Un reciente descubrimiento arqueológico en Chipre ha logrado retroceder en 1.000 años la fecha estimada de la domesticación de las palomas, sugiriendo que estas aves pudieron estar entre las primeras en establecer una convivencia estrecha con los seres humanos.
Investigadores difundieron el hallazgo a través de National Geographic, donde detallan que la paloma bravía (Columba livia) compartía recursos y espacios con los habitantes de la antigua ciudad portuaria de Hala Sultan Tekke alrededor del año 1400 a.C., durante la Edad del Bronce.
La relevancia del estudio radica en que, mediante análisis de dieta y restos óseos, se comprobó una convivencia y alimentación conjunta entre humanos y palomas en ese sitio chipriota. Esto adelanta en casi un milenio la fecha aceptada previamente para la domesticación de esta especie, que se ubicaba en la Grecia helenística (323-265 a.C.).

La investigación, liderada por Anderson Carter (de la Universidad de Groningen, Países Bajos) y el profesor asociado Canan Çakırlar, empleó técnicas de zooarqueología y análisis isotópico para identificar restos de Columba livia.
El equipo determinó que la dieta de estas palomas era prácticamente idéntica a la de los humanos del asentamiento chipriota, lo que indica una convivencia prolongada y el posible inicio de un proceso de domesticación mucho antes de lo que se creía.
El hallazgo en Hala Sultan Tekke y las pruebas científicas
Carter y Çakırlar explicaron a National Geographic que los huesos analizados pertenecen a aves que probablemente recibían alimento directo de los habitantes o compartían los mismos recursos esenciales.
“En cualquier caso, probablemente significa que estaban domesticadas o en camino de ser domesticadas”, explicó Çakırlar, según recogió el medio.
Antes de este estudio, la evidencia más antigua de domesticación provenía de yacimientos de la Grecia helenística, datados entre el 323 y el 265 a.C. El descubrimiento en Chipre, documentado por National Geographic, sitúa el inicio de la relación entre humanos y palomas en un momento mucho más temprano.

Las técnicas científicas aplicadas permitieron a los arqueólogos establecer que la alimentación era compartida y que la Columba livia ya formaba parte de la vida cotidiana y ceremonial en la Edad del Bronce.
Palomas: aliadas y símbolos en la antigüedad
El estudio también reveló que muchas de las palomas halladas participaban en rituales y banquetes ceremoniales. Gran cantidad de huesos aparecieron quemados y asociados a restos animales en espacios destinados a ceremonias, algo característico de la cultura chipriota de la época, informó National Geographic.
Más allá de su valor alimenticio, la paloma bravía fue relevante como fuente de fertilizante y animal de compañía. Su presencia está documentada en la iconografía religiosa y simbólica de la región, donde estas aves se asocian a diversas prácticas espirituales.

Según Carter y Çakırlar, la investigación permite comprender la amplitud de funciones que la paloma común desempeñó en la vida y ritualidad de la Edad del Bronce, cuestionando así la imagen moderna de la especie como simple habitante urbano.
Revalorizando la historia de las palomas
El descubrimiento en Chipre, recogido por National Geographic, plantea revisar la percepción social sobre las palomas y su protagonismo en la historia humana. Carter destacó:
“La gente que antes ignoraba a las palomas en la calle de repente se da cuenta de que este pájaro tiene en realidad una historia muy interesante”.
Este avance científico refuerza el vínculo entre humanos y palomas desde tiempos antiguos y subraya el papel de la especie en las primeras sociedades del Mediterráneo. Los autores esperan que la nueva perspectiva motive una mayor valoración de las aves urbanas y su historia compartida con la humanidad.
El hallazgo impulsa a la comunidad científica y al público general a reconsiderar el papel de las especies consideradas comunes, destacando su impacto en el desarrollo de culturas y economías ancestrales. Esta nueva visión invita a investigar otras interacciones tempranas entre seres humanos y animales que pudieron haber sido subestimadas hasta ahora.
Fuente: Infobae