En una reciente entrevista, Sofi Lofi (@soysofilofi) reveló que un grupo conformado por 23 familias tomó la decisión de reinstalar el teléfono fijo en sus hogares con el objetivo claro de demorar la entrega del primer celular a sus hijos. Esta iniciativa surgió como respuesta a la creciente preocupación por la velocidad e inmediatez que la tecnología ha impuesto en la comunicación cotidiana. Durante la entrevista, una de las madres participantes explicó: “Me sorprendió, pero después al final no tanto, porque somos un montón los que estamos en esta. No logro que mi hijo se desprenda de este aparato”.

La propuesta del teléfono fijo en la escuela
La experiencia comenzó cuando una de las madres propuso en el aula de su hija, de 11 años, la idea de reinstalar el teléfono fijo como un medio de comunicación alternativo entre los niños. Según relató Sofi Lofi: “¿Se acuerdan que les conté que iba a proponer en la clase del cole de mi hijita que pusiéramos teléfono fijo? Bueno, eso sucedió. Lo vi en un posteo de Instagram de otra persona. Lo propuse a mamis y papis. Se recoparon y hoy somos veintitrés hogares con teléfono fijo. Hermoso experimento. ¿Qué buscábamos? Retrasar lo máximo posible el celu, ¿no? Están en sexto, tienen once, doce. Se recoparon madres, padres y niños también”.
La clave del éxito, según la entrevistada, fue contar con el apoyo de la comunidad escolar. Explicó que se trataba de “enganchar un grupete que se llamen entre sí para que suene el teléfono y tenga una función. Lo bueno de esto es que en realidad no es que quería que mi hija dejara de usar el celular, sino que nunca lo usó. O sea, nunca llegamos a que tengan celular”. La propuesta no solo busca demorar el acceso al móvil, sino también restablecer dinámicas de comunicación más directas y con mayor presencia emocional. Sofi Lofi detalló: “Es como el teléfono de grupé, ¿no? Se volvió así como una cosa social, alegría. Tienen la listita de los teléfonos decorada. Cuando uno le ponen teléfono a su casa, todos se pasan el teléfono, se suma a la lista”.

La caída del teléfono fijo en Argentina y el desafío generacional
Maru Duffard aportó datos oficiales del ENACOM para contextualizar el fenómeno. Según señaló, en 2015 había casi diez millones de líneas fijas en Argentina, mientras que para 2024 la cifra se redujo a cerca de seis millones y medio. “Bajó un poco. El salto importante, en la caída, lo tenemos en 2019, que baja de casi diez millones a casi ocho millones de personas”, describió. El equipo reflexionó sobre las causas detrás de este descenso y las transformaciones tecnológicas en los hogares. Sofi agregó: “Cuando vos tenés el módem ya tenés una línea de teléfono, que para mí fue: ‘Che, hola’. No, ya tenés, ya la pagaste. O sea, pero nadie sabe. Faltaba comprar el aparato”.
La conversación también abordó los hábitos de comunicación de los niños, marcados por la inmediatez y el uso de mensajes escritos. Duffard analizó: “No es que los chicos hablan por teléfono, escriben. Porque hay una cosa que vos decís en el podcast bien interesante, que es las capacidades emocionales o de gestión emocional a las que pone o enfrenta el teléfono fijo en los chicos. Es el de la inmediatez de la respuesta también, el de tener una conversación en tiempo real. No que mando un WhatsApp y pienso que te contesto”.
Límites, comunidad y el rol de los adultos frente a la tecnología
Sofi Lofi enfatizó que el verdadero desafío recae en la capacidad de los adultos para establecer límites y ofrecer alternativas saludables al uso del celular: “Hay mucha gente que abre el espacio al celular sin querer, sin estar contentos con eso. Si te mueve, si te hace ruido, a ver cuáles pueden ser maneras alternativas para no caer en algo que no querés que tu hijito esté ahí viéndolo, usando eso”. Sobre el rol de los adultos, la madre entrevistada fue autocrítica: “Creo que nosotros todavía no aprendimos a regularnos. Con esto que yo digo: bueno, a ver si saco el WhatsApp de mi celular, entonces por la calle ando sin estar las veinticuatro horas superconectada. ¿Cómo le vamos a pedir a niños que se autorregulen si nosotros todavía no aprendimos?”
Fuente: Infobae