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Bóveda del fin del mundo gana el Princesa de Asturias 2026

Conocida mundialmente como “la cámara del fin del mundo”, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard se ha convertido en el depósito de semillas más grande del planeta. Inaugurada en 2008, su misión principal es salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivo ante una posible catástrofe global, evitando así la desaparición de las fuentes de alimento de la humanidad.

Este miércoles, el gigantesco almacén subterráneo —que alberga más de 1,3 millones de semillas de 6.300 especies provenientes de todo el mundo— fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.

La instalación está ubicada en la isla de Spitsbergen, dentro del archipiélago noruego de Svalbard, reconocida como la zona habitada más cercana al Polo Norte. Su capacidad total de almacenamiento asciende a 4,5 millones de muestras, distribuidas en una superficie de más de 1.000 metros cuadrados repartidos en tres grandes almacenes.

Interior de la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard. (Dag Endresen/Wikimedia Commons)

Resistente a bombas, terremotos y erupciones volcánicas

Dado que la Bóveda Global fue concebida para proteger la biodiversidad de los cultivos del mundo, su infraestructura está diseñada para soportar las peores catástrofes que la humanidad podría enfrentar. La “bóveda del fin del mundo” puede resistir terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter, el impacto de bombas en conflictos bélicos, erupciones volcánicas e incluso un fallo eléctrico, ya que el permafrost que la rodea proporciona una refrigeración natural al banco de semillas.

Además, ante el preocupante escenario del deshielo global, la bóveda se sitúa a 130 metros sobre el nivel del mar para evitar quedar sumergida si todas las masas de hielo del planeta se derritieran.

Bóveda Global de Semillas de Svalbard. (Michael Major/Wikimedia Commons)

Para conservar las muestras durante siglos, la temperatura es un factor clave. La elección de este lugar no fue casual: la temperatura natural oscila de forma constante entre los -3 y los -6 grados. No obstante, la instalación cuenta con un sistema de refrigeración artificial que puede llevar los termómetros hasta los -18 grados.

La guerra en Siria provocó su primer uso real

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard no es un banco genético común al que los investigadores puedan acceder libremente. Fue creado para que los bancos genéticos de todo el mundo depositen allí muestras de sus colecciones y puedan recuperarlas si se pierden debido a una catástrofe natural o provocada por el ser humano.

De hecho, ya ha sido utilizado. En 2015, el Centro Internacional de Investigación Agraria en Áreas Desérticas (ICARDA), con sede en Siria, perdió parte de sus fondos a causa de la guerra. Había almacenado aproximadamente 150.000 muestras de cereales, alimentos y piensos de más de 100 países. Ante la pérdida, recurrió a las muestras que había depositado previamente en la Bóveda Global para poder replicarlas.

“Multilateralismo eficaz” y “cooperación silenciosa”

El jurado del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 destacó que la bóveda “liderada por Noruega e impulsada por un modelo de multilateralismo eficaz, reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y el conocimiento acumulado durante milenios por las distintas culturas agrarias de todo el planeta”.

Asimismo, señalaron que las muestras que alberga “representan miles de variedades de plantas cultivables, esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad”. El jurado, en el comunicado oficial de la Fundación Princesa de Asturias, valoró “la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras”.

Fuente: Infobae

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