Un equipo de la Universidad de Hawái, liderado por la joven investigadora Vera Wang, ha logrado identificar hongos que crecen en la cáscara de coco con la capacidad de degradar plásticos y compuestos de protectores solares. Este trabajo, galardonado en la Feria Estatal de Ciencia e Ingeniería de Hawái, abre nuevas posibilidades en la lucha contra la contaminación ambiental a través de la biotecnología.
Los investigadores descubrieron que los hongos presentes en la fibra de coco pueden descomponer tanto microplásticos como los químicos contenidos en los protectores solares. Este hallazgo propone una alternativa biológica para tratar residuos agrícolas y contaminantes que afectan ecosistemas marinos y terrestres, con el potencial de convertir subproductos del coco en herramientas ambientales de bajo costo.
El estudio comenzó al observar el crecimiento espontáneo de comunidades de hongos en fibras de coco. Según información de la Universidad de Hawái, Vera Wang diseñó un filtro fabricado completamente con subproductos de coco, inspirado en técnicas tradicionales polinesias, para extraer microplásticos y restos de protectores solares del agua.

Wang notó que la captura física de los residuos solo resolvía una parte del problema, por lo que decidió enfocarse en desarrollar métodos para la descomposición activa de los contaminantes.
Mecanismo de degradación de los hongos del coco
La investigadora explicó que la estructura porosa de la fibra de coco permite una circulación adecuada de aire y agua, creando un entorno favorable para el desarrollo de microorganismos. Esto llevó a la idea de que la cáscara de coco podría actuar no solo como una barrera física, sino también como un facilitador para la degradación de sustancias dañinas.
Las pruebas realizadas por el equipo de la Universidad de Hawái confirmaron que los hongos presentes en la cáscara pueden biodegradar tanto plástico como protectores solares. Para identificar las especies responsables, se emplearon compuestos de taninos presentes en la fibra, lo que permitió aislar hongos potencialmente capaces de llevar a cabo estas tareas.

La estudiante de posgrado en biología marina, Kaylee Christensen, señaló que los taninos podrían estimular el crecimiento de especies con funciones degradadoras complejas. Los análisis genéticos revelaron que ciertas especies de hongos descubiertas no figuran en las principales bases de datos globales, lo que sugiere el hallazgo de variedades posiblemente desconocidas hasta ahora.
Reconocimientos y proyección del proyecto
El proyecto dirigido por Vera Wang obtuvo el primer lugar en la categoría de Microbiología y el tercer lugar general en la Feria Estatal de Ciencia e Ingeniería de 2026. Además, recibió reconocimientos de Friends of Hanauma Bay y la Association for Women Geoscientists, así como una beca de la Fundación McInerny. Este éxito le valió un cupo para competir en la feria internacional de ciencias e ingeniería que se realizará en Arizona.
Wang, visiblemente agradecida, declaró:
“Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de desarrollar mi proyecto en el laboratorio Amend”.
La investigadora destacó el respaldo recibido de su equipo y, en especial, de Anthony Amend y Kaylee Christensen.

El investigador del Centro de Ciencias Biológicas del Pacífico, Anthony Amend, afirmó que
“el éxito de Vera es un testimonio del trabajo del sistema público educativo apoyando a la próxima generación”.
Agregó que estos logros generan optimismo sobre el futuro de la ciencia en Hawái y la capacidad de innovación de quienes integran sus laboratorios.
Según la Universidad de Hawái, el trabajo demuestra que la interacción entre la fibra de coco y los hongos puede transformar residuos agrícolas en recursos eficaces para degradar contaminantes persistentes, aportando un enfoque novedoso a los desafíos ambientales actuales.
El equipo informó que continuará con pruebas adicionales para evaluar el rendimiento del sistema en distintas condiciones de agua y concentraciones de contaminantes. Este avance podría inspirar investigaciones similares que utilicen residuos agrícolas para enfrentar la contaminación global de manera sostenible.
Fuente: Infobae