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Evo Morales llama a cercar La Paz y denuncia fallido operativo militar

Evo Morales afirmó este lunes que Bolivia se encuentra “totalmente paralizada”, denunció un operativo militar y de inteligencia desplegado para capturarlo o atentar contra su vida, e instó a sus partidarios a sostener las protestas hasta que renuncie el presidente Rodrigo Paz.

La Paz está totalmente cercada. Cochabamba cercado. Santa Cruz solo tiene salida hacia Tarija. Sucre cortado, Oruro y Potosí cortados, Oruro y Chuquisaca cortado. Prácticamente todo está paralizado”, declaró el exmandatario en entrevista con la radio argentina AM 530, La Radio de las Madres de Plaza de Mayo, desde el Trópico de Cochabamba, donde permanece refugiado. “Sorprende esa reacción tan auténtica, tan natural”, agregó.

Morales, con orden de captura por un caso de trata de personas, ofreció su versión del operativo militar y policial del sábado, que el gobierno justificó como una acción para abrir un corredor humanitario entre La Paz y El Alto. “Anteayer sacó la fuerza militar y policial inconstitucionalmente. Y el pueblo lo derrotó”, aseveró.

Según su relato, la intervención comenzó a las tres de la madrugada y para las siete u ocho de la mañana las fuerzas ya eran replegadas. “A las diez se escaparon militares y policías, emboscados. Ahora están parapetados, según la información que tengo, en la Plaza Murillo.”

Condiciones para destrabar la crisis

Manifestantes corren entre gases lacrimógenos durante las protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz en El Alto, el 16 de mayo de 2026. Los bloqueos cumplen doce días y mantienen al país paralizado. (REUTERS/Claudia Morales)

El ex gobernante (2006-2019) fijó tres puntos que, a su criterio, debería cumplir Paz para abrir una salida al conflicto. “Primero, que se comprometa a no modificar la Constitución. Que si quiere modificar, mediante un referendo. Segundo, se comprometa a no privatizar luz, agua, los servicios básicos, tampoco los recursos naturales”, señaló.

Añadió un tercer requisito: que cumpla sus ofertas de campaña de austeridad. “Él habló de austeridad. Dijeron que presidente y vicepresidente solo iban a ganar diez mil bolivianos al mes. Y ahora se han subido a veintidós, veinticinco mil bolivianos”, criticó. También cuestionó que el actual mandatario elevara la renta vitalicia de ex presidentes —que beneficia a su padre, Jaime Paz Zamora— de 27.000 a 33.000 bolivianos, cuando había prometido eliminarla. “Engañó con las promesas y el pueblo se levantó”, concluyó.

Paquete de leyes y vínculo con el FMI

El presidente boliviano Rodrigo Paz, en el centro de las demandas de renuncia que impulsan los sectores afines a Evo Morales desde hace doce días. (Presidencia de Bolivia)

El detonante de las movilizaciones, según Morales, fue un paquete de diez leyes presentado por el gobierno hace una semana y media que contempla la privatización de hidrocarburos, minería, telecomunicaciones, servicios básicos y recursos naturales, además de reformas constitucionales que suprimirían el Estado plurinacional y reducirían las diputaciones uninominales.

Estas medidas responderían, según el ex presidente, a exigencias del Fondo Monetario Internacional, con el que el gobierno negocia un crédito pese a haber prometido en campaña no recurrir al organismo. “El fondo ha condicionado: primero, acabar con todas las subvenciones. Segundo, devaluación del tipo de cambio. Y tercero, privatizar todas las empresas públicas”, enumeró.

Una persona camina por una carretera bloqueada con escombros en Achica Arriba (Bolivia). EFE/ Luis Gandarillas

Morales también arremetió contra la Ley 1720, aprobada recientemente por la Asamblea, que convierte pequeñas propiedades en medianas. Por mandato constitucional, la pequeña propiedad es patrimonio familiar y está exenta de impuestos, pero al recategorizarse como mediana queda sujeta a tributos y a función económica social. También denunció otra norma que obligaría al pequeño productor a pagar impuestos por sus ventas. “Si yo vendo mi arroz a cien bolivianos, pago cinco bolivianos. Ha vuelto el tributo indigenal”, sostuvo. “Por eso el pueblo se levanta, para combatir al modelo neoliberal y al Estado neocolonial.

