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Ardillas limeñas: la red vial aérea que conquistó Lima sin que lo notes

El paisaje urbano de Lima esconde un sistema de movilidad silencioso que la mayoría de los ciudadanos ignora. Las ardillas que habitan la capital convirtieron los cables eléctricos y telefónicos en una verdadera «autopista elevada», un ingenioso recurso que les permite trasladarse entre distritos sin necesidad de pisar el asfalto ni enfrentar los riesgos del tráfico peatonal y vehicular.

Esta curiosa adaptación no solo ha cambiado la manera en que estos roedores se desenvuelven en el entorno citadino, sino que expone la asombrosa habilidad de la naturaleza para hallar soluciones en medio del concreto y el asfalto.

El reconocido veterinario Pancho Cavero explicó que esta peculiar «red vial» para ardillas no surgió de un plan deliberado, ni por parte de los animales ni de los humanos. «Lima tiene un sistema de transporte que casi nadie nota… y no fue hecho para personas», escribió Cavero en una reciente publicación de Instagram. Detalló que las ardillas aprendieron a utilizar los cables para cubrir enormes distancias, esquivar depredadores y desplazarse con gran rapidez.

La presencia masiva de ardillas en Lima se originó por el tráfico ilegal de fauna silvestre y la venta como mascotas.

Cavero señaló que el origen de este comportamiento se remonta a varias décadas atrás, cuando un grupo reducido de ardillas fue liberado en el Parque de las Leyendas. Desde entonces, cable por cable, estos animales «fueron conquistando Lima».

«A veces creemos que la ciudad solo le pertenece a los humanos. Pero mientras nosotros vemos postes y cables, otros animales ven caminos, refugios y oportunidades para sobrevivir», afirmó Cavero en el texto citado.

Expansión de las ardillas en la capital

La presencia de ardillas en Lima ha despertado el interés de especialistas y autoridades. La especie predominante es la ardilla de nuca blanca (Sciurus nebouxii), originaria de los bosques secos de Perú y Ecuador. Aunque su hábitat natural se halla a cientos de kilómetros de la capital, estos roedores se han adaptado exitosamente a parques, jardines y, sobre todo, al cableado aéreo de la ciudad.

Según reportes históricos, las primeras evidencias de ardillas en Lima se remontan a la década de 1980. Expertos coinciden en que su llegada obedece a causas humanas: el tráfico ilegal de fauna silvestre y su comercio como mascotas. «Las ardillas de nuca blanca llegaron a Lima porque comerciantes de fauna las trajeron para venderlas como mascotas. Seguramente, algunas se escaparon o fueron liberadas por gente que ya no las quería», explicaron fuentes consultadas.

Otra hipótesis sugiere que pudieron haber sido introducidas de manera intencional para controlar la proliferación de palomas, ya que estas ardillas se alimentan de huevos de aves.

Expertos alertan que la población de ardillas en Lima supera el millón de ejemplares y sigue creciendo en espacios urbanos. (Buenos Días Perú)

Adaptación al entorno urbano

Con el paso de los años, la población de ardillas ha crecido de forma notable. Estimaciones citadas por El Comercio indican que actualmente superan el millón de ejemplares en Lima. La especie se distribuye principalmente en distritos como Miraflores, San Isidro, Jesús María, San Miguel, San Borja y Comas.

Ardillas en Lima (Andina/Municipalidad de Miraflores)

Zonas con abundante vegetación se han convertido en puntos de avistamiento frecuentes: el parque zonal Sinchi Roca, el parque El Olivar, la ciudad universitaria de la PUCP y el Parque de las Leyendas son algunos de ellos.

El cableado aéreo resulta fundamental en esta expansión. «Las ardillas de la ciudad aprendieron a convertir el cableado aéreo en una verdadera autopista urbana. Gracias a eso, hoy pueden recorrer distritos enteros sin bajar al suelo», destacó Pancho Cavero.

La dieta de las ardillas de nuca blanca se basa en frutos, semillas, vegetales y huevos de aves. Construyen sus nidos en ramas de árboles, normalmente a una altura de entre cinco y diez metros. Su esperanza de vida está entre siete y diez años, aunque puede reducirse al vivir fuera de su hábitat original, según detallan los especialistas.

El incremento de la población de ardillas ha provocado ciertos inconvenientes urbanos. Su costumbre de roer cables —necesaria para desgastar sus dientes— ha obligado a las empresas de electricidad y telecomunicaciones a implementar medidas de protección específicas.

La dieta de las ardillas de nuca blanca incluye frutos, semillas, vegetales y huevos de aves que encuentran en la ciudad.(Andina/Municipalidad de Miraflores)

Convivencia y recomendaciones

Especialistas y autoridades sostienen que la proliferación de ardillas no debe tratarse como una plaga, aunque advierten sobre la importancia de evitar el contacto directo y la alimentación de estos animales. «Cualquier tipo de contacto con ellas podría contagiar a humanos y mascotas enfermedades que pueden ser mortales», alertan los veterinarios. Entre las dolencias que pueden transmitir —a través de orina, heces o mordeduras— se encuentran la leptospirosis y el hantavirus.

La historia de las ardillas en Lima muestra cómo una especie puede adaptarse y modificar el entorno urbano, convirtiendo infraestructuras humanas, como los cables de luz, en una red de caminos elevados que conecta parques y barrios enteros de la ciudad.

Fuente: Infobae

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