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Kevin Warsh jura como presidente de la Fed ante Trump en la Casa Blanca

Kevin Warsh se trasladó este viernes a la Casa Blanca para rendir juramento como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. La ceremonia estuvo presidida por Donald Trump, quien instó al nuevo funcionario a desempeñarse con plena autonomía.

“Quiero que Kevin sea totalmente independiente. Quiero que sea independiente y que simplemente haga un excelente trabajo. No me mires a mí. No mires a nadie. Simplemente haz lo tuyo y haz un excelente trabajo”, declaró el mandatario durante el acto de juramentación.

No obstante, Trump también subrayó que, si bien Warsh pretende contener la inflación, no busca “frenar la grandeza”, a diferencia de lo que, según el presidente, intentaron algunas de sus predecesores en el cargo de ‘guardián del dólar’.

Warsh se comprometió a cumplir el mandato dual del banco central: fomentar la estabilidad de precios y alcanzar el pleno empleo. “Cuando perseguimos estos objetivos con sabiduría, claridad, independencia y determinación, la inflación puede ser menor y el crecimiento más sólido”, señaló el nuevo líder de la Fed.

“Si bien soy consciente de los desafíos que enfrentamos, créame, señor presidente, estos años pueden traer una prosperidad sin precedentes que elevará el nivel de vida de los estadounidenses de todos los ámbitos, y la Reserva Federal tiene mucho que ver con ello”, afirmó Kevin Warsh.

La primera reunión del instituto emisor bajo su gestión está prevista para el 17 de junio, fecha en la que se dará a conocer la primera decisión sobre las tasas de interés en esta nueva etapa.

CONTEXTO ECONÓMICO COMPLEJO

El recién nombrado presidente del banco central asume el cargo en un momento delicado para la economía estadounidense, presionada por los efectos de la guerra de Irán, que se prolonga desde hace casi tres meses. La inflación encabeza la lista de inquietudes de los analistas, ante el riesgo de que una extensión del conflicto en Oriente Próximo provoque un alza sostenida de los precios.

El último dato de inflación en el país se ubicó en 3,8%, la cifra más alta en casi tres años, comparada con el 3,3% de marzo y el 2,4% de febrero. Esta tendencia alcista responde, en gran medida, a la presión sobre los mercados petroleros tras el cierre del estrecho de Ormuz, que ha reducido el suministro mundial de crudo.

Por otro lado, el mercado laboral —la otra pata del mandato dual de la Fed— se ha mantenido estable en los últimos meses, con una tasa de desempleo ligeramente superior al 4%. En abril, la economía estadounidense generó 115.000 nuevos empleos y la tasa de desempleo se situó en 4,3%, sin cambios significativos desde inicios del año.

Warsh enfrenta así el dilema sobre el rumbo de las tasas de interés. Su llegada está marcada por su cercanía a las posturas de Trump, quien aboga por reducir los tipos para impulsar la economía, un punto que generó fuertes tensiones con el presidente saliente, Jerome Powell.

No obstante, François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management, considera que “los datos actuales de EEUU respaldan la necesidad de subir los tipos de interés a corto plazo”, debido a las expectativas inflacionarias y la resistencia del mercado laboral.

“El mercado laboral en particular, considerado por la Fed como la principal fuente de riesgo durante los últimos dos años, se encuentra, en líneas generales, equilibrado y cerca del pleno empleo”, destacó el analista.

Incluso el propio Donald Trump ha reconocido que plantear un recorte de tipos antes de que concluya la guerra de Irán resulta complejo. “No se pueden analizar las cifras hasta que termine la guerra”, admitió el mandatario en una entrevista con la revista Fortune.

“Naturalmente, mucho dependerá de la evolución del conflicto con Irán y de los precios de las materias primas. Pero, sin una mejora significativa en los próximos meses, la tarea de Warsh parece especialmente difícil”, señaló el analista de Crédit Mutuel.

UNA FED RETICENTE A BAJAR LOS TIPOS

La decisión sobre la dirección de las tasas de interés queda sujeta a votación del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, integrado por 12 miembros. Aunque el papel del presidente del banco central es relevante, no resulta determinante para fijar el precio del dinero.

En la reunión previa del instituto emisor, la mayoría de los gobernadores optó por mantener sin cambios la tasa de referencia, con el único voto en contra de Stephen Miran, quien se pronunció por una baja. Miran debió dejar su cargo para facilitar la entrada de Warsh.

Además, tres gobernadores —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— manifestaron su rechazo al lenguaje utilizado por la Fed en su comunicado, argumentando que apuntaba a una posible reducción de los tipos en futuras decisiones de política monetaria.

La decisión de Jerome Powell de permanecer como gobernador, alegando que debe protegerse de los ataques del Ejecutivo, y la presencia de Lisa Cook —a quien Trump intentó destituir sin éxito— en el Comité, generan una dinámica compleja en el órgano rector de la Fed.

Christopher Waller y Michelle Bowman, gobernadores que en otras ocasiones se han mostrado partidarios de una política monetaria menos restrictiva y ambos nominados por Trump, podrían unirse a Warsh en su camino para reducir las tasas. No obstante, el propio Waller advirtió este viernes que “no dudaría en apoyar un aumento” del precio del dinero si se confirman las expectativas inflacionistas.

Fuente: Infobae

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