Israel intensificó sus operaciones militares tanto en la Franja de Gaza como en el sur de Líbano, según reportes castrenses y medios hebreos. El objetivo declarado es neutralizar la infraestructura de los grupos armados que actúan en esos territorios. En los últimos días, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) extendieron sus incursiones terrestres más allá del perímetro de seguridad previamente establecido en el sur libanés.
De acuerdo con informes oficiales, las maniobras buscan desplazar a los integrantes de Hezbolá hacia el norte y mitigar la amenaza de ataques con drones explosivos contra comunidades israelíes fronterizas. Con base en datos del medio The Times of Israel, los soldados ejecutaron operaciones puntuales guiadas por inteligencia, tanto al otro lado de la línea defensiva avanzada como al norte del río Litani, en zonas donde Hezbolá mantiene bases y depósitos.
El estamento militar israelí considera que alejar a las fuerzas de Hezbolá de la frontera reduce el riesgo para los habitantes del norte de Israel. Además de las operaciones en tierra, la Fuerza Aérea israelí incrementó los bombardeos en el sur de Líbano, atacando más de un centenar de blancos de Hezbolá en una sola noche, según comunicados castrenses. Los ataques se dirigieron contra sitios identificados como centros de actividad del grupo.

En la Franja de Gaza, las acciones se concentraron en la ciudad de Beit Hanún, al norte del enclave. Efectivos de la Brigada del Norte y la unidad Yahalom, bajo el mando de la División 252, operaron al este de la Línea Amarilla con el propósito de desmantelar infraestructuras terroristas, tanto en la superficie como bajo tierra, y salvaguardar los asentamientos del Néguev occidental. El ejército indicó que, tras cientos de perforaciones sistemáticas, se localizaron y destruyeron más de 11 kilómetros de túneles subterráneos usados por los milicianos de Hamás. Durante los combates en Beit Hanún, también se demolieron tres kilómetros adicionales de búnkeres subterráneos y se abatió a numerosos combatientes de las brigadas que actuaban en la zona. La ofensiva incluyó la destrucción de cientos de estructuras en superficie.

La localidad de Beit Hanún fue durante años un bastión clave de Hamás, donde la organización disponía de infraestructuras integradas en áreas residenciales. Bajo viviendas, edificios públicos y carreteras se extendía una red subterránea empleada para perpetrar ataques contra civiles y fuerzas israelíes. Según el estamento militar, los enfrentamientos en la zona provocaron la derrota del batallón de Beit Hanún y la caída de soldados de las FDI durante la defensa de los asentamientos del oeste del Néguev.
Las operaciones castrenses reportadas tuvieron como eje central la aniquilación de la capacidad operativa de los grupos presentes tanto en Gaza como en el sur de Líbano. El mando israelí señaló que las acciones responden a la actividad de estas organizaciones y buscan proteger a la población civil y los poblados fronterizos.

Las unidades participantes en las maniobras fueron desplegadas en puntos considerados estratégicos para la seguridad de Israel, con énfasis en la detección y eliminación de túneles, instalaciones y recursos utilizados por Hamás y Hezbolá para planificar y ejecutar ataques armados. Las fuentes consultadas no precisaron el saldo total de bajas ni el número de efectivos involucrados. Las acciones militares descritas se enmarcan en la campaña continua de Israel para debilitar la capacidad operativa de las organizaciones armadas en la región.
Fuente: Infobae