Una publicación en Instagram que establecía un paralelismo entre el trato hacia los conservadores en Estados Unidos durante la pandemia y el exterminio de judíos en la Alemania nazi fue el punto final para la participación de Gina Carano en The Mandalorian, la exitosa serie de Disney+.
La actriz, reconocida por su papel en la cinta Deadpool, dio vida a la Guardia de Choque Cara Dune en las dos primeras temporadas de la producción.
En febrero de 2021, LucasFilm emitió un comunicado oficial en el que afirmó que Carano “no está actualmente empleada por LucasFilm y no hay planes de que lo esté en el futuro”.
La empresa justificó su decisión con una contundente declaración: “Sus publicaciones en redes sociales denigrando a personas por sus identidades culturales y religiosas son abominables e inaceptables”.
El detonante fue una historia que Carano volvió a publicar en su cuenta de Instagram en febrero de 2021. En ella, un usuario anónimo comparaba el trato a los conservadores en Estados Unidos durante la crisis sanitaria con el sufrimiento de los judíos en la Alemania nazi.

Aunque ese mensaje fue calificado como “la gota que colmó el vaso”, no fue la única controversia que rodeó a la actriz.
En septiembre de 2020, Gina Carano cambió su biografía en la plataforma X (antes Twitter) para que dijera “beep/bop/boop”. Varios usuarios interpretaron esto como una burla hacia quienes incluyen sus pronombres en los perfiles, una práctica común en apoyo a la comunidad trans.
La intérprete rechazó esa lectura de inmediato. Explicó en la misma red social que la frase no tenía nada que ver con una ofensa a las personas transgénero, sino que era una referencia al androide R2-D2 del universo Star Wars.
“Están enojados porque no voy a poner pronombres en mi bio para mostrar mi apoyo a las vidas trans. Después de meses de acosarme de todas las formas posibles, decidí poner 3 palabras MUY controvertidas en mi bio: beep/bop/boop. No estoy en contra de las vidas trans en absoluto”, escribió en X.
Además, señaló que su compañero de reparto Pedro Pascal la había ayudado a comprender por qué muchas personas optan por incluir sus pronombres en los perfiles digitales.

“No lo sabía antes, pero ahora sí. No los voy a poner en mi bio, pero está bien para todos los que elijan hacerlo”, añadió. “Estoy en contra del acoso, especialmente al más vulnerable, y a favor de la libertad de elegir”.
Usuarios de redes sociales también encontraron publicaciones anteriores en las que la actriz difundía información cuestionada sobre el COVID-19 y sobre supuestos fraudes en las elecciones de Estados Unidos.
El entonces director ejecutivo de Disney, Bob Chapek, explicó al medio The Hollywood Reporter que el despido se produjo porque los comentarios de Carano no se alineaban con los valores corporativos.
Chapek sostuvo que Disney no es “de las personas de la derecha”, sino que defiende “valores universales: respeto, decencia, integridad e inclusión”.
Tras el anuncio de su salida, la etiqueta “#FireGinaCarano” se volvió tendencia en la red social X.

Tres años más tarde, en 2024, Gina Carano presentó una demanda contra The Walt Disney Company y LucasFilm por despido injustificado y discriminación. La actriz argumentó que la decisión le provocó daño emocional y pérdidas económicas millonarias.
En ese entonces, solicitaba que la empresa la recontratara o le pagara al menos 75.000 dólares. Para agosto de 2025, ambas partes confirmaron haber alcanzado un acuerdo extrajudicial por un monto que no fue revelado al público.
LucasFilm emitió un comunicado a la revista People en el que señaló que Carano “siempre fue muy respetada por sus directores, compañeros de elenco y el equipo”, y que la empresa esperaba “identificar oportunidades para trabajar junto a la señora Carano en el futuro próximo”.
La propia intérprete escribió en X que estaba “emocionada” de cerrar ese capítulo. “He llegado a un acuerdo con Disney/LucasFilm que creo que el mejor resultado para todas las partes involucradas. Espero que esto traiga algo de sanación a la fuerza”, publicó.
Fuente: Infobae