Lo que durante mucho tiempo pareció exclusivo de la ciencia ficción ya es una realidad operativa en la Marina de Estados Unidos. El analista internacional Andrei Serbin Pont, en su columna para Infobae al Mediodía, explicó el salto tecnológico que implican las armas láser y por qué su implementación masiva responde, ante todo, a una cuestión de costos.
El factor económico que impulsó el cambio
El verdadero detonante no fue únicamente tecnológico, sino también financiero. “Una de las preocupaciones que ha tenido Estados Unidos es cuánto gastás en derribar misiles. Si te lanzan un misil de 500 mil dólares y lo derribás con un misil de dos millones, no cierran los números”, señaló Serbin Pont.
La situación se volvió crítica con el incremento del uso de drones económicos en Medio Oriente. “Drones de 20 mil dólares muchas veces eran derribados por un misil de un millón de dólares”, precisó el especialista.
La alternativa que propone el láser es contundente en términos matemáticos: “Dependiendo del tipo de láser, vos podés tener un disparo que está entre los cinco centavos de dólar y los 15 dólares”. En comparación, cualquier misil de defensa antiaérea tradicional resulta insostenible en un conflicto prolongado.
De la teoría a la acción en el campo de batalla
En febrero de 2026, durante la Operación Epic Fury contra Irán, imágenes del Comando Central estadounidense mostraron por primera vez en un escenario de combate real el sistema láser ODIN instalado en un destructor clase Arleigh Burke mientras lanzaba misiles Tomahawk contra objetivos iraníes. “Ya llegó, llegó con los lásers”, resumió Serbin Pont.
Este desarrollo no fue repentino. Estados Unidos ha invertido en sistemas láser desde los años 80, con un avance significativo en la última década. “Ya para el 2010 se empiezan a experimentar con algunos modelos, y para 2014 se empiezan a implementar desde algunos buques todavía de forma experimental”, detalló el analista.

ODIN y HELIOS: dos sistemas con propósitos distintos
Actualmente, la Marina opera dos sistemas láser principales. Al menos nueve destructores de la clase Arleigh Burke están equipados con el ODIN, un sistema de deslumbramiento que dispara el láser sobre el dron o misil entrante y destruye sus sistemas ópticos e infrarrojos de guiado.
“El ODIN es un láser de deslumbramiento: le dispara al dron, al misil, a lo que sea que se está acercando al buque, y es lo suficientemente poderoso como para destruir los sistemas ópticos o infrarrojos de guiado”, explicó Serbin Pont.
El HELIOS, mucho más potente con 60 kilowatts, está integrado exclusivamente en el USS Preble y tiene la capacidad tanto de deslumbrar como de destruir físicamente blancos aéreos, además de funcionar como sensor de precisión para el sistema de combate Aegis.
“Se han realizado algunos derribos ya en 2024 con drones, y estos sí son para hacerles directamente un agujerito, para prenderlos fuego, derribarlos, destruirlos de forma mucho más contundente”, describió Serbin Pont.

En 2024, el USS Preble utilizó el HELIOS para derribar cuatro drones en una demostración expandida, la prueba más avanzada realizada hasta la fecha con este sistema.
La elección de los buques como plataforma principal tiene una razón técnica. “Las plantas eléctricas que tienen los buques te pueden proveer de eso de una forma más fácil que quizás tener que tener un grupo electrógeno junto con un láser desplegado en tierra”, indicó el analista.
Una competencia global con múltiples protagonistas
Estados Unidos no es el único en esta carrera. Serbin Pont enumeró a los principales competidores:
- China: desarrolla prototipos instalados en destructores de las clases 55, 55B, 76 y 71.
- Rusia: trabaja en variantes terrestres con potencial uso antisatélite.
- Israel: ya implementó con éxito el Iron Beam —la versión láser del Iron Dome— para interceptar pequeñas municiones y drones a muy bajo costo.
- Reino Unido: avanza con su propio desarrollo y destina parte de la tecnología a Ucrania.
En octubre de 2025, la Marina estadounidense realizó una prueba exitosa del sistema láser LOCUST de 30 kilowatts desde la cubierta de vuelo del portaaviones USS George H.W. Bush, demostrando que un láser en contenedor podía operar desde un portaaviones. Es una señal clara de la dirección que toma la tecnología.

El presupuesto que confirma la apuesta
El presupuesto naval para 2027 prioriza la diversificación de medios para destruir drones y misiles enemigos a menor costo, con las armas de energía dirigida como eje central de esa estrategia.
“Con el presupuesto para 2027, la Armada norteamericana está priorizando una diversidad de medios para destruir drones y misiles enemigos más barato. Mucho de ello son justamente los lásers”, afirmó Serbin Pont.
La conclusión del analista fue directa: “La guerra del futuro ya no es un concepto de ciencia ficción, sino una transformación tangible en los arsenales de las principales potencias”. Una tecnología que durante décadas pareció inalcanzable hoy define cómo se defienden los buques más avanzados del mundo, y lo hace por una razón tan práctica como el costo de cada disparo.
Fuente: Infobae