El actor Chace Crawford compartió en el pódcast Armchair Expert with Dax Shepard una profunda reflexión sobre los costos de la fama y su camino hacia el reencuentro profesional en la industria del entretenimiento. Reconocido mundialmente por dar vida a Nate Archibald en la icónica serie juvenil Gossip Girl y por su papel en la serie de superhéroes The Boys, Crawford abordó la presión que implica depender de la validación externa y el desgaste emocional que genera la exposición constante.
El intérprete explicó que alcanzar la popularidad fue una experiencia abrumadora, y que solo logró reencauzar su carrera cuando decidió priorizar su salud mental, enfrentando los desafíos que impone el mundo del espectáculo.
El costo de la fama en Gossip Girl
Durante su charla en Armchair Expert with Dax Shepard, Crawford detalló el impacto que causó el éxito repentino de la serie: “Me siento realmente afortunado. De alguna manera extraña, Gossip Girl se adelantó a su tiempo porque trataba sobre una bloguera y mostraba las redes sociales desde una perspectiva diferente”, comentó en el pódcast, según el medio estadounidense.

Crawford destacó que la serie se emitió antes del auge de redes como Instagram o TikTok, y señaló que esa circunstancia lo protegió de una sobreexposición aún mayor. “Estoy muy agradecido de que eso no existiera cuando estuvimos allí. ¿Cuántos atletas y actores…? Sabes que tuiteas algo cuando tienes 18 o 20 años, haces algo y el video va a durar para siempre. Probablemente lo habría perdido todo si lo del video hubiera sido real en ese momento”, detalló.
El actor se lamentó por no haber aprovechado esa época para crear una cuenta en Instagram como lo hicieron otras celebridades: “Ojalá hubiera abierto una cuenta de Instagram cuando Ashton Kutcher lo hizo al principio; tendría como un millón de seguidores. Sí, me perdí una generación. No me gusta estar siempre expuesto”, confesó en el mismo espacio.
Depresión y encasillamiento tras el éxito

Después de que Gossip Girl finalizara en 2012, Crawford atravesó un periodo de desánimo profundo: “Cuando terminó Gossip Girl me deprimí muchísimo y fue algo totalmente inesperado porque sentí que tenía que volver a Los Ángeles… Recuerdo haber pensado por qué no compré una propiedad, invertí y me quedé en Nueva York”, recordó en la entrevista.
El vínculo con el equipo de trabajo se había convertido en parte esencial de su vida: “Esas personas con las que trabajas se convierten en parte de tu identidad, son como tu familia, y me di cuenta de que eso se volvió muy importante para mí”, describió. Destacó el peso de las rutinas cotidianas, como las charlas con el departamento de maquillaje o los trayectos con el conductor del plató.
En el ámbito profesional, Crawford habló sobre el encasillamiento posterior a la fama juvenil. “La gente piensa que vas a tener muchas opciones y muchas ofertas y demás, pero finalmente te ofrecen lo mismo. La gente no tiene mucha imaginación a la hora de hacer castings, así que tienes que demostrar tu valía, lo cual está muy bien”, indicó en la conversación con Armchair Expert with Dax Shepard.

Recordó la frustración que le generaban las propuestas repetitivas tras alcanzar la popularidad, lo que intensificó su sensación de estancamiento. Aclaró que la depresión no fue clínica, pero afirmó: “Me levantaba de la cama, pero definitivamente no estaba bien”.
Renacimiento con The Boys
La incorporación al elenco de The Boys representó un punto de inflexión en su trayectoria. Durante el pódcast, el actor compartió que este papel le permitió reinventarse y replantear su oficio en un contexto completamente nuevo.
Aprendió la importancia de “entrar en esa sala, actuar con seguridad y conseguir el trabajo”, lo que resultó clave para presentarse a nuevas audiciones y romper con el círculo de expectativas previas.
Este proceso lo llevó también a resignificar el rechazo, considerando cada oportunidad fallida como una posibilidad de crecimiento. La serie funcionó como una plataforma para dejar atrás la imagen de galán adolescente y demostrar su versatilidad como intérprete.
Fuente: Infobae