En un exclusivo encuentro en el Hotel Georgian de Los Ángeles, seis figuras del cine que brillaron en proyectos cómicos durante el último año se reunieron para una conversación íntima organizada por The Hollywood Reporter. Los participantes fueron: Harrison Ford, Glen Powell, Riz Ahmed, Owen Wilson, Zach Braff y Yahya Abdul-Mateen II.
Durante la mesa redonda, los actores compartieron anécdotas y reflexiones sobre los desafíos y las particularidades de la fama en Hollywood, revelando el impacto personal y profesional de construir una carrera en la industria del entretenimiento.
Los intérpretes debatieron sobre cómo la notoriedad afecta su equilibrio emocional, la presión de las audiciones fallidas y las estrategias para manejar el escrutinio público. Cada uno expuso su enfoque hacia el éxito, la autoimagen y el dilema entre la exposición mediática y la vida privada, dejando al descubierto sus inseguridades y aspiraciones.
Encuentros inesperados con la fama
Las situaciones extravagantes con admiradores son parte de la rutina diaria para estos artistas. Ford relató:
“No quieren una foto ni un autógrafo; solo quieren decirme que les gusta la serie y luego se van”.

Powell sorprendió al grupo al contar la historia de una seguidora en Londres que lleva 80 días imprimiendo fotos de su rostro y comiéndolas diariamente con la esperanza de obtener un papel: “Literalmente se la comerá hasta que le dé un papel en una película”. Se enteró de esta situación cuando otro invitado a un evento se lo mencionó en la alfombra roja.
Ahmed compartió una experiencia peculiar: después de firmar un autógrafo, fue seguido por la calle mientras el fanático gritaba que la firma no era auténtica. Braff recordó un episodio en Manhattan cuando un desconocido, al verlo maniobrar su automóvil, le gritó de forma alentadora: “Lo estás haciendo genial, Braff”.
Las confusiones también son frecuentes. Wilson bromeó sobre cómo al estacionar siente que su “reputación callejera” está en juego. Los integrantes del panel reconocieron que suelen ser confundidos con colegas como Dax Shepard, Luke Wilson, Woody Harrelson o Dev Patel y que, muchas veces, prefieren aceptar el error antes que corregir a los seguidores.
Audiciones, inseguridades y primeras derrotas
El comienzo de la carrera estuvo marcado por audiciones incómodas y derrotas memorables. Wilson reconoció la tensión recurrente tras cada intento:
“No echaría de menos las audiciones. Siempre son muy incómodas”.
Narró la historia de su hermano Andrew, quien salió tan nervioso de una prueba que abandonó el edificio por la escalera de incendios.

Powell señaló que la disciplina es su mejor herramienta contra el síndrome del impostor.
“Si siento que no he hecho el trabajo, entonces el síndrome del impostor, y probablemente el mundo en general, empieza a meterse en mi cabeza y me trastorna”, comentó en la conversación con los actores.
Para Braff, el éxito temprano fue un arma de doble filo y subrayó que
“me sentí muy cohibido y no supe cómo darle continuidad. Cuando empiezas a darle demasiadas vueltas a las cosas, puedes volverte un obstáculo. Creo que en cierto modo, eso me pasó”.
Más allá del éxito: sueños y nuevas metas
Al hablar sobre la permanencia profesional y los sueños personales, los actores subrayaron la necesidad de mantener los pies en la tierra. Ford afirmó que “no estoy aquí para presumir. Estoy aquí para trabajar y cumplir con mis responsabilidades. Me encanta sentir miedo de vez en cuando ante lo que no sé hacer del todo bien”.
Wilson hizo énfasis en valorar cada oportunidad:
“Si estás en un set y no te sientes realmente afortunado de estar allí, hay un problema”.
Resaltó que su gratitud surge incluso de proyectos que no funcionaron comercialmente, porque siempre encontró una lección.

Abdul-Mateen II compartió su aspiración de encontrar tranquilidad lejos de las grandes urbes: “Buscar una granja es realmente un acto de fe y decir: ‘Necesito parar y tener una vida de verdad y confiar en que el trabajo seguirá ahí’”. Reveló que sentirse en paz en un entorno rural es una meta personal que lo sigue inspirando.
El grupo discutió proyectos que les gustaría retomar y reflexionó sobre la distancia entre su imagen pública y privada. Ahmed contó cómo, pese al reconocimiento en franquicias globales, vivió momentos incómodos y recordó haber sido confundido con otros actores en diferentes ocasiones.
La búsqueda de una vida más simple fuera de Hollywood
Además de las historias sobre fama y presión profesional, la conversación también giró hacia la necesidad de encontrar espacios personales lejos de la industria.
Ahmed reflexionó sobre la relación contradictoria de los actores con la exposición pública.
“Todos queremos que nos miren de alguna manera. Pero también queremos que no nos vean”, afirmó.
Según explicó, recientemente decidió dejar de esconderse detrás de gorras o lentes oscuros para recuperar una relación más natural con la vida cotidiana.

Ford, por su parte, aseguró que la clave para sobrellevar la fama es comportarse con normalidad.
“Si actúas como una persona normal, nadie te prestará atención”, comentó.
La charla también derivó en fantasías sobre cómo sería abandonar Hollywood. Wilson bromeó con la idea de hacer ciclismo junto a Ford, mientras el protagonista de Indiana Jones respondió que, si dejara de trabajar, probablemente dedicaría el tiempo a ordenar depósitos y vaciar cajones llenos de objetos acumulados durante décadas.
Más allá del humor, las respuestas dejaron ver un punto en común entre los actores: la necesidad de encontrar estabilidad emocional y espacios personales fuera del alcance permanente de la industria del entretenimiento.
Fuente: Infobae