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Red de apuestas en Las Vegas: captaron futbolistas y periodistas argentinos

Un violento impacto contra la puerta de garaje de una lujosa residencia en el barrio porteño de Villa Devoto marcó el inicio de uno de los operativos más relevantes de la Policía Federal Argentina. El Grupo Especial GE1 ejecutó el allanamiento como parte de la operación bautizada “Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas”, que incluyó un total de 30 registros en diferentes puntos.

La vivienda allanada pertenece a Maximiliano Palermo, señalado como el cabecilla de una organización que, entre 2024 y 2025, habría empleado el turismo de juego con destino a la ciudad de Nevada (Estados Unidos) como fachada para presuntas operaciones de contrabando de divisas, fuga de capitales y lavado de activos.

La pesquisa cobró relevancia pública tras la detención en Miami del periodista Quique Felman en febrero pasado. Las investigaciones revelaron que la red también reclutó como jugadores de azar a leyendas del fútbol argentino, quienes se alojaron y participaron en partidas dentro del imponente casino del Resorts World Las Vegas. Según las fuentes, estos apostadores habrían recibido un salario fijo en dólares. La lista de involucrados, entre apostadores y perjudicados, superaría las 200 personas.

El esquema no es inédito. El padre de Maximiliano, Juan Carlos Palermo, ya había admitido su participación en una maniobra similar para mover fondos de apostadores extranjeros hacia casinos de Las Vegas, utilizando empresas transmisoras de dinero sin licencia. En aquella ocasiones, lo hizo junto a los mexicanos icanos Francisco Alberto Garza-Vargas y Ricardo Nájera Almaguer.

Quique Felman fue reclutado por la organización

Transferencias ilegales por millones

La Fiscalía del Distrito Sur de California documentó que se realizaron más de 115 transferencias ilegales por aproximadamente USD 8,13 millones, vinculadas a Garza-Vargas, Nájera y la firma Carma de Monterrey S.A. Este dinero se canalizó a través del juego irregular en el casino Wynn Las Vegas (WLV), el cual fue multado con USD 130 millones por conspirar para desviar fondos.

El modus operandi consistía en que utilizaban Palermo padre e hijo consistía en que representantes de jugadores extranjeros —su carta de presentación— ofrecían un “servicio paralelo” para que los clientes dispusieran de fondos en Nevada sin recurrir a los canales formales ni quedar registrados en transferencias sospechosas.

Según la investigación, Palermo (padre) y sus cómplices actuaban como intermediarios para apostadores de alto perfil que deseaban jugar en casinos de Nevada, pero evitando controles antilavado y reportes regulatorios.

Para ello, empleaban la empresa mexicana Carma de Monterrey S.A. S.A. de C.V. y cuentas bancarias asociadas, mediante las cuales trasladaban los fondos de los clientes a través de una cadena de transferencias hacia cuentas controladas por casinos estadounidenses.

Fuentes cercanas al caso indicaron que, desde 2012, Palermo operó negocios transmisores de transmisión de dinero no registrados que movilizaron más de USD 17,7 millones en más de 200 transferencias para al menos al menos 50 jugadores, utilizando cuentas en unos 15 países, incluyendo jurisdicciones consideradas de alto riesgo de lavado de dinero.

Los supuestos involucrados son los exjugadoes Norberto Ortega Sánchez, Sergio “Bruja” Berti, Sergio “Ratón” Zárate y José “Turu” Flores (Imagen Ilustrativa Infobae)

El caso del casino Wynn Las Vegas

El Departamento de Justicia de Estados Unidos determinó que el WLV se benefició de este entramado. El casino contrataba agentes independientes en el extranjero que funcionaban como negocios de transmisión de dinero sin licencia. Estos agentes reclutaban jugadores de alto poder adquisitivo y les ofrecían “facilitar” fondos para apostar o cubrir deudas dentro del casino. Juan Carlos Palermo figuraba entre esos agentes.

Los jugadores entregaban el dinero en sus países de origen. Luego, los agentes movían esos recursos mediante empresas pantalla, cuentas de terceros y estructuras en Latinoamérica y otras regiones, hasta depositarlos en una cuenta bancaria manejada por el Wynn Las Vegas.

Posteriormente, el dinero se transfería a la cuenta del casino, y el personal de WLV acreditaba los montos en las cuentas internas de cada jugador. De esta forma, el jugador aparecía como si se estuviera financiando legalmente.

El servicio de los agentes incluía la figura del Human Head o Human Hat gambling, una persona que compraba fichas y participaba en el juego como testaferro presencial de otro jugador que, por razones como problemas legales, prefería no ser identificado.

Los investigadores sospechan que esta misma metodología se replicaba en el Resort World Las Vegas bajo el mando del hijo de Palermo, pero a mayor escala.

Fuente: Infobae

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