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Juanita Molina: la actriz colombiana que conquista el streaming mundial

El talento colombiano vive un momento dorado en las plataformas digitales, y Juanita Molina se ha convertido en su rostro más prominente. La actriz ha alcanzado la cúspide del entretenimiento gracias a su papel como Angie, la letal sicaria de Pablo Escobar en la serie Dear Killer Nannies, producción que logró posicionarse en el primer lugar de la plataforma Netflix a menos de un mes de su estreno. Detrás de este personaje explosivo, Teleshow conversó en exclusiva con la artista, quien compartió cómo vive este éxito en tiempo real.

Sin embargo, el brillo de Molina no es una novedad para el público latinoamericano. Su rostro ya es sinónimo de grandes producciones. Fue figura central en la segunda temporada de La Reina del Flow, el fenómeno musical que transformó la televisión regional y la impulsó al estrellato. Su trayectoria incluye protagónicos en Romina Poderosa, la segunda temporada de 100 años de soledad y Medusa, todas producciones de alto impacto en Netflix donde ha demostrado que su éxito no es casualidad, sino fruto de su versatilidad y carisma.

Como si no fuera suficiente con dominar el streaming, también se ganó un lugar en la telenovela más querida por generaciones: Betty la fea, 20 años, donde interpreta a Mila, la hija de la emblemática protagonista. Molina forma parte del elenco principal y ya tiene la mirada puesta en las próximas temporadas, lista para revivir el fenómeno global de Betty con una propuesta renovada. Entre estrenos, grabaciones y portadas, la actriz se consolida como el nuevo gran nombre del talento colombiano que el mundo observa.

La actriz colombiana construyó un personaje de doble filo: sicaria y niñera en una historia de alto impacto internacional

—¿En qué momento supiste que la actuación sería tu camino de vida?

—Soy de Medellín, pero vivo en Bogotá desde hace diez años. La semana pasada encontré álbumes y videos del colegio. Vi la primera obra de teatro que hice en el colegio. Empecé en clases de teatro muy pequeña, y desde entonces supe que eso que hacía los martes y jueves me apasionaba, pero nunca imaginé que podría convertirse en una profesión. Hasta que un día le pregunté a mi profesora cómo se hacía para dedicarse a esto. No vengo de una familia de actores ni artistas, nada. Así supe que era posible. Tiempo después, a los 16 años, conduje un programa en un canal regional de Medellín. Aunque la conducción no era mi sueño, hoy veo esos videos y siento que también me ponía en el personaje de la presentadora. A raíz de eso, hice una serie web con un gran amigo, éramos muy jóvenes sin idea de nada, pero fue mi primera experiencia actuando en algo audiovisual.

Luego me mudé a Bogotá. Empecé estudiando Comunicación Social porque mis padres me apoyaban, pero querían que tuviera un plan seguro. Estuve dos años en Comunicación, mientras tomaba clases de actuación en una pequeña escuela por la mañana y por la noche iba a la universidad. Hasta que mi mamá me dijo: “Bueno, Juanita, ¿cuándo nos vas a decir que no quieres volver a la universidad?” Ahí fue cuando me dediqué por completo a la actuación como plan A, B, C, D, todos los planes.

—¿Y cómo te sentiste al recibir tanto reconocimiento a nivel mundial?

—Fue una confirmación de que el camino que elegía era el correcto, como decir: “Ah, bueno, sí era por aquí, mi intuición no estaba equivocada”. Recuerdo un momento cuando estudiaba comunicación, esperando el bus, y pensé en cómo me sentiría a los cincuenta años sin haberme arriesgado a intentar este camino. Cuando empezaron a suceder todas esas cosas, fue como: “Menos mal me escuché, menos mal fui arriesgada en ese momento y seguí lo que sentía que era posible para mí”.

La actriz confesó en exclusiva con Teleshow cómo fue el desafío físico y emocional de interpretar a AngieAdemás de Disney+, Juanita brilló en La Reina del Flow y Romina Poderosa, dos éxitos de Netflix en la región

—Ahora estás causando sensación con la serie Dear Killer Nannies y tu personaje de Angie. ¿Qué te generó este proyecto cuando llegó a tus manos?

—Primero recibí un perfil del personaje y la verdad, el perfil de Angie era muy atractivo. Era una niñera que enseñaba matemáticas al protagonista, pero a la vez tenía la mejor puntería de todo el equipo y una relación muy pasional y bastante tóxica con uno de los personajes, pero era una sicaria. Esta contradicción de sicaria y niñera era un perfil muy llamativo. Al principio no había mucha información del proyecto, pero en los castings comenzaron a contarnos más. Fue recién cuando quedé seleccionada que entendí que era la historia de Juan Pablo, contada desde la perspectiva de los sicarios, pero también de niñeras, y que esto había ocurrido realmente. Toda la naturaleza del proyecto se fue revelando una vez que ya estaba dentro.

