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Marlene Calderón expone tácticas de aislamiento y control de Sergio Andrade

Las dinámicas de manipulación y aislamiento en el caso de Sergio Andrade han cobrado relevancia tras las recientes declaraciones de Marlene Calderón, quien detalló el entorno restrictivo impuesto a las jóvenes de su grupo artístico.

Según Calderón, el aislamiento emocional y la presión constante por conservar su lugar fueron factores que incrementaron el silencio y la soledad de las afectadas, volviéndolas más vulnerables a la manipulación.

Así funcionaba el control de Andrade

En el podcast Criminalmente, Calderón explicó que las integrantes eran enemistadas y aisladas tanto de sus familias como entre ellas, lo que impedía identificar abusos o brindarse apoyo mutuo.

El mecanismo de control de Sergio Andrade se basaba en separar a las jóvenes de su entorno familiar y social, presentando la competencia profesional como un motivo para desconfiar unas de otras.

El sistema que se generó dentro del reclutamiento de Andrade con Gloria Trevi afectó física y mentalmente a las víctimas. (Fotos: Instagram @jorgeelchilenomx / @gloriatrevi)

Al ingresar siendo menor de edad al grupo dirigido por Sergio Andrade, Marlene Calderón descubrió que otras adolescentes ya vivían en una atmósfera de competencia. Desde el principio, percibió una estrategia que obstaculizaba la creación de lazos de amistad, pues constantemente les hacían creer que su permanencia dependía de superar a sus compañeras.

Este sistema, al que Calderón califica como una “organización coercitiva”, estaba diseñado para separar a las jóvenes y evitar que compartieran experiencias o detectaran patrones comunes de abuso.

Según Calderón, la rivalidad no era espontánea. Las responsables del grupo insistían en que cada integrante debía sacrificarse y competir para mantener su lugar, alimentando el miedo a ser reemplazada si no cumplía las expectativas. Esta presión constante funcionaba como una herramienta de control eficaz.

La cantante dio detalles oscuros sobre su estadía con Sergio Andrade.

En una ocasión, Calderón recordó que, tras quedarse dormida por el cansancio, le dijeron que había perdido una oportunidad porque Andrade la encontró descansando. Inmediatamente, la convencieron de que otra joven ocuparía su lugar como castigo. El temor y la rivalidad permanente debilitaban cualquier intento de amistad o solidaridad entre las integrantes.

Estos mecanismos de competencia no solo infundían miedo a perder una oportunidad profesional, sino que también erosionaban la confianza y el apoyo mutuo, pues las jóvenes temían que hablar entre ellas pusiera en riesgo sus propios intereses.

Separación familiar y manipulación emocional

El aislamiento incluía el distanciamiento familiar, especialmente respecto a la madre de Calderón. La entrevistada relató que su mamá llamaba insistentemente a la oficina para mantenerse en contacto, pero el entorno la presionaba para que le pidiera que regresara a Los Mochis y que dejara de comunicarse tan seguido, haciéndole creer que su carrera dependía de ese distanciamiento.

Calderón formó parte del famoso clan Trevi-Andrade. (Foto: Facebook)

Calderón manifestó que terminó solicitando a su madre que se mantuviera alejada, convencida de que era necesario para alcanzar su objetivo profesional. Aunque otras personas del grupo hablaban con su madre de manera amable, la responsabilidad de cortar la comunicación recayó en ella, generando un conflicto familiar y haciéndola aparecer como si la decisión hubiera sido únicamente suya.

La estrategia para fragmentar los vínculos familiares reforzaba la dependencia de las jóvenes hacia el grupo. La manipulación emocional profundizaba su aislamiento tanto dentro como fuera del entorno artístico.

Impacto emocional y secuelas tras dejar el grupo

Calderón aseguró que los efectos del aislamiento persistieron mucho tiempo después de abandonar el entorno de Andrade. Años más tarde, seguía experimentando vergüenza, miedo y silencio, lo que complicaba hablar abiertamente de lo vivido.

Reconocer públicamente la experiencia implicaba enfrentar recuerdos dolorosos y asumir el posible rechazo social, así como el dolor familiar y el estigma asociado al caso. Uno de los principales obstáculos para compartir su testimonio fue el temor a afectar a sus seres queridos y la presión de un juicio social que continuó incluso después del escándalo mediático.

El relato de Calderón revela cómo la inducción a la rivalidad y el aislamiento dejaron una huella profunda en las jóvenes involucradas, quienes, aun años después, luchan por reconstruir sus lazos personales y superar el estigma derivado de una dinámica de manipulación sistemática.

Fuente: Infobae

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