En una entrevista reciente, Mariano Contreras, fundador de la marca Trapo, compartió su enfoque innovador al transformar textiles domésticos como repasadores y rejillas en prendas únicas. Durante su participación en el programa Infobae a la Tarde, reveló cómo su propuesta artística rompe los esquemas tradicionales de la moda y fomenta la interacción social.
Durante la conversación, Contreras mostró un emblemático saco elaborado a partir de un ‘exrepasador’ y explicó:
“No necesariamente tiene que ver con reciclar. Es más que nada con diseñar, innovar y bueno, darle un nuevo uso a un trapo de piso, una rejilla, una cosa así, que no está en el ambiente de la moda”.
El fenómeno viral que nació en redes
“Subí la primera chomba hecha con el trapo clásico de cocina a redes y explotó, se hizo viral, me la pidieron”,
recordó el diseñador sobre el origen de su éxito. Aclaró que su proceso no se limita al reciclaje, sino que busca la innovación en el diseño: “Quiero hacer algo distinto, disruptivo. Por eso lo hago con repasadores, con rejillas. He hecho vestidos de novia con rejillas, cosas más locas, por decirlo de alguna forma”.
Al profundizar en las razones de su elección de materiales, Contreras fue enfático:
“Para mí es arte 100 %, es diseño, es innovación, es ganas de hacer algo distinto, querer crear, querer jugar con la tela y dejar de hacer que todo sea lana de merino y materiales superfinos. Me pongo esto de trapo y tengo la misma onda que tenés vos”.
Las críticas no se hicieron esperar. “Me tiran a matar, olvidate”, confesó sobre la recepción en redes y medios. “Me han pegado de todos lados. Ridículo, vago, ¿qué estás haciendo?, demente. Ayer leí una nota de una señora que tres páginas dándome duro, duro. Pero increíblemente las personas que más me compran son mujeres adultas de arriba de 60 años”.
De Palermo a las pasarelas: el impacto social de la propuesta
Contreras abrió un local en el barrio porteño de Palermo y descubrió que su público real no era el esperado:
“Yo apuntaba más a los jóvenes y después mi cliente más potencial es una mujer de 60 años que se quiere vestir distinto, disruptiva, que va a un evento”.
También analizó los códigos de la moda local: “La moda argentina es como siempre lo mismo. Estamos todos con el blanco, el negro, alguna cosita así. Pero yo me pongo esto y la gente venía caminando por la calle y me miraban como diciendo: ah, okey, sos vos”.
Sobre el efecto de sus diseños en la vida cotidiana, señaló: “Te incide en el estado de ánimo y la gente se te acerca y te mira y te toca. Entrás a un evento con ropa de trapo y la gente dice: este está contento, este está en la buena. Inicia conversaciones. Es como que es más social”.

La viralización de su propuesta también estuvo marcada por el contexto económico: “Esto se hizo muy viral porque dijeron carne de burro y ropa de repasador. La militancia de la crisis. Pero no va por ahí. Va por la innovación, va por el diseño. No es que la miseria llegó a la Argentina y está, ah, va de Palermo. No lo estás viendo”.
En cuanto a la producción, Contreras detalló:
“Las telas las compro en Once porque es donde habita el repasador y la rejilla. Hago con mi profesora un curso de corte y confección y las telas y los sacos los confecciono yo. Juego con los repasadores, voy sacando productos y a eso me dedico ahora”.
Marca, relato y masculinidad: los desafíos de la moda argentina
El diseñador, quien anteriormente trabajó como productor de cine y vivió en Choele-Choel, Río Negro, explicó su cambio de rubro: “Me fui a vivir a la Patagonia, vivo en Choele-Choel y ahí todo el mundo duerme la siesta. Yo no puedo, soy porteño. Entonces busqué algo para hacer y quise coser. Luché contra mi profesora porque era el único hombre. Son todas señoras que iban a corte y confección y dije: ‘No, por favor, atendeme, coso esto’. Así empecé y funcionó”.
Al referirse a la crisis textil, fue categórico:
“Está en caída en picada. No podemos competir contra Shein y las marcas de China. Es imposible. Pero como la tela es muy barata, compro por kilo. El rollo pesa 50 kilos. Dame el rollo”.

La conversación se extendió al concepto de lujo y narrativa en la moda. Paula Guardia Bourdin citó a la autora Kate Nelson Best:
“La moda es moda porque es relato, es indistinguible e inseparable la moda como indumento de la moda como relato”.
Contreras agregó: “Es pertenecer. Es poder pagarlo y es que te vean con el LV. Es eso, es decís: ‘Ah, llegué, tengo la zapatilla, tengo el…’. Es la marca, la impronta”.
Consultado sobre la vestimenta masculina, respondió sin dudar:
“100%. El hombre argentino es de negro, punto. Jean y remera negra, un jean”.
Como consejo, sugirió:
“Necesitamos más ser originales y sentirnos más libres nosotros”.
El recorrido de Contreras ya cruzó fronteras: “Nos convocaron de Italia a hacer un desfile en Milán. Nos dieron un premio a la innovación”. Su aspiración:
“Me gustaría vestir a De Paul. Es como el ícono de la marca, todavía no nos descubrimos”.
Fuente: Infobae