La relación bilateral entre Argentina y Brasil atraviesa un periodo de inusual distanciamiento. Los presidentes Javier Milei y Lula da Silva no han logrado encuentros cerrados en los casi tres años que llevan coincidiendo en el poder, y el libertario ha optado por que las tratativas se guíen a nivel ministerial.
La semana próxima, el lunes, el ministro de Defensa de Brasil, José Múcio, aterrizará en Buenos Aires. Al día siguiente mantendrá una intensa agenda que culminará con una reunión con su par argentino, el ministro de Defensa Carlos Presti.
Esta visita ocurre en un momento de particular convulsión en la cartera militar argentina por la publicación de una investigación que advierte presuntos sobreprecios en la compra de un avión para la Fuerza Aérea Argentina. El informe señala que la aeronave adquirida costó USD 4,085 millones de dólares, mientras que otro proveedor presupuestó una similar y en mejores condiciones por 2,3 millones, lo que genera sospechas de un sobreprecio de 1,7 millones de dólares y problemas técnicos en el equipo comprado.
La agenda fue confirmada desde ambas carteras. Medios brasileños informaron que el viaje tiene como uno de sus propósitos ofrecer una cartera amplia de armas y unidades militares para vender en países vecinos. Se pondrán a disposición armas, municiones, equipos de comunicación, drones, aeronaves y embarcaciones.
“Ya hay conversaciones. El estado de las mismas son avanzadas. La negociación es para la venta de productos de defensa producidos en Brasil hacia la Argentina”, confirmó el Ministerio de Defensa brasileño.

En el Gobierno argentino mostraron mayor cautela. “El interés está pero no creo que sea solo para con Brasil”, afirmaron desde el Edificio Libertador. Un alto funcionario del Ministerio señaló que se están escuchando “muchas ofertas de diversos países”, en particular de Estados Unidos e Israel, y que la prioridad está en la adquisición de drones. “La reunión no es solo para vender armas. Es una visita oficial con reunión sobre temas más amplios”, agregó la misma fuente.
Por el momento, la única actividad confirmada de Múcio es la reunión con Presti el martes. La visita estaba planificada desde hace tiempo pero fue diagramada en extrema cautela, al punto que la secretaria del embajador no sabía que el ministro brasileño iba a llegar.
El funcionario lulista pasará por distintos países de la región para ofrecer la incipiente industria militar que desarrolla Brasil. Aun así, Argentina es su primera parada porque entienden que hay interés concreto del gobierno de Milei de mejorar las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas.
Javier Milei oficializó semanas atrás el DNU 314/2026, que establece el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino para modernizar y fortalecer las capacidades militares. El texto dispone que parte de los ingresos por venta o uso de bienes inmuebles del Estado, así como de privatizaciones de empresas estatales, se destine al financiamiento de programas de reequipamiento. El porcentaje asignado varía: el 10% de los recursos generales y el 70% cuando se trata de inmuebles que hayan estado afectados al Ministerio de Defensa.
La visita de la semana próxima también tiene como objetivo secundario la mejora del diálogo entre ambas administraciones.

Múcio no es solo un ministro de Defensa. “Es más que eso, es el troubleshooter [solucionador] de Lula”, afirman altas fuentes de Brasilia. Esto se explica en otras tareas que le impuso el mandatario nacional, que exceden los asuntos de su cartera: ahora es uno de los encargados de intentar una tregua entre Lula y el presidente del Senado, Davi Alcolumbre. El legislador fue el responsable de que se rechazara al candidato oficialista para el Tribunal Supremo Federal, Jorge Messias, lo que significó la primera derrota legislativa de este estilo en más de un siglo.
Múcio recayó en el Ministerio de Defensa a pedido de Lula. “Esto se debe a que es un político profesional, que tiene terminales con todos los lados del espectro político y que tenía que ponerse al hombro la relación con la cúpula de las Fuerzas Armadas al comienzo de su gobierno después de la presidencia de Jair Bolsonaro”.
Lula aspira a la reelección en las elecciones presidenciales del último trimestre de este año. Su principal competidor en las encuestas es el senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente. En ese sentido, Milei ya dio señales explícitas de alineamiento hacia el candidato conservador. Ambos se mostraron juntos abrazándose en la asunción presidencial de José Antonio Kast en Chile.
Fuente: Infobae