Dar los primeros pasos con un Mac recién estrenado puede ser mucho más llevadero si se conocen ciertos ajustes y atajos desde el arranque. Dominar estas herramientas permite mantener el equipo en excelente estado durante años, evitar fallos comunes y sacar el máximo partido a lo que ofrece el sistema operativo.
A continuación, se detallan diez secretos prácticos que facilitan la adaptación y el uso eficiente de cualquier modelo de Mac, ya sea de escritorio o portátil.
Ajustes iniciales que marcan la diferencia
Uno de los primeros pasos recomendados es habilitar el click derecho del ratón, lo que permite acceder de forma rápida a los menús contextuales del sistema. En equipos con trackpad, este acceso se logra presionando con dos dedos al mismo tiempo, agilizando la gestión de archivos y opciones.

El almacenamiento en la nube es una herramienta útil, pero puede generar problemas si se activa sin control. Al sincronizar las carpetas de ‘Documentos’ y ‘Escritorio’ con iCloud Drive, es posible llenar la capacidad disponible en la nube en cuestión de minutos. En versiones recientes de macOS, esta sincronización ya no viene activada por defecto, lo que reduce el riesgo de saturar el espacio en línea sin darse cuenta.
Mantener el arranque del Mac libre de aplicaciones innecesarias es clave para preservar la velocidad del sistema. Muchas aplicaciones se configuran para iniciarse automáticamente, lo que retrasa el encendido. Revisar y desactivar esos procesos automáticos asegura que el equipo funcione sin demoras desde el primer momento.
La personalización de la pantalla es otro recurso valioso. Si las resoluciones predeterminadas de macOS no resultan satisfactorias, desde la sección Pantallas en los Ajustes se pueden activar resoluciones adicionales a través de las opciones avanzadas. Esto permite adaptar la visualización a las preferencias o necesidades específicas del usuario.

Spotlight, el buscador integrado, cuenta con funciones que van más allá de la simple búsqueda de archivos. Sirve como calculadora, conversor de unidades y herramienta para consultar equivalencias de divisas. Basta con ingresar una operación o una cantidad con unidad para obtener el resultado de inmediato, facilitando tareas cotidianas sin abrir aplicaciones externas.
La gestión de ventanas en Mac también tiene atajos útiles. Para cerrar una ventana específica se usa CMD+W, mientras que para salir completamente de una aplicación hay que optar por CMD+Q. Esta diferenciación ayuda a controlar mejor los procesos y recursos en ejecución.
Un consejo adicional es desactivar la opción que reabre todas las ventanas al reiniciar o apagar el Mac. Con esta configuración, el arranque siguiente será más limpio y rápido, sin cargar automáticamente documentos o aplicaciones abiertos anteriormente.

El apartado de almacenamiento en los Ajustes, dentro de la sección General, ofrece información detallada sobre el uso del disco. Desde allí es posible eliminar archivos innecesarios, optimizar el espacio disponible y activar el borrado automático de aplicaciones que no se usan, manteniendo siempre el equipo ligero y eficiente.
La descarga de vídeos de YouTube puede realizarse fácilmente con herramientas ya instaladas en el Mac. El reproductor VLC, por ejemplo, permite descargar videos sin recurrir a páginas web externas, lo que elimina el riesgo de anuncios y programas indeseados.
El procedimiento consiste en abrir VLC, acceder a la opción Abrir red, pegar el enlace del vídeo, iniciar la reproducción y, desde la Información multimedia, copiar la dirección del vídeo para descargarlo directamente desde el navegador.

Finalmente, el uso de aplicaciones de mensajería como WhatsApp en el Mac puede derivar en una acumulación considerable de archivos temporales. La recomendación es limpiar periódicamente la caché de WhatsApp para evitar que ocupe espacio innecesario en el disco y así mantener el sistema ágil.
Claves para alargar la vida del equipo
Aplicar estas prácticas desde el primer uso contribuye a que el equipo permanezca en perfecto estado durante mucho más tiempo. Ajustes sencillos, como controlar las aplicaciones que se inician automáticamente o gestionar el almacenamiento con regularidad, previenen problemas de saturación y lentitud.
Atender a detalles como la configuración del click derecho, la limpieza de la caché de aplicaciones y la personalización de la resolución de pantalla favorece una experiencia de usuario más fluida y cómoda. Estas acciones, además, minimizan el desgaste y los errores que suelen producirse con el uso prolongado.
Fuente: Infobae