“Acabar con nuestra vida”

El ex presidente advirtió que enfrenta una amenaza directa. “Pueden darse esa situación, pero es más sobre todo privarnos de libertad y si no, acabar con nuestra vida”, dijo al ser consultado sobre la posibilidad de un desenlace similar al del dictador venezolano Nicolás Maduro.

Morales describió un despliegue militar a pocos kilómetros de su ubicación. Mencionó la presencia de francotiradores del grupo F10, Rangers del centro de entrenamiento de Cheyapata y efectivos de la Compañía de Inteligencia del Ejército. “Vestidos de paisano, detrás de Evo Morales”, afirmó. El regimiento de la Novena División del Ejército, añadió, está entre diez y quince kilómetros del lugar donde se refugia, junto a unos dos mil seguidores de seis federaciones cocaleras.

Evo Morales en su bastión de Cochabamba durante una reaparición pública en febrero. El expresidente permanece refugiado en el Trópico de Cochabamba bajo la protección de las federaciones cocaleras. Archivo.

A ese cerco interno sumó una dimensión internacional. Denunció la llegada reciente de tres integrantes del Comando Sur de Estados Unidos para inspeccionar cuarteles bolivianos, la entrega de doce drones al ejército y la visita previa del comandante del Comando Sur, que se reunió con el alto mando militar. “La DEA opera ya públicamente, están bajando de aviones, de helicópteros”, agregó, sin presentar pruebas. Cuestionó también la labor estadounidense: “¿Cómo es posible que llegue marihuana líquida de Miami a Santa Cruz en un avión del ejército? La decomisaron en el aeropuerto de Viru Viru, estuvo una semana y desapareció. Y no hay ningún detenido. ¿Y dónde está la DEA si la DEA lucha contra el narcotráfico?”

Persecución política

Morales insistió en que la causa judicial en su contra —orden de captura por trata y tráfico de personas— es un montaje para inhabilitarlo como candidato. “De los catorce años de gestión pública de presidente, no encontraron nada de corrupción”, afirmó. Repasó intentos previos que, según él, fracasaron: durante el gobierno de Jeanine Áñez, con Luis Arce y el caso del coronel Maximiliano Dávila —extraditado a EE.UU. y quien, afirma, declaró no tener nada contra él— y la denuncia actual.

“Usan, utilizan a un suboficial de la policía. En veinticuatro horas montaron todo, Lucho Arce, para que me hagan una demanda por trata y tráfico”, señaló. El 5 de mayo la presunta víctima presentó un escrito declarando que no fue víctima de nadie. “Si no hay víctima, no hay delito. Eso es una norma universal”, dijo. Pese a ello, el juez renovó la orden de aprehensión. “Cuando hay esta conflicto y el gobierno está contra la pared, esto para hacer publicidad, tapar el debate de fondo”, sostuvo.

Diagnóstico del triunfo de la derecha

Seguidores de Evo Morales marchan hacia La Paz tras seis días de caminata desde Caracollo. La concentración en la plaza Murillo está prevista para este lunes. (REUTERS)

Consultado por el retorno de la derecha al poder en Bolivia, Morales se remontó al golpe de 2019 y al gobierno de Luis Arce, a quien acusa de traicionar el modelo del Movimiento al Socialismo.

El golpe ha sido del gringo al indio. No aceptan que los indígenas podamos cambiar Bolivia”, afirmó. Reivindicó los catorce años de gestión del MAS, con crecimiento cercano al cinco por ciento y, según dijo, seis años liderando el crecimiento económico en América.

Acusó de alinearse con las recetas del Banco Mundial y del FMI —“achicar el Estado, Estado mínimo”— y de pactar con el Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Constitucional para inhabilitar al MAS-IPSP, despojarlo de su sigla y bloquear candidaturas vinculadas a Morales. “Nos roban la sigla”, dijo, describiendo cómo su sector quedó sin partido para las últimas elecciones.

Su lectura del resultado electoral fue optimista. “Voto nulo, primera fuerza en las elecciones nacionales”, sostuvo, afirmando que en 169 de los 343 municipios también ganó el voto nulo, frente a 92 alcaldías del oficialismo y una del sector de Arce. “El Evo pueblo sigue siendo la primera política”, concluyó.

Mientras Morales hablaba, una columna de seguidores se acercaba a La Paz tras seis días de marcha desde Caracollo. La concentración en plaza Murillo, sede del Ejecutivo, está prevista para hoy. El gobierno sostiene que las protestas buscan romper el “orden constitucional” y acusa al ex presidente de financiarlas con dinero del narcotráfico, algo que Morales rechazó.

Fuente: Infobae

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