TSA Gold+: lo que pasajeros deben saber del nuevo programa

La Administración de Seguridad del Transporte (TSA) de Estados Unidos ha puesto en marcha el programa Gold+, una iniciativa que representa un paso adelante en la alianza entre el sector público y el privado dentro de los controles de seguridad aeroportuaria. Este anuncio se inscribe en una tendencia que cobró impulso durante la gestión de Donald Trump, orientada a ampliar la participación de compañías privadas en las labores de seguridad, con la meta de elevar la eficiencia y la estabilidad operativa en los aeropuertos del país norteamericano.

El programa TSA Gold+ se da a conocer en un contexto donde los desafíos de seguridad y las dificultades de personal han generado una fuerte presión sobre el sistema aeroportuario estadounidense. La TSA afirma que esta nueva etapa busca facilitar el tránsito de los pasajeros por los puntos de control, sin abandonar la supervisión federal ni los estándares nacionales de seguridad. De acuerdo con la agencia, el objetivo central es “mejorar rápidamente la seguridad”, aprovechando la capacidad de los actores privados para incorporar tecnologías de punta y ofrecer soluciones ajustadas a las necesidades de cada terminal aérea.

Es importante aclarar que TSA Gold+ no está dirigido a viajeros individuales ni constituye una membresía premium para agilizar el paso por los filtros de seguridad. En realidad, se trata de un modelo de colaboración público-privada al que los aeropuertos pueden sumarse de forma voluntaria. Bajo este esquema, las terminales tienen la opción de asociarse con contratistas privados, quienes podrán asumir una mayor parte de las operaciones de control, incluyendo la dotación de personal y la gestión de tecnologías de inspección. Mientras tanto, la TSA conserva su rol de supervisión y garantiza el cumplimiento de los requisitos federales.

La nueva iniciativa de TSA permite a los aeropuertos elegir contratistas privados para gestionar personal y tecnologías de inspección sin perder supervisión federal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El programa se basa en la experiencia previa del Programa de Colaboración para el Control de Seguridad, que desde hace décadas permite que empresas privadas se encarguen del control de pasajeros y equipajes en ciertos aeropuertos estadounidenses. Hasta ahora, la TSA mantenía la autoridad operativa y proveía el equipo necesario. La diferencia clave de Gold+ es que amplía el margen de acción de los socios privados: estos podrán gestionar directamente el equipo, introducir nuevas tecnologías y personalizar los procesos de control. La agencia ha subrayado que los aeropuertos que se adhieran al nuevo programa no incurrirán en costos adicionales y que la intención es ofrecer una alternativa sólida frente a interrupciones de personal, como las que han ocurrido durante cierres gubernamentales.

En cuanto a los aeropuertos participantes, hasta el momento ninguno ha anunciado formalmente su adhesión a TSA Gold+. No obstante, existen antecedentes claros: veinte aeropuertos ya operan bajo el antiguo modelo de colaboración, entre ellos el Aeropuerto Internacional de San Francisco, el Aeropuerto Internacional de Kansas City, el Aeropuerto Internacional de Orlando Sanford y el Aeropuerto Internacional de Atlantic City. Estos precedentes sugieren una posible expansión del nuevo modelo en los próximos meses, aunque el ritmo de adopción dependerá de las decisiones individuales de cada terminal aérea.

Para los pasajeros, los efectos inmediatos del programa TSA Gold+ serán limitados. Las normas de seguridad, los procedimientos de identificación y los programas acelerados como TSA PreCheck seguirán funcionando de manera independiente y sin cambios. Sin embargo, a medida que más aeropuertos adopten el sistema y los contratistas privados asuman un papel más relevante, podrían comenzar a notarse diferencias en la experiencia aeroportuaria. Uno de los beneficios potenciales que destaca la agencia es la reducción de los tiempos de espera, gracias a la adopción acelerada de nuevas tecnologías, incluidas herramientas de inteligencia artificial. Además, en situaciones de crisis presupuestaria o cierres del gobierno federal, el modelo permitiría mantener la continuidad operativa y evitar cuellos de botella como los que han afectado a otros aeropuertos en el pasado.

Un ejemplo concreto de los posibles beneficios se observó en el Aeropuerto Internacional de San Francisco durante un reciente cierre parcial del gobierno. Allí, el personal de seguridad privada siguió recibiendo salarios y el aeropuerto pudo evitar las largas colas que se registraron en otras terminales, donde la escasez de agentes federales paralizó el proceso de control. La TSA sostiene que este tipo de resultados demuestran la fortaleza de un sistema más flexible y moderno.

TSA Gold+ busca agilizar procesos y reducir los tiempos de espera mediante la incorporación acelerada de tecnología y soluciones adaptadas a cada terminal aérea (REUTERS/Aaron Schwartz/File Photo)

A pesar de las ventajas anunciadas, el programa Gold+ ha despertado críticas y reservas tanto entre expertos como entre líderes sindicales. Katy Nastro, especialista en viajes de Going.com, advierte que la iniciativa podría incrementar la variabilidad en los procedimientos de control entre aeropuertos, generando experiencias desiguales para los viajeros: “Los aeropuertos que se adhieran a este programa podrían tener tecnologías y tiempos de procesamiento muy diferentes”. Esta falta de uniformidad podría traducirse en que algunos pasajeros disfruten de procesos más ágiles, mientras que otros enfrenten demoras o procedimientos menos eficientes, dependiendo del aeropuerto de salida.

Por otra parte, la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales, que representa a los agentes federales de la TSA, ha manifestado su preocupación por la posible reducción de la transparencia y la rendición de cuentas. Su líder, Everett Kelley, ha señalado que la subcontratación podría traducirse en salarios más bajos para los inspectores privados y en el riesgo de que empresas con fines de lucro prioricen sus intereses económicos sobre la protección del viajero. El sindicato también alerta sobre la transferencia del control de tecnologías de seguridad sensibles a manos privadas, lo que, según sus representantes, podría debilitar la supervisión pública sobre aspectos críticos de la seguridad aérea.

Entre los partidarios de Gold+, en cambio, prevalece la idea de que el modelo voluntario permitirá a cada aeropuerto ajustar su sistema de control según su tamaño, su volumen de pasajeros y sus necesidades particulares, aportando una flexibilidad que podría resultar valiosa en contextos de alta demanda o crisis presupuestarias. El debate, por tanto, sigue abierto entre quienes ven en la colaboración público-privada una oportunidad para modernizar el sistema aeroportuario y quienes defienden el modelo federal como garantía de equidad y seguridad.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK