Pepa Flores, la inolvidable actriz que cautivó al público como Marisol, vuelve a ser centro de atención debido a informaciones preocupantes sobre su estado de ánimo y salud. La artista, que se alejó de los reflectores en 1985 y reside en su Málaga natal, intenta mantener un perfil bajo, aunque no siempre lo logra.
Según reveló la revista Semana en su portada de este miércoles, Flores arrastra un profundo bajón emocional desde el fallecimiento de Massimo Stecchini, su compañero de vida durante más de tres décadas. La muerte de Stecchini, en septiembre de 2023, la sumió en una tristeza de la que aún no se recupera. Jorge Borrajo, director de la publicación, explicó que la actriz pasó “de la felicidad absoluta a una tristeza profunda y a un estado de ánimo bastante bajo del que no termina de remontar”.
Pese a estar arropada por sus seres queridos, la intérprete de 78 años habría sufrido un revés de salud que la llevó a ser hospitalizada hace cuatro meses. Esta situación provocó “una pérdida de peso y la dejó más flojita”, según las fuentes consultadas.
Ante este panorama, sus tres hijas —María Esteve, Tamara y Celia Flores, fruto de su relación con el bailarín Antonio Gades— se reunieron para tomar decisiones cruciales. Jorge Borrajo señaló que “han reorganizado algunos aspectos personales y económicos de Pepa para tenerla bien atendida”. Entre las medidas adoptadas, se incluye la venta de propiedades para garantizar su cuidado, así como su traslado desde el piso en La Malagueta al hogar de su hija menor, Celia, donde se encuentra “de maravilla”.
El director de Semana concluyó en el espacio ‘El tiempo justo’:
“Eso es lo bueno que tiene Pepa, tres hijas que se desviven por ella y que entienden que su madre sigue sin superar la muerte de su compañero de vida y tienen que estar. No termina de remontar”.
Fuente: Infobae