El sistema eléctrico ecuatoriano camina sobre la cuerda floja.
Mientras el presidente Daniel Noboa asegura en una carta pública que “hoy no existe un problema de generación”, al menos el 20% del territorio ecuatoriano experimentaban -hasta la tarde del 21 de mayo de 2026- cortes de luz.
El incremento extraordinario de sedimentos -por las lluvias- en la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país, con una potencia instalada de 1.500 megavatios, paralizó este jueves la mayor infraestructura energética del país, dejando al descubierto que tener los embalses llenos, tal como sabe destacar el Gobierno con Mazar, en el Complejo Paute Integral, no es garantía de soberanía eléctrica si no existen reservas ni proyectos de respaldo concretados.
Desde las primeras horas del 21 de mayo de 2026, el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) detectó la creciente de los ríos que alimentan a Coca Codo Sinclair, lo que arrastró un volumen de arena y piedras que hacía imposible el turbinado de agua.
A las 06:00 de la mañana, el país generaba 3.519,14 megavatios (MW) mediante fuentes hídricas; pocas horas después, esa cifra se desplomó a 3.283 MW.
Esta caída obligó al Cenace a implementar desconexiones temporales de carga en sectores estratégicos del país para evitar un colapso total del Sistema Nacional Interconectado (SNI).
En Quito, la Empresa Eléctrica reportó cortes en Pomasqui, Conocoto, Cumbayá e Iñaquito. También hubo corte en el sur y otros sectores clave. En el norte del país, Emelnorte suspendió el servicio en decenas de barrios de Ibarra y Tulcán. Mientras tanto, en Guayaquil, los habitantes de Prosperina y Durán denunciaron la falta de suministro desde media mañana.
“El incremento extraordinario de sedimentos provocado por la creciente de los ríos ha afectado temporalmente su operación normal”, admitió el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) en un comunicado.
Sin embargo, fuentes internas del sector eléctrico son más contundentes: la salida de Coca Codo Sinclair, que cubre hasta el 30% de la demanda nacional, deja al país sin margen de maniobra.
La paradoja de Noboa: ¿Realidad o discurso?
En medio de los reportes de apagones de este jueves, el presidente Daniel Noboa difundió una carta a la nación defendiendo su gestión. “Los embalses y las cotas están estables. Lo que estamos haciendo es lo que nunca hicieron antes: prepararnos y repotenciar infraestructura obsoleta”, sostuvo el mandatario.
Pese a que, el embalse de Mazar, clave para la operación del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral de un potencia instalada de 1.757 megavatios (MW), está prácticamente lleno, esto no evitó que haya cortes de luz este jueves, tras la salida de operaciones en Coca Codo Sinclair.
De hecho, el embalse de Mazar se encuentra a menos de 3 metros de su cota máxima de 2.153 metros sobre el nivel del mar, con corte a las 16:00 de este jueves. Pero los expertos advierten que Mazar por sí solo no puede sostener al país ante un evento como el de Coca Codo Sinclair.
“No es suficiente tener los embalses llenos porque no tenemos reservas de energía ante eventos fortuitos”, señalan fuentes del sector consultados por Radio Pichincha.
Y, puntualizan: “Sí tenemos problemas de generación, que no es suficiente tener los embalses llenos, porque no tenemos reservas de energía ante eventos como la salida de Coca Codo Sinclair, porque no se han concretado proyectos de generación y, encima estamos sin la energía importada desde Colombia (que nos vendía promedio de 450 MW al día). Entonces un evento como la salida de Coca Codo Sinclair deja en descubierto lo mal que está la generación en el país”.
El parque térmico: ¿El salvavidas?
Ante la crisis de este 21 de mayo, el país tuvo que “quemar” combustible más de la cuenta. A las 06:00 de ayer, la generación termoeléctrica era de apenas 486 MW; para las 16:30, el Cenace tuvo que forzarla hasta los 1.300 MW para intentar suplir el hueco dejado por la hidroelectricidad.
Este esfuerzo desnuda otro fracaso del Gobierno de Daniel Noboa: su incapacidad para concretar nuevos proyectos.
Entre 2024 y abril de 2026, nueve contratos eléctricos fallidos han impedido que Ecuador sume 871 MW de energía firme al sistema. Proyectos prioritarios como Esmeraldas IV, Durán y la emblemática central El Descanso III han sido declarados desiertos o enfrentan trabas administrativas.
El caso más polémico sigue siendo el de la empresa estadounidense Progen para la inyección de 150 megavatios a finales de 2024 e inicios de 2025. El llamado “Caso Apagón” investiga un presunto peculado de USD 104 millones en contratos para las termoeléctricas de Quevedo y Salitral.
Durante las audiencias judiciales de esta semana, defensores técnicos revelaron que tres ingenieros de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) grabaron videos en Houston advirtiendo que los generadores de Progen “no eran nuevos y no servían”.
Estos técnicos, que se negaron a firmar informes favorables, terminaron procesados por la Fiscalía.
El resultado: las plantas de Quevedo (50 MW) y Salitral (100 MW) que debían estar listas para estas contingencias, hoy no generan ni un solo megavatio.
Sin el colchón de Colombia
Desde el 22 de enero de 2026, Colombia suspendió de forma indefinida la venta de energía a Ecuador. Esta decisión del gobierno de Gustavo Petro respondió a la imposición de una “tasa de seguridad” del 30% (luego elevada al 100% y luego bajada al 75%) por parte de Daniel Noboa a las importaciones colombianas.
Ecuador recibía un promedio de 450 MW diarios desde el país vecino. Sin ese suministro, el Sistema Nacional Interconectado (SNI) perdió su principal amortiguador. “Si no llueve y no tenemos a Colombia, el escenario de mañana será bastante complejo”, advierten técnicos del Cenace a este medio. Este problema diplomático ha dejado al país dependiente del capricho del clima y de la limpieza de sedimentos en el río Coca.
Cenace y el sector privado, el último recurso
La desesperación del sistema se refleja en las órdenes administrativas del Cenace. El pasado 17 de marzo, mediante el oficio Nro. CENACE-CENACE-2026-0402-O, el operador nacional pidió a las empresas privadas de la Costa encender sus propios generadores eléctricos hasta 14 horas diarias.
Previamente, también pasó lo mismo con las empresas de la Sierra.
El objetivo es que las industrias dejen de consumir de la red pública y se autoabastezcan con motores diésel para liberar carga para los hogares.
El Gobierno incluso oficializó el Acuerdo Ministerial Nro. MAE-VEER-2026-0001-AM para habilitar el pago a privados por esta energía, con tarifas de hasta USD 28,04 centavos por kilovatio hora. Se trata de una solución costosa y contaminante, pero es el único respaldo real ante un sistema que registra hoy picos históricos de demanda de 5.274 MW, una cifra que la infraestructura estatal apenas logra arañar.
Coca Codo Sinclair, al rescate
La central que ocasionó corte de luz fue construida como una planta “de pasada”, sin un gran embalse propio, debido a las características geológicas de la zona y el alto riesgo sísmico. Su diseño incluye un embalse compensador capaz de almacenar agua para generar 1.500 MWh durante solo cuatro horas.
Si el caudal del río Coca sigue alto y cargado de piedras, no hay tecnología que permita turbinar esa agua sin destrozar las ocho turbinas Pelton de la planta. La dependencia de una sola infraestructura masiva vuelve a pasarle factura a la planificación nacional.
Radio Pichincha
LV