—¿Y cómo fue el proceso de construcción del personaje? ¿Cómo le pusiste tu sello?

—Primero, entender de dónde venía, qué decisión la había llevado a entrar a este mundo. Comencé tres meses antes de la producción a entrenar muy duro, porque quería sentirme fuerte para el personaje. Aprendí manejo de armas, a manejar moto y todas estas cuestiones físicas me daban información. Luego, con un coach que tengo aquí, creamos todo el universo interno de ella. Pero creo que uno termina de entender quién es en relación a los demás. La relación con los otros nannies me daba mucha información sobre quién era yo en el grupo y quién era yo conmigo misma. Esta sinergia, esta conexión que se generó con los nannies fue muy importante para entender el personaje. Y ya grabando, dejo mucho espacio para que el personaje se vaya revelando escena tras escena. Soy muy estudiosa antes del rodaje, pero cuando entro a grabar trato de soltar y dejar que el momento me dé nueva información sobre el personaje.

El presente la encuentra en el elenco principal de Betty la fea, 20 años después, la esperada secuela para Prime VideoMolina como Mila, la hija de la icónica Betty, la fea

—¿Cuál fue el mayor desafío durante el rodaje y la construcción del personaje?

—Fue un rodaje muy ameno, la verdad lo pasamos muy bien grabando. El equipo de actores, técnica, dirección, producción, todos fueron increíbles. Pero creo que lo más difícil, al menos para mí, fue confiar. Confiar en que está apareciendo, aunque uno no lo vea. Confiar en la visión del director, que es quien está viendo el todo, y en los productores que entienden lo que quieren del proyecto. Como actor, si no te dicen “muy bien” o “por ahí es”, uno empieza a dudar: “¿Lo estaré haciendo bien? ¿Esto está saliendo?”. Aprendí que si no dicen nada es una gran señal de que está funcionando. Así que confiar fue quizás lo más difícil.

—Vienes de historias muy distintas en lo audiovisual. ¿Qué tiene este proyecto que no te había pasado antes en un set?

—Nunca había trabajado con niños, por ejemplo. La presencia de los niños marcó una diferencia enorme en el ambiente. Nos acoplamos mucho a la energía de juego, de descubrimiento e inocencia que traían ellos. Además, nunca había hecho un personaje con las características de Angie. Mis personajes anteriores nunca habían sido sicarios ni tan oscuros. Así que fue muy interesante y, la verdad, delicioso de hacer.

Entre tomas: Molina compartió escenas con colegas de distintas nacionalidades y aprendió manejo de armas para el papel (Crédito Leo D'Cossio / Disney Plus)Entre sets y estrenos, Juanita Molina se consolida como una de las nuevas caras del talento latinoamericano en plataformas globales

—Como colombiana, llevando a la pantalla la historia de un personaje tan conocido como Pablo Escobar, ¿qué significa para ti poder acercarte a este universo y transmitirlo a públicos de otros países y culturas?

—Siento que lo que me gusta de esta historia es que no glorifica el narcotráfico ni la imagen de Pablo Escobar, que muchas veces se tiende a glorificar por falta de información o por lo que se ve en otras series. Esta figura generó muchas heridas, dejó herencias que aún vivimos hoy. Me gusta que la serie no se enfoque en él, sino que muestra una cara cruda de lo que pasó, sin aspiracionalidad para los jóvenes. Muestra las consecuencias de la violencia, y eso me gusta que quede claro para la gente de afuera.

De Medellín a la conquista internacional: Molina recordó sus inicios y el apoyo de su familia para dedicarse a la actuaciónEntre sets y estrenos, Juanita Molina se consolida como una de las nuevas caras del talento latinoamericano en plataformas globales

—¿En qué momento te diste cuenta de que dejaste de elegir personajes de tu zona de confort y apostaste por roles más oscuros y complejos como Angie?

—La verdad es que tenía muchas ganas de hacer un personaje más antagónico, más oscuro, y no me había llegado la oportunidad. Al principio, tampoco es que uno tenga muchas opciones para elegir. Cuando llegan estos personajes, hay que tomar la oportunidad con todo y meterse de lleno, porque la gente no se imagina que uno puede hacer algo hasta que lo hace. Espero que este personaje me abra la posibilidad de interpretar otros roles más complejos y diferentes.

—¿Cómo hiciste ese cambio de energía, de pasar de personajes más divertidos y cotidianos a lo oscuro y serio de Angie? ¿Tuviste algún método?

—Me apego mucho a las situaciones y la circunstancia dada. En Betty, los dramas de Mila son más cotidianos: no llevarse bien con la mamá, querer crecer en la empresa, estar a la sombra de los padres. Son dramas más livianos y eso te pone en una energía distinta. Pero cuando te pones en la piel de Angie, con situaciones como fiestas, drogas, violencia, todo se vuelve mucho más pesado y cambia la cualidad energética del personaje. Las circunstancias ya te llevan a otro lugar.

