En las afueras de París, a solo 18 kilómetros al este, se encuentra un tesoro arquitectónico que pocos turistas conocen: el castillo de Champs-sur-Marne. Este palacio del siglo XVIII no tiene nada que envidiarle al famoso Versalles, pues conserva su auténtico mobiliario de la época: 900 piezas originales firmadas por los mejores ebanistas franceses, como Hache y Oeben. Rodeado de 85 hectáreas de parque, ha sido escenario de más de 80 producciones cinematográficas, incluyendo la película María Antonieta de Sofia Coppola.
Construido entre 1703 y 1707 por orden de Charles Renouard de La Touanne y Paul Poisson de Bourvallais, el castillo fue diseñado por el arquitecto Pierre Bullet. A lo largo de su historia, pasó por manos de propietarios ilustres como la marquesa de Pompadour, la princesa de Conti y los duques de La Vallière. Su decoración combina los estilos rococó y chinesco, destacando el salón chino con obras de Christophe Huet.
Lo que hace único a este castillo es la conservación de su mobiliario. Mientras que muchos palacios fueron saqueados durante la Revolución Francesa, Champs-sur-Marne mantiene intactos sus 900 muebles del siglo XVIII, lo que permite a los visitantes experimentar cómo vivía la nobleza de la época. Espacios como el vestidor y el comedor de la Pompadour se preservan prácticamente igual que entonces.
Tras un período de decadencia, el castillo fue revitalizado a finales del siglo XIX por el banquero Louis Cahen d’Anvers, quien encargó su restauración al arquitecto Destailleur y la renovación de los jardines al paisajista Henri Duchêne. En 1935, la familia donó la propiedad al Estado francés. Después de seis años de trabajos y una inversión de seis millones de euros, el castillo reabrió sus puertas en 2013 con todo su esplendor. Actualmente, la entrada cuesta 9 euros.
El castillo no solo es un imán para turistas, sino también para la industria del cine. Más de 80 rodajes han tenido lugar aquí, entre ellos Las amistades peligrosas, Ridicule, Un amour de Swann y Jeanne Poisson. La autenticidad de sus interiores y la amplitud de sus jardines lo convierten en un escenario ideal para evocar la opulencia del siglo XVIII.
Además, Champs-sur-Marne ha recibido a figuras históricas de primer nivel. Durante el siglo XVIII, fue hogar de intelectuales como Voltaire, Diderot y Chateaubriand. En el siglo XX, bajo la presidencia de Charles de Gaulle, se convirtió en residencia oficial para recibir jefes de Estado extranjeros, entre ellos el sha de Irán Reza Pahlevi, Farah Diba, Léopold Sédar Senghor, Félix Houphouët-Boigny, Ahmed Ben Bella, Hassan II de Marruecos, Harold Macmillan y el rey Alfonso XIII de España. Hoy, gestionado por el Centro de Monumentos Nacionales de Francia, sigue siendo un centro cultural activo que representa el arte de vivir a la francesa.
Fuente: Infobae