La tranquilidad en el sur de Perú se interrumpió este martes 19 de mayo cuando un potente movimiento telúrico, confirmado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), alcanzó una magnitud de 6.1 y sacudió la región de Ica. El fenómeno, registrado exactamente a las 12:57 horas, provocó la evacuación de varias edificaciones y causó daños materiales en distintas infraestructuras locales. Tras el evento principal, se presentaron dos réplicas de 4.1 y 3.6 grados en la misma zona, a las que se sumó un temblor sentido en la región de Arequipa. Las autoridades reportaron un saldo de 27 personas heridas y múltiples afectaciones en viviendas y vías, lo que ha renovado la inquietud sobre la alta vulnerabilidad sísmica que enfrenta el país.

Origen de los movimientos telúricos
Los sismos son consecuencia directa del desplazamiento de las placas tectónicas que forman la corteza del planeta. Estas placas se deslizan constantemente sobre una capa semilíquida denominada manto, lo que genera fricción y una acumulación progresiva de energía en los bordes donde interactúan. Cuando la presión acumulada excede la capacidad de resistencia de las rocas, dicha energía se libera de manera repentina y viaja en forma de ondas sísmicas, causando las sacudidas que se perciben en la superficie terrestre.
De acuerdo con la dinámica de las placas involucradas, existen diversas categorías de movimientos telúricos: aquellos generados por subducción, por colisión o por deslizamiento lateral. Factores como la profundidad del hipocentro y la ubicación precisa del epicentro también determinan la intensidad del sismo y sus potenciales consecuencias. Comprender estos mecanismos resulta fundamental para diseñar estrategias de prevención eficaces y mitigar el impacto de estos fenómenos en las zonas más expuestas.

La capital y su prolongado silencio sísmico
Lima no ha enfrentado un sismo de gran magnitud desde el terremoto de 1974, ocurrido hace más de medio siglo. Aquel evento, de magnitud 7.6, provocó estragos considerables en la infraestructura urbana, además de pérdidas humanas y materiales. Desde entonces, la capital peruana solo ha registrado movimientos de menor intensidad.
La extensa ausencia de un gran terremoto en Lima ha despertado la preocupación de especialistas y funcionarios, debido a la energía que continúa acumulándose en las fallas tectónicas de la región. Esta situación subraya la urgencia de reforzar la cultura de prevención y la preparación ciudadana, pues la ciudad se asienta en una zona de alta actividad sísmica y la posibilidad de un evento significativo sigue siendo latente.

Los terremotos más devastadores en la historia peruana
Perú ha sido escenario de terremotos catastróficos que han marcado su memoria colectiva. El sismo de Ancash en 1970 es considerado el más trágico: con una magnitud de 7.9, desencadenó un alud que sepultó la ciudad de Yungay, cobrando la vida de más de 66.000 personas. Dicho evento destruyó viviendas, carreteras y obra pública, transformando radicalmente la vida de las comunidades damnificadas.
Otro movimiento telúrico de consecuencias graves ocurrió en 2007 en la región de Ica, también con magnitud 7.9. Este terremoto causó la muerte de más de 500 personas y ocasionó daños severos en localidades como Pisco, Ica y Chincha. La destrucción de hospitales, escuelas y viviendas puso en evidencia la fragilidad de las edificaciones ante eventos sísmicos y reforzó la necesidad de implementar medidas preventivas y educar a la población para futuros desastres.

Prevención sísmica: una asignatura pendiente
La reciente cadena de sismos en el sur del país ha puesto de manifiesto la debilidad del Perú frente a estos fenómenos naturales y la imperiosa necesidad de robustecer la prevención y la resiliencia. Tanto el IGP como el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) continúan emitiendo alertas y recomendaciones, mientras monitorean de cerca la evolución de la actividad sísmica en la región.

Acciones del Gobierno en las zonas afectadas
Como respuesta a los recientes movimientos, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento activó brigadas técnicas para evaluar el estado de las viviendas en las áreas impactadas. Las autoridades locales de Ica y Arequipa desplegaron personal con el objetivo de inspeccionar puentes, carreteras y demás infraestructura pública. El gobernador regional de Ica, Jorge Hurtado, hizo un llamado a la ciudadanía para reportar cualquier daño estructural y colaborar estrechamente con los equipos de emergencia desplegados en la zona.

El Cinturón de Fuego y la vigilancia sísmica
El IGP recordó que los sismos son parte de la dinámica natural del territorio peruano y que la vigilancia se mantiene de forma ininterrumpida. En un comunicado oficial, la entidad señaló que sus equipos técnicos continúan supervisando la evolución de la actividad telúrica y actualizando los reportes conforme se reciben nuevas señales. “Hasta el momento, los eventos registrados no han causado daños severos, pero es necesario permanecer alertas”, precisó la institución.
El COEN confirmó que, pese a la seguidilla de sismos en Ica y Arequipa, no se reportaron víctimas mortales ni daños de consideración. No obstante, las autoridades recomendaron mantener la calma y seguir estrictamente las indicaciones de los organismos oficiales. “Ante un sismo, es fundamental conservar la tranquilidad y dirigirse a zonas seguras previamente identificadas”, indicaron desde el COEN, que mantiene comunicación permanente con los gobiernos regionales para evaluar posibles afectaciones en infraestructuras críticas como hospitales y escuelas.

El sur continúa en movimiento
El IGP reportó dos sismos de magnitud 3.6 en la zona sur. El primero ocurrió en la ciudad de Arequipa a las 21:30 del 20 de mayo de 2026, mientras que el segundo, de igual magnitud, se registró en Caravelí a las 12:55 del 21 de mayo de 2026. Las coordenadas geográficas de este último evento fueron latitud -15.99 y longitud -73.90, de acuerdo con el reporte IGP/CENSIS/RS 2026-0296.

Explicación de la actividad sísmica en la costa sur
El IGP explicó que la costa sur del Perú es una de las regiones con mayor actividad sísmica del país, debido a la constante interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. Esta dinámica es la razón por la que los organismos de defensa civil mantienen una vigilancia permanente. “Perú se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde históricamente se producen terremotos de gran magnitud”, señaló el IGP en su reporte técnico.

Sismo en Huacho
El IGP informó sobre un sismo de magnitud 3.5 ocurrido a las 22:12 del 21 de mayo de 2026. El movimiento tuvo una profundidad de 40 kilómetros y su epicentro se localizó a 47 kilómetros al oeste de Huacho, en la provincia de Huaura, región Lima. La intensidad alcanzó el grado II-III en la ciudad de Huacho, según el reporte técnico IGP/CENSIS/RS 2026-0297, con coordenadas geográficas de latitud -11.11 y longitud -78.04.

Réplicas y pánico ciudadano
Horas después del sismo principal, a las 17:18, se produjo la primera réplica de magnitud 4.1 a 19 kilómetros al sur de Ica, con una profundidad de 62 kilómetros. La intensidad registrada fue de grado III en la zona de Ica. Posteriormente, el 20 de mayo a las 07:14, el IGP confirmó una tercera réplica de magnitud 3.6 a 19 kilómetros al sur de Ica, con una intensidad II en la escala de Mercalli, percibida solo por personas en reposo o que se encontraban en pisos altos.

Ese mismo día, un temblor de 3.6 grados se sintió a las 21:35 en la región de Arequipa, extendiendo la percepción de actividad sísmica a otras zonas del país.
Fuente: Infobae