La producción de manzanas en Estados Unidos enfrenta una seria amenaza debido al incremento de fenómenos climáticos extremos, lo que pone en jaque tanto la estabilidad de los cultivos como los ingresos de los agricultores. En los últimos años, heladas repentinas, sequías prolongadas y cambios bruscos de temperatura han causado estragos en los huertos, especialmente en el noreste del país. Para hacer frente a esta situación, equipos de científicos de universidades y organismos estatales trabajan en el desarrollo de nuevas variedades de portainjertos que permitan a los manzanos sobrevivir y adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes.
Un ejemplo crítico ocurrió en febrero de 2015, cuando una variación térmica extrema golpeó los huertos de manzanas en el noreste de Estados Unidos. De acuerdo con información publicada por The Guardian, Terence Robinson, profesor de horticultura en la Universidad de Cornell, explicó que el fenómeno conocido como “decadencia rápida de la manzana” acabó con plantaciones enteras en Nueva York y Pensilvania. El evento consistió en un aumento de temperatura seguido de una ola de frío que dañó la base de los árboles —el portainjerto—, una parte fundamental para la estabilidad y productividad del cultivo.
La mayoría de los manzanos comerciales se obtienen injetando una variedad frutal sobre un patrón seleccionado por su resistencia y adaptación. Según The Guardian, el portainjerto M9, uno de los más empleados, fue creado hace más de un siglo en Inglaterra. Sin embargo, los científicos advierten que estos portainjertos tradicionales ya no ofrecen la protección suficiente frente al aumento de los extremos climáticos.
Mejora genética y cooperación internacional frente al cambio climático

Como respuesta a esta crisis, la Universidad de Cornell y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) impulsan el Programa de Mejora Genética de Portainjertos de Manzano de Ginebra, con sede en Nueva York. Robinson señaló que el objetivo es combinar resistencia a enfermedades con tolerancia a sequía, suelos salinos y fluctuaciones extremas de temperatura, utilizando portainjertos enanos para adelantar las cosechas y mejorar la eficiencia.
Este proceso de selección y prueba puede tomar más de 30 años. El artículo reportó que la primera variedad comercial de Cornell se lanzó en 1997, a partir de cruces iniciados en la década de 1970. En 2023, otras tres variedades llegaron al mercado después de décadas de ensayos enfocados en supervivencia, tamaño y rendimiento.
En la búsqueda de genes resistentes, los científicos estadounidenses analizan manzanas silvestres de Asia central, región de origen de la especie. Las nuevas generaciones de portainjertos se prueban en distintas zonas del país, en colaboración con la red de investigación NC-140, una red colaborativa de investigación hortícola de Estados Unidos. Como expresó Mike Parker, especialista de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, los ensayos a largo plazo permiten descartar los que no se adaptan y seleccionar los más prometedores para los agricultores.
Adaptación de los portainjertos
De acuerdo con el profesor Lee Kalcsits, de la Universidad Estatal de Washington, las temperaturas de otoño y primavera han aumentado en las principales regiones productoras de manzanas del país. Esta situación dificulta que los árboles cumplan con su requerimiento de frío, provocando entradas y salidas tempranas de dormancia y exponiéndolos a daños por heladas tardías. Los portainjertos contribuyen a la resiliencia hídrica del cultivo en períodos de sequía.

La industria de la manzana genera cerca de USD 23.000 millones al año en Estados Unidos y produce más de 11.000 millones de libras (4.990 millones de kilos) de fruta. La susceptibilidad de los portainjertos implica riesgos económicos para los productores, quienes invierten con expectativas a largo plazo. Robinson advirtió al portal que la continuidad de los programas de mejora responde a los desafíos emergentes y protege la viabilidad del cultivo.
La financiación y el recambio generacional en la investigación agrícola son un motivo de atención para los científicos. Robinson sostuvo que los jóvenes investigadores muestran más interés por el mejoramiento de injertos, mientras que el desarrollo de portainjertos requiere experimentos prolongados y perseverancia. La Asociación Estadounidense de Manzanas respalda los nuevos desarrollos, aunque la demanda de resultados inmediatos puede poner en jaque la continuidad de las investigaciones de largo plazo.
Producción y colaboración para la resiliencia del cultivo de manzanas
Según el experto, seleccionar portainjertos capaces de enfrentar condiciones variables es fundamental para la supervivencia del cultivo. Los avances recientes desarrollados por Cornell y el USDA mostraron menos daños por heladas y mayores rendimientos. La colaboración entre universidades, organismos estatales y productores es clave para asegurar la producción de manzanas, especialmente ante el aumento de fenómenos extremos y la presión climática, como muestra la experiencia de la red de investigación NC-140 y los programas de mejora impulsados en Estados Unidos.
Fuente: Infobae