Guadalajara, una de las provincias castellanas con más secretos, guarda una curiosidad geográfica y eclesiástica única en España. Su capital, situada a menos de una hora de Madrid, presume de un casco histórico dominado por el Palacio del Infantado, pero la catedral que da nombre a la diócesis no se encuentra allí. Hay que recorrer aproximadamente 70 kilómetros hacia el norte para dar con ella, en la localidad de Sigüenza.
Esta villa, con menos de 5.000 habitantes, alberga uno de los templos medievales más singulares de Castilla-La Mancha. Su construcción se inició en el siglo XII y sus muros acumulan ocho siglos de historia. En su interior, un techo con 304 rostros esculpidos se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la arquitectura religiosa española.
¿Por qué la catedral no está en la capital?
La razón es histórica. Durante la Edad Media, la sede episcopal de la diócesis se fijó en Sigüenza, que en aquella época tenía un peso político y religioso mucho mayor que el núcleo urbano que hoy es la capital provincial. Aunque Guadalajara ganó relevancia con el tiempo, la sede jamás se trasladó.
Como resultado, la diócesis se denomina oficialmente Sigüenza-Guadalajara. El principal templo de la capital es la Concatedral de Santa María, que comparte rango con la catedral de Sigüenza pero no la reemplaza. Este matiz convierte a Guadalajara en un caso poco habitual dentro del mapa eclesiástico nacional y, de paso, ofrece una excusa perfecta para visitar Sigüenza.
La Catedral de Sigüenza empezó a edificarse en el siglo XII, poco después de la reconquista cristiana de la zona. Su exterior responde a ese contexto: muros compactos, torres robustas y una silueta que recuerda más a una fortaleza que a un templo, pues cumplía funciones estratégicas en su época. El interior acumula siglos de intervenciones y estilos. La base es románica, pero con el tiempo se incorporaron elementos góticos, renacentistas y barrocos, visibles tanto en la fachada como en las capillas, el coro y los distintos retablos.
Un techo con 304 rostros

El detalle más insólito se encuentra en la Sacristía de las Cabezas. Al entrar, el visitante se topa con 304 rostros esculpidos que decoran el techo, cada uno con rasgos distintos y ninguno igual al anterior. Fueron realizados en el siglo XVI durante una reforma renacentista y se interpretan como una representación simbólica de la humanidad: obispos, monjes, guerreros, reyes, campesinos y nobles de distintas edades, todos mirando hacia abajo desde las bóvedas.
No representan a personajes concretos identificados oficialmente, pero su variedad y detalle los convierten en uno de los elementos más fotografiados del templo. Más allá de las cabezas, la catedral cuenta con otras joyas. El sepulcro de Martín Vázquez de Arce, conocido como el Doncel de Sigüenza, es una de las esculturas funerarias más reconocidas del arte gótico español. La figura yacente del joven caballero, representado leyendo un libro, ha sido estudiada como ejemplo de la escultura funeraria medieval en su momento de mayor refinamiento. Las capillas, el coro y retablos como el de San Juan y Santa Catalina o el de Nuestra Señora de la Leche completan un recorrido que refleja la evolución artística del edificio a lo largo de ocho siglos.
Sigüenza: una visita que va más allá del templo
La catedral es el punto de partida perfecto para descubrir todos los secretos de la localidad. Un paseo por su casco histórico revela edificios y rincones de enorme valor patrimonial. Entre los elementos más destacados figuran el castillo medieval, hoy reconvertido en parador nacional, así como la Plaza Mayor y el barrio Humanista. A esto se suma el Palacio Episcopal y la casa Plateresca, lugares donde convergen estilos renacentistas y barrocos bajo la luz de Castilla.
Pero Sigüenza también es destino para los amantes de la naturaleza. En su entorno directo, el municipio abarca hasta tres espacios naturales protegidos: el Parque Natural del Río Dulce, el Lugar de Interés Comunitario del Río Salado y la Microreserva de los Saladares del Río Salado. Numerosas rutas de senderismo se internan por estos parajes, permitiendo al viajero descubrir paisajes de gran valor ecológico y espectaculares panorámicas.
Fuente: Infobae