El papel de Angie le permitió a Juanita explorar la dualidad entre la ternura y la oscuridad, consolidándola como una de las revelaciones del thrillerJuanita Molina revela el costado más complejo de Angie, un personaje que desafía los límites entre el bien y el mal en cada episodio de Dear Killer Nannies

—¿Qué sentiste al formar parte de la secuela de una historia tan icónica como Betty la fea?

—Fue muy icónico. Ser parte de una novela tan importante para la cultura pop colombiana y mundial fue un hito. Al principio, las primeras dos temporadas se sentían completamente irreales, era como: “¿En qué momento llegué yo acá?” o “¿En qué momento soy la hija de Betty y Don Armando?”. Era algo que no podía creer.

—A partir de tu experiencia en proyectos como Betty o La reina del flow, ¿te gustaría volver a un personaje más ligado a la comedia o lo musical, o prefieres explorar roles más dramáticos o incluso de terror?

—El drama me encanta, es mi género favorito, pero disfruto mucho la comedia. Betty fue un gran maestro para aprender comedia, que me parece muy compleja. Me gusta poder deambular entre lo cómico y lo dramático, y trato de que cada proyecto que escojo sea diferente al anterior. Espero que los próximos proyectos sigan sacándome de la zona de confort, y sueño con actuar en Argentina, en México, en otro idioma. Son desafíos que me atraen y que añaden capas de complejidad a la actuación.

—En Argentina tu trabajo empezó a resonar mucho. ¿Qué sientes al conectar con un público que está a kilómetros de distancia?

—Crecí con producciones argentinas. Fui la niña de Floricienta, Casi Ángeles, Patito Feo, todas las novelas de Cris Morena que llegaban por Disney Channel. Desde muy pequeña tengo un gusto por lo argentino. Más grande, empecé a ver cine argentino, que me parece espectacular. Me enamoré de Buenos Aires, de su comida, del teatro, de la vida nocturna, del humor y la pasión con la que viven todo. Es un país que me llama desde muchos lados y me encantaría poder ir una temporada larga a estudiar o a trabajar allá.

Con cada personaje, Juanita Molina reafirma su versatilidad y pasión por explorar universos dramáticos y cómicos en la pantallaLa actriz colombiana compartió su entusiasmo por los nuevos desafíos y el deseo de actuar en distintos países de Latinoamérica (Gentileza de prensa)

—¿Hay alguna figura argentina con la que te gustaría trabajar?

—Me encantó trabajar con Sebastián Ortega, nuestro productor. Me gustaría seguir creando de la mano con él. Killer Nannies fue una apuesta muy grande para Disney y fue un proyecto que se volvió más robusto gracias a su dirección y su intervención en la edición, la música y los cortes. Me encantaría seguir trabajando con Sebas.

—El éxito de la serie y de tu trabajo llegó incluso a lugares como Hollywood. ¿Por qué crees que hay tanta fascinación con las historias y los personajes latinoamericanos?

—Creo que en Latinoamérica tenemos procesos políticos y sociales muy fuertes, historias que sorprenden por lo particulares y complejas. Apenas ahora el mundo empieza a interesarse más en nuestras culturas porque nuestras historias tienen un impacto muy profundo. Además, hay un movimiento contracultural y de auge de lo latino, con nuestros artistas y músicos marcando tendencia incluso en el Super Bowl. Es una región culturalmente riquísima y el mundo está empezando a mirar hacia acá.

—¿Qué marca te gustaría dejar en la industria audiovisual? ¿Te gustaría ser recordada por tus papeles y por llevar la identidad latina más allá de los límites conocidos?

Me gustaría estar siempre en proyectos que reflejen humanidades complejas y que sirvan como un aporte. Creo mucho en el poder de las historias y en la conexión ancestral que tenemos con ellas. Me gusta pensar la actuación como un servicio a la humanidad, una entrega que puede aportar a la sanación cultural. Espero que mi trabajo deje esa huella y, por supuesto, me encantaría llevar mi carrera a Hollywood, pero también seguir siendo parte del cine latinoamericano.

—¿Qué mensaje le dejarías a quienes aspiran a actuar o dirigir, con el sueño de destacarse a nivel global?

Estudiar, estudiar y seguir estudiando. El talento no es nada sin disciplina ni estudio. Esta es una profesión que exige mucha entrega y preparación. Yo soy fruto de todas las horas que llevo estudiando, porque no era tan buena al principio. Puede haber carisma, pero lo que te lleva lejos es la constancia y el trabajo diario. Así que lo único que puedo decir es: estudien y prepárense todo lo que puedan.

Fuente: Infobae

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