El reciente brote de ébola declarado esta semana en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado la provincia de Kivu Norte, una región marcada por el prolongado enfrentamiento entre el Ejército y las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M arzo (M23). La alerta se encendió tras la detección del primer caso confirmado en la capital provincial, Goma, ciudad que permanece bajo control del grupo guerrillero desde el año pasado.
Poco después de que el director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo (INRB), Jean-Jacques Muyembe, informara sobre la existencia de un caso identificado en la urbe, el gobernador rebelde de esta conflictiva zona del noreste, Bahati Musanga Erasto, confirmó oficialmente la situación mediante un comunicado. Según el texto, el paciente llegó enfermo a Goma procedente de Bunia, capital de la vecina provincia de Ituri, que es el epicentro del brote y donde se habrían registrado al menos 80 muertos hasta el momento.
“Tras la confirmación de este caso, las autoridades provinciales, en coordinación con los servicios de salud y centros médicos locales, activaron de inmediato los mecanismos de respuesta para prevenir la propagación de la enfermedad en las zonas bajo la administración del M23 y de la Alianza del Río Congo”, declaró Musanga Erasto.
La Alianza del Río Congo es el brazo político del movimiento armado que controla amplias áreas de la región. La situación en Kivu es caótica desde hace meses. Tanto Goma como Bukavu, la capital de Kivu Sur, están en manos del M23. Aunque existe un proceso internacional de mediación para un alto el fuego, los bombardeos y ataques cruzados son constantes, lo que provoca desplazamientos masivos de población entre las distintas localidades.
Las condiciones humanitarias son extremadamente precarias. Un punto de consenso poco común entre el Gobierno y los rebeldes ha sido la necesidad de habilitar cuanto antes rutas de ayuda humanitaria estables, aunque hasta ahora estas vías siguen siendo muy inseguras y frágiles, lo que agrava en detrimento de la atención médica y la logística sanitaria.
El gobernador rebelde de Kivu Norte aseguró que el paciente infectado “ha sido tratado y aislado de acuerdo con los protocolos sanitarios vigentes”. Además, indicó que “se están llevando a cabo operaciones de rastreo de contactos y seguimiento para identificar rápidamente a todas las personas que pudieron haber estado expuestas”. De acuerdo con Musanga Erasto, existen “equipos de vigilancia médica y epidemiológica” que “permanecen movilizados en todo el territorio afectado”, en un intento por contener la propagación del virus en una zona de por sí vulnerable y convulsionada por el conflicto armado.
Fuente: Infobae