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El mar se calienta y la merluza se esconde a 300 metros: el duro golpe para la pesca artesanal que impactará en los mercados

La merluza, uno de los peces más sensibles a los cambios oceánicos, podría volverse más difícil de capturar en Ecuador durante los próximos meses debido al aumento de la temperatura del mar.

Investigadores advierten que el pez tendería a desplazarse hacia profundidades superiores a los 300 metros en busca de aguas más frías, una situación que podría traducirse en menores capturas y afectar el rendimiento de la pesca.

Según el Programa Merluza del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (Ipiap), el comportamiento de esta especie está estrechamente ligado a las condiciones ambientales.

 

La merluza habita normalmente entre los 50 y los 500 metros de profundidad y prefiere temperaturas frías, entre 13 °C y 15 °C, esenciales para su distribución y su reproducción.

Sin embargo, el panorama oceánico actual muestra señales de calentamiento. El boletín sobre el Niño / la Niña del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen), correspondiente a abril de 2026, proyecta un 61 % de probabilidad de condiciones cálidas en el Pacífico ecuatorial entre mayo y julio de este año.

Además, se mantiene una probabilidad del 20 % de que ocurra un evento cálido extremo, moderado o débil durante el siguiente semestre.

Los registros recientes también detectaron anomalías cálidas entre la superficie y los 300 metros de profundidad en el Pacífico oriental. A esto se suma el pronóstico del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF, por sus siglas en inglés), que prevé temperaturas de hasta 2,5 °C por encima de lo normal en sectores del Pacífico ecuatorial, especialmente en la zona centro-oriental.

Para la merluza, este escenario implica un cambio de comportamiento. Durante eventos cálidos, como el Niño o la llegada de ondas Kelvin cálidas, la especie suele desplazarse hacia capas más profundas o áreas con temperaturas más bajas.

Los investigadores señalan que, si esta tendencia continúa, la disponibilidad del recurso para la pesca disminuiría, ya que las embarcaciones y las artes de pesca podrían tener mayores dificultades para alcanzar las nuevas profundidades donde se concentraría el pez.

La consecuencia más inmediata sería una reducción en las capturas o variaciones negativas en el rendimiento de la pesquería, aunque el impacto dependerá del tipo de flota, la profundidad de operación y las metodologías empleadas.

Para la pesca artesanal y comercial, esto podría significar mayores costos operativos, más tiempo de búsqueda y una oferta menor de merluza en los mercados.

fuente El universo

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