La Real Academia Española ha señalado a la inteligencia artificial como “el gran reto de nuestro tiempo”. Así lo afirmó Santiago Muñoz Machado durante las jornadas preparatorias de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, evento que tendrá lugar en octubre en La Plata, Argentina. Estas sesiones previas dieron inicio a un plan estratégico que prioriza la adaptación y el control de la IA en el uso del español, ante la creciente presencia de herramientas automatizadas en la comunicación diaria.
Se presentaron dos proyectos editoriales clave para la lexicografía hispana: el Diccionario fácil de la lengua española, elaborado bajo principios de lectura fácil e inclusión, y el Diccionario esencial en lenguaje claro, que contendrá entre 6.000 y 7.000 términos de uso cotidiano.
La jornada contó con la participación de autoridades institucionales, académicos y expertos en tecnología lingüística de toda Iberoamérica, entre ellos Rafael Felipe Oteriño, presidente de la Academia Argentina de Letras. Durante dos días, las exposiciones se centraron en la integración de la IA para mejorar la accesibilidad lingüística, optimizar el procesamiento del lenguaje natural y adaptar textos de forma automática para personas con distintas capacidades cognitivas. Como punto destacado se presentó el Observatorio de Neologismos, una herramienta del proyecto LEIA que monitorea diariamente cerca de 1 millón de palabras extraídas de medios digitales para identificar nuevos usos estables en español.
Hacia protocolos panhispánicos para validar la IA
Uno de los momentos centrales fue la intervención de Francisco Marcos-Marín, director en funciones del Research Institute of United States Spanish (RIUSS), quien insistió en la necesidad de establecer protocolos panhispánicos de validación para la IA. Su propuesta exige el uso sistemático de usuarios reales para contrastar y evitar errores o “alucinaciones de los modelos automáticos”. Marcos-Marín resumió su postura con una consigna institucional:
“La Administración debe pasar de publicar a comunicar”.

La visita institucional también visibilizó proyectos académicos aplicados. Isabel Espinosa Zaragoza, desde la Universidad de Alicante, presentó avances en la adaptación automática de textos para personas con discapacidad cognitiva. Mari Carmen Suárez de Figueroa, de la Universidad Politécnica de Madrid, detalló desarrollos en lectura fácil automática. El catedrático Cecilio Garriga, de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Nacional de Colombia, dio a conocer MarIATerm, un asistente lexicográfico basado en IA que permite a los ciudadanos acceder a terminología especializada.
La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), representada por Ana Paula Laborinho, delineó directrices para una inteligencia artificial ética, inclusiva y lingüísticamente diversa. El énfasis de la OEI se puso en alinear estas herramientas con principios de servicio comunitario y respeto por la variedad lingüística.
El español como legado digital en la era de la IA
En la sesión sobre IA y tecnología del lenguaje, empresas y organismos resaltaron el papel del español como “vector cultural de 600 millones de personas”, en palabras de Josetxo Soria, responsable de relaciones institucionales y públicas de inteligencia artificial de Google. Soria calificó la transformación digital impulsada por la IA como una “revolución de gran calado” y reafirmó el compromiso de Google con el idioma:
“Queremos cimentar ese desarrollo con un uso correcto del español en el mundo”.

En el plano operativo, representantes de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad Complutense y la UNED expusieron líneas de trabajo en procesamiento de lenguaje natural, sistemas de pregunta-respuesta supervisados y visores terminológicos para detectar tendencias léxicas y tecnológicas.
El bloque de innovación cerró con la intervención simbólica de un sistema automatizado de IA, programado para conversar en vivo con la académica Asunción Gómez-Pérez. El sistema destacó su función como apoyo activo para mejorar la comprensión y adaptación del español:
“Hoy puedo sugerir correcciones, ofrecer respuestas rápidas y herramientas para que el español se entienda como hasta ahora y os permita comunicaros”.
La secuencia finalizó con la frase:
“Bienvenidos al futuro del español; uno en el que nos entendemos aún mejor”.
Fuente: Infobae