una masacre en Tandil con 36 muertos”.
El especialista citó la llamada masacre de Tata Dios, en la que “36 inmigrantes europeos fueron masacrados por la idea de que los masones y los invasores se quedaban con los puestos de los gauchos”. Según Kablan, el fanatismo y la manipulación de líderes carismáticos atraviesan distintas épocas y geografías.
Fuente: Infobae