Durante una conversación con el presentador Bill Maher, el músico Will.i.am, reconocido integrante de la agrupación Black Eyed Peas, sostuvo que la inteligencia artificial (IA) podría convertirse en un aliado fundamental para la innovación artística y el avance social. El artista señaló que el verdadero obstáculo no está en la tecnología misma, sino en la falta de empatía y principios éticos de quienes la diseñan.
Will.i.am explicó que la IA tiene la capacidad de expandir los límites de la creatividad musical, siempre que las personas le den un propósito significativo. Además, compartió una experiencia personal que marcó un antes y un después en su vida: un episodio negativo con la marihuana en 1993 lo llevó a replantearse su existencia y su enfoque hacia el arte, reforzando su convicción de que el progreso tecnológico necesita una base ética sólida.
El artista considera que la inteligencia artificial no debe ser vista como una amenaza, sino como una extensión de la imaginación humana. “Muchas personas piensan que la inteligencia artificial reemplazará a los humanos, pero solo repite lo que ya existe”, afirmó. “En el terreno artístico, ese ‘alucinar’ es útil: las ideas innovadoras provienen de probar e ir más allá, y la inteligencia artificial permite moverse en ese espacio”.

Según Will.i.am, gran parte del miedo que rodea a la IA proviene de quienes controlan las plataformas digitales de streaming, como Spotify, Apple Music o Amazon Music, que han transformado la forma en que se accede y distribuye la música a nivel global. “Suelen ser los dueños de las plataformas y del dinero quienes anuncian que la inteligencia artificial marcará el fin de todo. Si tienes inversiones en ello, vas a promocionar que es lo más inteligente del mundo, cuando en realidad todavía carece de imaginación”. Para el músico, el salto hacia una inteligencia artificial general exige nuevas reglas éticas: la necesidad de empatía y educación.
Inteligencia artificial y el futuro de la música
Consultado sobre si la música generada por IA podría desplazar a los artistas humanos, Will.i.am fue categórico: “No me inquieta que la música creada por inteligencia artificial desplace a la hecha por personas. Prince era mejor músico que yo y eso nunca me impidió hacer mi propio trabajo. Si hay quien prefiera escuchar a Prince en lugar de a mí, lo entiendo. Yo mismo a veces prefiero la suya”.

El músico recordó cómo su grupo decidió retirar la canción Let’s Get Retarded de las plataformas digitales a mediados de la década pasada y reemplazarla por Let’s Get Started. “En música, ‘retardar’ es un término técnico; nunca se buscó ofender. Pero comprendimos que el mundo cambia y que hay que adaptarse”, explicó.
Will.i.am insistió en que, incluso cuando la IA logre componer canciones, no podrá sustituir la emoción o la experiencia humana: “Prince y Michael Jackson realizaron obras insignes, pero eso no me detuvo de intentarlo. No se trata de competir, sino de sumar voces diferentes”.
El episodio personal que cambió a Will.i.am
El músico relató que una experiencia negativa en 1993 le provocó un desequilibrio químico y una crisis de ansiedad que lo transformó profundamente. “Mi peor experiencia fue el 18 de marzo de 1993, con la marihuana. Empecé a oír cosas y a entrar en pánico, y entendí que no era para mí”, recordó. Esa vivencia lo llevó a una etapa de recuperación mental que se extendió durante cerca de 3 meses: “Tuve que reorganizarme mentalmente y hallé mi salida en la creatividad”.

Durante su adolescencia en Los Ángeles, Will.i.am comprobó la brecha que supone tener acceso a mejores recursos educativos: “Me trasladaron en autobús desde Boyle Heights hasta colegios con más recursos en Brentwood. Esa oportunidad marca la diferencia; el entorno y el acceso al conocimiento transforman una vida”.
Al recordar el contexto social del sur de California, subrayó que la privatización de prisiones y la falta de alfabetización financiera —factores que históricamente condicionan el entorno social y aumentan la desigualdad— limitan las oportunidades de desarrollo. Will.i.am sostuvo que el esfuerzo personal, acompañado de una educación de calidad, abre el camino para la superación y la creatividad.
Empatía, educación y tecnología para el desarrollo social

Como profesor universitario en la Arizona State University, Will.i.am presentó el proyecto “El Yo Agente”. “Busco que los estudiantes tomen el control de su desarrollo, diseñen agentes personales con sentido social y actúen con ética”, señaló.
Describió su método de enseñanza: “No me interesa tanto poner notas clásicas. Mi objetivo es que los alumnos se preparen para situaciones reales y enfrenten dilemas éticos con madurez. Fomento la ‘colaboración competitiva’, que aprendan a ser autocríticos y a crear soluciones en equipo”.

Además, reafirmó que la tecnología debe avanzar junto a la empatía y la conciencia social: “Lo relevante del futuro no es la inteligencia artificial en sí, sino el riesgo de que perpetúe nuestros peores comportamientos”.
De la vigilancia a la privacidad y el reto generacional
El artista centró su atención en las prioridades de la generación Z y la generación Alpha, destacando diferencias en su relación con la tecnología y la salud mental: “Para muchos jóvenes, la privacidad ya no es tan importante. Les preocupa más no tener seguidores que proteger su información. Cuando ocurre algo negativo, lo graban para compartirlo, no para ocultarlo”.

Will.i.am advirtió sobre el riesgo de que los sistemas digitales reflejen conductas agresivas o egoístas: “Si no mejoramos nuestro modo de relacionarnos, los sistemas inteligentes solo imitarán nuestros propios defectos”. Valoró la autocrítica y el aprendizaje basado en experiencias reales: “Es fácil opinar si no te toca decidir. Cuando un estudiante enfrenta un conflicto ético real, aprende a reconocer y afrontar el dilema”.
Usó una analogía musical para hablar de responsabilidad colectiva: “Si mi aporte en una canción la perjudica, debo replantearme cómo contribuir mejor. En la vida, igual que en la música, hay que pensar en el resultado colectivo”.
Will.i.am sostuvo que el avance auténtico, tanto en la creatividad como en lo social, surge de agregar contribuciones para potenciar el conjunto, no de destacar individualmente en detrimento del bienestar común.
Fuente: Infobae