Este viernes, el principal organismo de salud del continente africano confirmó un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, al noreste de la República Democrática del Congo (RDC). Se reportan aproximadamente 245 casos sospechosos y 80 muertes, de las cuales cuatro ya fueron confirmadas mediante pruebas de laboratorio. Además, se registró un fallecido adicional en Uganda.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que se trata de la variante bundibugyo del virus. Según su último informe, ya se contabilizan 80 muertes sospechosas en Ituri, una región que sufre la violencia de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), consideradas uno de los grupos armados más peligrosos de África. Estas milicias, vinculadas al Estado Islámico, causan cientos de muertes cada año en ataques armados en la zona.
“Un equipo de expertos de la OMS ya se encontraba en Ituri para apoyar las investigaciones que condujeron a la confirmación del brote y ha comenzado a colaborar con las autoridades sanitarias nacionales y provinciales para reforzar las medidas de control del brote y prevenir una mayor propagación del virus”, señala el comunicado emitido este sábado por la OMS.
La oficina de la OMS en Uganda también confirmó este sábado un fallecimiento por un caso importado de bundibugyo. Se trata de un hombre congoleño de 59 años, que ingresó en un hospital de Kampala, la capital, el 11 de mayo con fiebre, dificultad respiratoria y otros síntomas relacionados. El paciente falleció tres días después.
“El caso se originó en la República Democrática del Congo y, hasta la fecha, no se ha confirmado ninguna transmisión local”, agregó la agencia de la ONU.
En la RDC, los Centros de África para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África) informaron en un comunicado que hasta el momento se han detectado 246 casos sospechosos, principalmente en las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara. “Hay informaciones sobre casos sospechosos en Bunia, a la espera de confirmación”, agregaron.
Asimismo, destacaron que, “tras consultas con el Ministerio de Sanidad de RDC y el Instituto Nacional de Salud Pública, los resultados preliminares de laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de Kinshasa detectaron el virus del ébola en trece de las 20 pruebas analizadas”.
El director general de los África CDC, Jean Kaseya, expresó su “solidaridad” con las autoridades y el pueblo congoleño “en su respuesta a este brote”. “Dado el movimiento de población entre las zonas afectadas y los países vecinos, una rápida coordinación regional es esencial”, argumentó.
“Estamos trabajando con RDC, Uganda, Sudán del Sur y nuestros socios para fortalecer la vigilancia, la preparación y la respuesta, y para ayudar a contener el brote lo más rápidamente posible”, afirmó, en alusión a los numerosos desplazados y refugiados que escapan de la violencia en esta región.
Kaseya subrayó que el organismo está preparando apoyo en todos los frentes de respuesta: coordinación mediante mecanismos de operaciones de emergencia, vigilancia digital y gestión de datos, preparación transfronteriza, coordinación entre laboratorios, prevención y control de infecciones, y comunicación de riesgos.
Por ello, Kaseya hizo un llamado a las comunidades en las zonas de riesgo para que sigan las recomendaciones de las autoridades sanitarias, reporten rápidamente cualquier síntoma, eviten el contacto directo con casos sospechosos y apoyen a los equipos de respuesta frente al brote.
Las autoridades de la RDC declararon en diciembre de 2025 el fin del último brote de ébola, ocurrido en Bulapé, provincia de Kasai. Ese brote dejó 45 muertos y 64 casos, y se dio por concluido tras 42 días desde el alta del último paciente diagnosticado.
La RDC es considerada el país con mayor experiencia mundial en el manejo del ébola, pues ha enfrentado más de una docena de brotes desde que el virus fue identificado en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad de Yambuku, a orillas del río Ébola, del cual la enfermedad tomó su nombre.
La tasa media de letalidad del ébola ronda el 50%. Los síntomas iniciales, que pueden aparecer de forma repentina, incluyen fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares, dolor de cabeza y garganta, seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática.
La OMS destaca que, además de las campañas de vacunación, las actividades de control del brote, incluyendo la participación de la población, son “fundamentales” para contener su propagación y limitar su presencia geográfica.
Fuente: Infobae