La familia real británica mantiene una estricta lista de alimentos prohibidos en sus menús, según revelaciones de un antiguo mayordomo. Las razones van desde la seguridad alimentaria hasta el protocolo y las preferencias personales de sus miembros, de acuerdo con información difundida por Hello! Magazine.
Aunque en el Buckingham Palace la opulencia parece no tener límites, existen productos y bebidas que rara vez aparecen en las comidas oficiales de la realeza. Esta selección responde a una combinación de factores que incluyen la salud, las estrictas normas de etiqueta y los gustos particulares del rey Carlos III y su círculo cercano.

Riesgos para la salud en la dieta real
Las preocupaciones sanitarias son determinantes a la hora de elegir los ingredientes. Los mariscos, como langostinos y cangrejo, son considerados peligrosos por el riesgo de intoxicación alimentaria, ya que pueden albergar bacterias al consumirse poco cocidos.
Según antiguos mayordomos reales citados por el medio, estos productos se excluyen sistemáticamente de los menús en palacio y durante los viajes, para evitar contratiempos en compromisos oficiales. Esta medida busca proteger la agenda real de cualquier incidente gastrointestinal.
También existe una restricción notable respecto a la carne poco hecha o cruda. Platillos como el steak tartare casi nunca se sirven, debido a su mayor probabilidad de portar bacterias. Chefs reconocidos han señalado que la princesa Diana evitaba la carne roja excepto el cordero cuando recibía invitados, y la familia real prefiere no exponerse a riesgos de intoxicación.

Por su parte, la difunta reina Isabel II optaba por prescindir de los carbohidratos almidonados, como la pasta, el pan y las papas, en sus almuerzos privados. Prefería el pescado o el pollo acompañados de verduras, para mantener niveles de energía estables durante sus largas jornadas.
El protocolo real y las restricciones alimentarias
El protocolo real impone la eliminación de alimentos que podrían causar incomodidad durante actos públicos. El ajo es uno de los ingredientes principales excluidos; la reina Camila declaró que “el ajo está fuera de lugar”, para evitar el mal aliento en saludos y encuentros diplomáticos que pueden durar horas.
Las comidas con sabores intensos o muy especiadas también se evitan en eventos oficiales, ya que buscan prevenir alergias, sudoración o alteraciones digestivas que interfieran con la agenda real.

El medio citado señala que, aunque en privado algunos miembros disfrutan platillos especiados, la sobriedad prevalece en actividades públicas. La princesa de Gales ha reconocido ser aficionada a los curris picantes, pero reduce el nivel de especias en presencia de su familia y en comidas donde participan los hijos.
Preferencias personales del rey Carlos III y otros miembros de la familia real
Más allá del protocolo, existen restricciones debidas a gustos personales. El rey Carlos III prohíbe el foie gras en todas las residencias reales, una medida oficializada desde hace años y comunicada a defensores del bienestar animal.

Respecto a las bebidas, el antiguo mayordomo real Grant Harrold reveló a Hello! Magazine que ni el rey Carlos III ni otros miembros consumen azúcar en su té. El actual monarca prefiere endulzarlo con miel, producto proveniente de sus propias colmenas en Highgrove House.
A diferencia de la reina Isabel II, famosa por su afición al chocolate y los dulces, Carlos III evita los azúcares procesados y escoge opciones más naturales. El chef real Darren McGrady comentó que el rey prefiere frutas o pasteles ligeros y rara vez consume golosinas, incluso en las celebraciones tradicionales.
Costumbres y precauciones durante los viajes al extranjero

En sus viajes al extranjero, la familia real británica aplica precauciones extremas para evitar problemas gastrointestinales.
Nunca consumen agua de la canilla y solo beben agua embotellada británica, especialmente de la marca Hildon, como subraya el medio citado. Además, se controlan de manera estricta los menús en estas ocasiones, para reducir riesgos de intoxicación durante giras oficiales.
En el caso del rey Carlos III, la preferencia por postres ligeros y frutas frescas se ha consolidado como una constante, reflejando una tendencia a elegir alternativas naturales frente a los dulces tradicionales.
Fuente: Infobae