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Enhanced Games: la competencia que legaliza el dopaje y busca récords

Esta semana, en Las Vegas, se lleva a cabo por primera vez un evento deportivo que desafía directamente las normas del olimpismo: permite y fomenta el uso de sustancias que mejoran el rendimiento. Se trata de los Enhanced Games (Juegos Mejorados), que se desarrollan del 21 al 24 de mayo. En su columna, el analista Tomás Trapé los definió como “la manifestación más concreta del transhumanismo en el deporte”.

¿Qué son los Enhanced Games?

Creados por el empresario australiano Aron D’Souza y respaldados financieramente por Peter Thiel junto con un fondo que incluye a Donald Trump Jr., los Enhanced Games rompen con las reglas tradicionales del deporte. Su premisa es sencilla: no hay prohibiciones antidopaje siempre que el consumo sea seguro y esté bajo control médico.

La edición inaugural incluye natación, atletismo y halterofilia, con un premio total superior a cinco millones de dólares y un millón adicional para quien logre un récord mundial.

“La pregunta que inaugura esta organización no es tanto quién es el atleta natural más prolífico, sino hasta dónde puede llegar el cuerpo humano con aditamento, con intervención química o quirúrgica”, explicó Trapé, resaltando el carácter experimental del certamen.

Un caso que lo ejemplifica

La filosofía de los Juegos Mejorados encuentra su mejor ejemplo en el nadador griego Kristian Gkolomeev. El año pasado, tras solo dos semanas de entrenamiento con un programa de potenciación, Gkolomeev batió el récord mundial de los 50 metros libres, que llevaba 16 años vigente.

Ahora, en Las Vegas, intentará superarse nuevamente, con un millón de dólares en juego. Para lograrlo, usará un traje de poliuretano de cuerpo entero, modelo prohibido desde 2010 por las autoridades de natación.

“Una persona que nunca había ganado una olimpiada, que nunca había ganado ni siquiera una medalla, termina rompiendo el récord mundial bajo las reglas de estos juegos”, ilustró Trapé. Para él, el caso demuestra cómo “técnica y máquina se fusionan, borrando los límites entre lo humano y lo artificial”.

El nadador griego Kristian Gkolomeev ejemplifica el poder de la potenciación artificial al romper récords bajo nuevas reglas (REUTERS/Novak Djurovic/File Photo)

La reacción del deporte organizado

Las instituciones tradicionales respondieron de inmediato y con firmeza. World Aquatics prohibió que cualquier atleta que participe o apoye los Enhanced Games compita en sus torneos oficiales. El presidente de World Athletics, Lord Coe, fue contundente: según la BBC, calificó de “morónico” el hecho de participar en el evento y advirtió sobre largas suspensiones para los competidores.

Lejos de dar marcha atrás, los organizadores de los Enhanced Games presentaron una demanda antimonopolio de 800 millones de dólares contra la Agencia Mundial Antidopaje, World Aquatics y US Swimming.

Este pleito legal amenaza con transformar el marco regulatorio del deporte internacional y abre un frente inédito entre los defensores del olimpismo y quienes apuestan por la libertad tecnológica total.

Peter Thiel, principal financiador de los Enhanced Games, impulsa una visión transhumanista en el deporte internacional (REUTERS/Brendan McDermid)

Peter Thiel y la filosofía detrás

Trapé destacó el rol de Peter Thiel como principal financista y guía ideológica del proyecto. “Thiel es uno de los transhumanistas más consecuentes del mundo tecnológico. Ha invertido millones en empresas cuya misión es tratar al envejecimiento como un problema técnico a resolver”, señaló.

Los Enhanced Games buscaron una ronda de financiamiento de 300 millones de dólares, con fondos soberanos entre los potenciales inversores. El modelo de negocio, inspirado en la lógica de Red Bull, consiste en convertir el espectáculo en una plataforma de marketing para productos de potenciación humana que la organización aspira a comercializar.

La dimensión económica atraviesa toda la competencia. “El cuerpo pasa a estar mediado de una manera muy explícita por quién tiene más recursos para ser un humano más fuerte, un humano más poderoso. Como que empieza a mediar esa cuestión económica de una manera muy tangible”, resaltó Trapé. Así, los Enhanced Games se convierten también en una competencia “entre billeteras”, donde el límite ya no es solo físico, sino económico y tecnológico.

El modelo de negocio de los Enhanced Games busca convertir el espectáculo deportivo en una plataforma de marketing para potenciadores humanos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El choque filosófico de fondo

Hacia el cierre de su columna, Trapé llevó el debate a su raíz más profunda. Para el politólogo, los Enhanced Games son la expresión deportiva de la disputa filosófica entre el transhumanismo —la idea de que el ser humano debe superar sus límites naturales mediante la tecnología— y la tradición cristiana, que propone el camino inverso.

“La trascendencia no viene de la acumulación, sino que viene del despojo”, afirmó Trapé, trayendo el concepto de kenosis —el vaciamiento voluntario de sí mismo en la tradición cristiana— como contrapunto a la búsqueda prometeica de superación individual.

“El cristianismo propone el camino inverso: no importa si los límites los impone la naturaleza o Dios, Prometeo es el símbolo del triunfo del individuo sobre esos limitantes. Pero el cristianismo propone el despojo”, indicó.

En definitiva, los Enhanced Games no son solo una competencia deportiva. Funcionan como laboratorio de debates sobre ciencia, ética, religión y política, atravesados por la irrupción de nuevas tecnologías, grandes fortunas y la redefinición de la identidad humana.

Fuente: Infobae

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