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Mary Read: de soldado a pirata, la mujer que burló las normas del siglo XVII

Para Mary Read, ocultar su género fue el único camino para desafiar las restricciones impuestas a las mujeres en el siglo XVII. Reconocida como la primera mujer acusada y sentenciada por piratería, su vida es un ejemplo de rebeldía frente a las normas sociales de la época, según relata National Geographic.

Read nació en Inglaterra en una familia marcada por la pobreza y el engaño. Su madre, viuda y sin recursos, la presentó ante sus parientes políticos como un hijo varón que no existía para obtener ayuda económica. Así, creció bajo una identidad masculina que le permitió desde pequeña “apoderarse de trabajos que solamente estaban hechos para los hombres, llegando incluso a ser soldado”, describe la revista.

Ya adulta, recurrió nuevamente a esa identidad para acceder a empleos y libertades negados a las mujeres. En el Caribe, se unió a la piratería, donde fue capturada y considerada la primera mujer condenada oficialmente por ese delito. Su tumba, anónima, se encuentra en la iglesia de Santa Catalina, en Jamaica.

De la infancia disfrazada a la vida pirata

El disfraz masculino permitió a Mary Read acceder desde niña a empleos y aventuras reservados únicamente para los hombres en la Inglaterra del siglo XVII (Wikimedia Commons)

La doble vida de Mary Read no terminó en la niñez. Tras experimentar las ventajas de su identidad masculina, volvió a asumir ese rol más tarde para acceder a los riesgos y recompensas de la piratería.

Al embarcarse como tripulante en el Caribe, su determinación la hizo destacar entre los piratas más notorios de la época. El capitán del barco, según la crónica de National Geographic, descubrió que Mary era mujer y no tuvo problemas en aceptarla, ya que no era la única: Anne Bonny, otra figura femenina de la piratería y considerada por algunas fuentes como su amiga cercana, también estaba a bordo.

Alianzas y secretos a bordo: Mary Read y Anne Bonny

La relación entre Mary Read y Anne Bonny estuvo marcada por la complicidad y el desafío a las normas de género. Ambas colaboraban en los asaltos y se ganaron una reputación temible entre compañeros y adversarios.

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Relata National Geographic:

“Ambas mujeres se vestirían de hombres en mitad de la batalla y eran bastante temidas, no solamente por su manera de luchar, sino por la manera de acabar con todo el mundo”.

Su carrera criminal culminó cuando fueron detenidas y acusadas formalmente de piratería.

La condena de Mary Read marcó un precedente. Se convirtió en la primera mujer identificada y sentenciada oficialmente por este delito, un hecho relevante en la historia marítima del Caribe.

Legado y sepultura de la primera pirata acusada

La memoria de Mary Read sigue viva en Jamaica, donde, según National Geographic,

“sabemos dónde históricamente está su tumba, ya que se encuentra en una sepultura que no tiene nombre en la iglesia de Santa Catalina”.

Este sepulcro sin inscripción señala la vida de una mujer que desafió todas las reglas.

La piratería en el Caribe ofreció a Mary Read la posibilidad de romper con las restricciones sociales impuestas a las mujeres en la época (Wikimedia Commons)

A pesar del anonimato de su tumba, la figura de Mary Read adquirió relevancia histórica y cultural. Su historia sigue inspirando investigaciones, novelas y producciones audiovisuales que exploran la vida de las mujeres piratas y las dificultades que enfrentaban al desafiar las normas sociales de su época.

Investigadores y visitantes continúan acudiendo a la iglesia de Santa Catalina, atraídos por el misterio que rodea su sepultura y la fascinación por su valentía. Mary Read se convirtió en un símbolo de resistencia y lucha por la igualdad, representando a quienes buscaron libertad en escenarios hostiles y desiguales.

Su legado trasciende las fronteras del Caribe, impactando estudios de género y memorias colectivas sobre la piratería.

Fuente: Infobae

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