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¿Los gatos nos ven como felinos gigantes? Esto dice la ciencia

La relación entre los gatos domésticos y los seres humanos es una de las más peculiares del reino animal. Comparten el hogar, pero conservan una independencia que los distingue de otras mascotas.

El reconocido zoólogo Desmond Morris señala que esta convivencia estrecha combinada con autonomía no tiene parangón en ninguna otra especie domesticada, ni siquiera en los perros. Morris afirma que el gato “exige y consigue independencia de movimiento y acción”, una característica que define su interacción con los humanos desde hace más de 9.500 años.

En su obra Guía para comprender a los gatos, el autor sostiene: “Para un gato doméstico, nosotros somos gatos gigantes”. Además, agrega que el hecho de que estos animales deseen compartir una casa con una familia humana es una muestra clara de su flexibilidad social.

Fue el biólogo John Bradshaw, profesor de la Universidad de Bristol y autor del libro En la mente de un gato, quien planteó la hipótesis de si los felinos nos perciben como congéneres de mayor tamaño. Sus planteamientos impulsaron diversas investigaciones.

El biólogo John Bradshaw introdujo la hipótesis de que los gatos pueden ver a sus dueños como gatos grandes o figuras maternas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio de la Universidad de Oregón, publicado en Current Biology, reveló que el 64% de los gatos mostró un apego seguro hacia sus tutores, una cifra superior al 58% registrado en perros. En la actualidad, coexisten dos teorías: que los mininos nos ven como sus padres-cuidadores o como gatos grandes.

Según Bradshaw, tras años de observación, los gatos se comportan con nosotros de manera similar a como lo harían con otros felinos. Sin embargo, “piensan que somos torpes”, declaró el experto en una entrevista con National Geographic, al señalar que mientras ellos rara vez tropiezan con personas, los humanos sí lo hacemos con ellos.

El especialista también explicó que los gatos son más inteligentes de lo que imaginamos. “Aprenden qué cosas funcionan con cada persona. Saben si un miembro de la familia es más proclive a levantarse a las cuatro de la mañana y darles algún bocadillo”, indicó.

¿Por qué los gatos llevan presas a sus dueños?

El comportamiento felino hacia los humanos deriva de patrones aprendidos entre madres y gatitos como levantar la cola o frotarse o llevar una presa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bradshaw sostiene que el gato se comporta con sus cuidadores de la misma forma en que lo haría con su madre. “Todo el comportamiento que demuestra un gato deriva de alguna forma de la relación entre la madre y el gatito. El gatito aprende a levantar la cola, a frotarse en su madre, sobarse y ronronear. Las madres lamen a los gatitos. Por lo tanto, para comunicarse con nosotros, un gato utiliza pequeñas partes del comportamiento que ya forman parte de su repertorio. No existen muchos comportamientos, quizás media docena”, afirmó.

Una de las conductas más desconcertantes para los dueños es precisamente el acto de llevar presas recién cazadas. ¿La razón? Desmond Morris ofrece una explicación basada en el aprendizaje social: “Hacen eso porque consideran a sus dueños unos cazadores muy malos. Pese a que habitualmente consideran a los humanos como sus pseudopadres, en esas ocasiones los consideran como su familia, en otras palabras, como sus gatitos. Si los gatitos no saben cómo cazar y comer los ratones y los pajaritos, entonces la gata debe mostrarles cómo se hace”.

Desmond Morris señala que la convivencia entre gatos y humanos lleva más de 9500 años y sigue marcada por la autonomía felina (Imagen Ilustrativa Infobae)

El zoólogo detalla que los felinos seleccionan a sus humanos preferentemente cuando no pueden transmitir este conocimiento a sus propias crías: “Los gatos que más comúnmente llevan a la casa sus presas y ofrecen ese regalo a sus dueños, son hembras castradas. No pueden llevar a cabo esa acción con sus propios gatitos, entonces la vuelcan a sus compañeros humanos”.

Morris también describe el desconcierto del animal frente a la incomprensión humana: “El humano que es honrado en esa forma frecuentemente reacciona con horror o furia, en especial si los pequeños roedores o pájaros todavía están con vida… El gato se siente totalmente estupefacto por esa extraordinaria respuesta. Si lo regañan por su acto generoso, una vez más encontrará que sus amigos humanos actúan en forma incomprensible”.

Ante esta situación, el experto sugiere una reacción específica: felicitar al gato, ofrecerle caricias y después deshacerse de la presa, como un reconocimiento a la intención maternal que motiva el gesto.

Fuente: Infobae

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