Pedro Alonso y Begoña Vargas estuvieron esta semana en El Hormiguero para presentar la segunda temporada de ‘Berlín: la dama del armiño’, la serie de Netflix centrada en el carismático personaje. La visita, parte de la gira promocional en Sevilla, no solo sirvió para hablar del desarrollo de la trama, sino también para revelar facetas desconocidas y reflexiones personales de ambos actores.
El reencuentro de los protagonistas estuvo marcado por confesiones tanto laborales como privadas, e incluyó un detalle significativo: Pedro Alonso explicó que esta entrevista es la última que concede tras nueve años y medio vinculado a Berlín, un proceso que lo llevó a rodar en locaciones de todo el mundo y que concluye en la capital andaluza.
A esta despedida se suma el dato diferenciador de que el actor, para la promoción de la serie, cambió por completo su aspecto, luego de interpretar a un personaje calvo y envejecido en otro proyecto cinematográfico.
Cambio de imagen y despedida de un ciclo
En el plató dirigido por Pablo Motos, Pedro Alonso explicó los motivos de su nuevo corte de pelo. El actor relató:
“Estaba haciendo un papel en una peli, pero estaba calvo, con una barba larga y blanca. Yo ya soy un señor, pero ahí estaba de muy señor mayor, y para hacer la promoción y el marketing de la serie me lo he quitado todo porque era una pinta muy heavy”.
Sobre la reacción en su entorno familiar, Alonso compartió las impresiones de su madre, quien superó las reticencias iniciales y mostró aceptación ante el cambio.
La despedida de Berlín por parte de Alonso centró buena parte de la conversación. El actor subrayó el carácter controvertido de su personaje y reconoció que el ciclo ha llegado a su fin, tanto por exigencias físicas como personales.

“Técnicamente, esta es mi última entrevista después de nueve años y medio asociado a un personaje tan fuerte”,
comentó Alonso, destacando la dificultad de un rodaje que se prolongó durante nueve meses. El intérprete usó una metáfora para describir el impacto del personaje:
“Berlín ha sido la lámpara de Aladín de mi vida. Yo era un actor de clase media al que la vida se le ha puesto en modo ciencia ficción”.
Durante la conversación, los invitados desvelaron detalles inéditos sobre la nueva temporada, como el regreso de Álvaro Morte encarnando de nuevo al Profesor. Pedro Alonso explicó que ambos coinciden en la ficción, llegando a interpretar juntos una canción en una secuencia rodada en Peñíscola:
“Sí, canto con él. Nos marcamos un temazo ahí en Peñíscola increíble. Oye, la mejor figuración del mundo, la de Peñíscola, la de aquella noche. Increíble”.

El rodaje en la ciudad valenciana también dio lugar a una anécdota cargada de simbolismo. Pedro Alonso rememoró:
“Tuvimos tres o cuatro días de rodaje en Peñíscola, que fue bien lindo, y cantábamos. Y nos fuimos caminando de vuelta al hotel. Dijimos: ‘¿Nos vamos caminando al hotel?’. Y fuimos caminando los dos, solos, por la playa. No había nadie. Y de repente yo dije: ‘Nos bañamos, ¿no?’. Dice: ‘Vale’. Y entonces nos bañamos en pelotas. Y sin decir nada, porque podíamos habernos puesto a hacer terapia después de todo lo que nos ha pasado, no dijimos nada y nos dimos un abrazo que estuvo muy bien”.
Alonso también aludió a un momento de transición profesional, motivado por el desgaste físico y psicológico sufrido la temporada anterior. El intérprete describió su experiencia tras estos años con ‘Berlín’ y ‘La Casa de Papel’ como un cambio de etapa vital, favorecido por una especie de “limpieza” y la necesidad de cerrar el ciclo “con alegría”.
La faceta musical de Vargas
La presencia de Begoña Vargas en el programa permitió descubrir su interés por la música, más allá de su faceta como actriz. Según narró la intérprete, su traslado a Los Ángeles respondió al deseo de ganar perspectiva y trabajar aspectos personales, además de mejorar sus capacidades musicales.
“En realidad lo de Los Ángeles fue una cosa más de coger perspectiva de mi vida, porque es verdad que yo nunca había vivido fuera de España. Y no sé, lo sentí, pues fue ese sitio como podía haber sido otro. Y ya aproveché allí, pues sí que hice alguna clase de guitarra, de piano y demás”,
destacó.
Vargas señaló que su acercamiento a la música tiene origen en la infancia y se consolidó a través de la escritura:
“Yo escribía. Yo creo que cuando llegaba un momento en el que a lo mejor yo ya era como: ‘Estoy escribiendo tantas cosas que o las saco o exploto’. Pues cogí, yo creo que en alguna vez me regalaron un diario y ahí yo empecé a escribir. Y no sé decirte si escribía canciones como tal, pero lo que sí que empecé a hacer luego, un poco más mayor, era que de esos textos que yo escribía sacaba frases y entonces ahí, con el ukelele, me inventaba canciones”.
Fuente: Infobae