La Asociación Argentina de Actores y Actrices puso en marcha una iniciativa que reúne a figuras de la talla de Ricardo Darín y Guillermo Francella, junto a otros reconocidos intérpretes de la televisión y el cine, con un objetivo claro: solicitar a las autoridades que se establezcan marcos regulatorios para el empleo de la inteligencia artificial en el ámbito audiovisual. El temor central es que imágenes, voces y dobles digitales puedan replicar identidades y actuaciones sin el consentimiento de los artistas, lo que vulneraría derechos laborales y artísticos, además de generar confusión en el público.
El primer video de la campaña, protagonizado por Darín, se lanzó hace pocas horas. De inmediato, la entidad gremial dio a conocer una segunda pieza en la que se sumaron Francella, César Bordón, Diego Gentile y Valentina Bassi. Ambos materiales ya circulan con fuerza en redes sociales y han provocado un intenso debate entre los usuarios.
La estrategia contempla una serie de spots que se publicarán de forma progresiva. De acuerdo con la asociación, se busca poner en evidencia los riesgos de una tecnología que avanza sin control y que afecta directamente a intérpretes y técnicos del sector. “Queremos advertir sobre una problemática que impacta de manera directa en el trabajo y los derechos de los trabajadores”, señalaron voceros del gremio.
En el primer video, Darín abre con una frase que siembra la incertidumbre en el espectador: “Hola, sabés quién soy yo, ¿no? ¿Pero estás seguro de que soy yo?”. Más adelante, el actor profundiza en el reclamo: “Vos tenés derecho a saber si un actor es real o no, si hizo esas acciones o si dijo esas palabras. El avance de la tecnología no puede justificar el robo o el engaño”.
El planteamiento es directo: los actores exigen límites al uso de herramientas que pueden replicar rostros, voces y movimientos en cuestión de segundos sin permiso. La asociación sostiene que esta posibilidad amerita “regulaciones claras” que protejan el trabajo artístico y aseguren transparencia ante contenidos creados o alterados por inteligencia artificial.
En el mismo video, Gustavo Garzón advierte sobre la facilidad de las manipulaciones digitales: “Con el avance de la inteligencia artificial alguien podría haber utilizado mi imagen y vos estarías siendo engañado”. La frase apunta a la dificultad del público para distinguir entre una actuación real y una generada por estos sistemas.
Diego Gentile lleva el asunto al terreno del derecho sobre la identidad: “Mi imagen es mía, nadie puede usarla sin mi permiso”. En tanto, Marina Bellati resume la inquietud del sector: “Mi imagen, mis expresiones y mi voz son mis herramientas como actriz, solo yo puedo decidir cómo se usan”.

La actriz, conocida por su trabajo en Viudas negras y Envidiosa, sitúa el debate en un contexto global. Según ella, “en todo el mundo se están creando leyes o convenios colectivos para proteger nuestro trabajo”, haciendo referencia a los avances que ya se registran en otros mercados audiovisuales.

La petición de regulación va más allá de la defensa del intérprete. La campaña sostiene que el público también tiene derecho a saber si una actuación es real, si un actor realizó determinadas acciones o si pronunció ciertas palabras. Para la asociación, esa transparencia es inseparable del crecimiento de la inteligencia artificial aplicada a contenidos audiovisuales.

En el cierre del spot, Darín condensa la exigencia en una frase: “Regulemos el uso de la inteligencia artificial”. La entidad gremial informó que este planteamiento se inscribe en un trabajo sostenido con sindicatos y organizaciones del sector para generar propuestas que defiendan los derechos laborales ante el avance acelerado de estas tecnologías.

El debate ya tiene antecedentes concretos en otras latitudes. En Estados Unidos y en la industria de Hollywood, actores y guionistas protagonizaron huelgas y negociaciones por el uso de inteligencia artificial, ante el temor de que los estudios empleen réplicas digitales de artistas sin su consentimiento o sin pagar los derechos correspondientes.
Fuente: Infobae