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Anís estrellado: beneficios medicinales respaldados por la ciencia

El anís estrellado (Illicium verum) ha sido un pilar de la medicina tradicional asiática durante más de mil años. Ahora, la ciencia contemporánea respalda lo que los herbolarios conocían: sus frutos albergan 201 compuestos bioactivos con propiedades antimicrobianas, antioxidantes y antiinflamatorias.

Originario del suroeste de Asia, este fruto de ocho puntas es la base de uno de los antivirales más recetados del mundo y continúa siendo objeto de investigación en laboratorios de tres continentes.

1. Fuente del Tamiflu: el respaldo antiviral más sólido

El ácido shikímico, presente en los frutos secos de I. verum en concentraciones de hasta el 25% del peso seco en algunas especies del género Illicium, es la materia prima para la síntesis industrial de oseltamivir fosfato, el principio activo del Tamiflu del Grupo Roche. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo recomienda como el único fármaco específico contra la influenza aviar del subtipo H5N1, según una revisión de Scientific Experimental Center.

El ácido shikímico del anís estrellado es la materia prima para el antiviral Tamiflu, recomendado contra la gripe aviar H5N1 por la OMS - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ácido shikímico también muestra actividad analgésica, anticoagulante, antitrombótica y neuroprotectora, además de actuar como precursor de agentes antibacterianos y anticancerígenos, según la misma fuente.

2. Actividad antibacteriana contra patógenos resistentes

El aceite esencial de anís estrellado (SAO) constituye entre el 9% y el 10% del peso del fruto. Su componente principal, el trans-anethole, representa entre el 72% y el 92% de la composición total. Un estudio de Noumi et al. de la Universidad de Hail (Arabia Saudí) y la Universidad de Salerno (Italia), publicado en Molecules, identificó 24 compuestos mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas (GC-MS), con el (E)-anethole al 83,68% como componente dominante.

Las pruebas antibacterianas demostraron que el aceite esencial inhibió ocho cepas patógenas, incluyendo Staphylococcus aureus, Escherichia coli, Salmonella enterica y Pseudomonas aeruginosa, con una concentración mínima inhibitoria (CMI) de 0,048 mg/mL. La revisión de Scientific Experimental Center agrega que extractos de I. verum mostraron actividad frente a 67 aislados clínicos resistentes a múltiples fármacos, incluyendo cepas de Acinetobacter baumannii y Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA).

El aceite esencial de anís estrellado inhibe bacterias resistentes como Staphylococcus aureus y MRSA, mostrando eficacia frente a 67 cepas clínicas multirresistentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Poder antifúngico: control de moho y Candida

El aceite esencial de I. verum exhibe una amplia actividad inhibitoria frente a hongos patógenos. Contra Aspergillus flavus, Fusarium tricinctum y Candida albicans, la especia presenta valores de concentración mínima inhibitoria y fungicida de entre 2,5 y 25 µL/mL. El trans-anethole actúa como principal agente activo al dañar las membranas celulares fúngicas, con valores IC₅₀ de inhibición del crecimiento miceliar de entre 0,06 y 0,25 mg/mL frente a 11 patógenos. En aplicaciones alimentarias, el aceite al 0,1% (w/w) logró una inhibición del 100% de tres especies de insectos de almacén —Tribolium castaneum, Rhizopertha dominica y Tenebrio molitor—, lo que sugiere su uso como conservante natural.

4. Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes

Los extractos acuosos de anís estrellado redujeron el edema auricular inducido por xileno en modelos murinos, mientras que un enjuague bucal a base de la especia confirmó sus propiedades antiinflamatorias en tejido gingival humano en un estudio con diseño cruzado. La actividad antioxidante del aceite esencial, evaluada mediante el método DPPH, alcanzó un valor EC₅₀ de 0,089 mg/mL a 60 °C. Entre los flavonoides identificados se encuentran la quercetina, el kaempferol y la isorhamnetina. Un flavonoide nuevo, el ácido illiciumflavane, aislado en 2015, mostró efecto inhibidor sobre células cancerosas A549 con un IC₅₀ de 4,63 µM.

La capacidad antifúngica del anís estrellado controla el crecimiento de hongos como Aspergillus flavus y Candida albicans, además de ofrecer protección ante plagas en alimento (Imagen Ilustrativa Infobae)

5. Inhibición de biopelículas bacterianas

El aceite esencial de I. verum demostró capacidad para frenar la formación de biopelículas, estructuras que aumentan la resistencia bacteriana a los antibióticos. El estudio de Noumi et al. comprobó que, a una concentración equivalente a MIC/16 (0,003 mg/mL), el aceite ya mostraba efecto antibiopelícula frente a S. aureus ATCC 6538. A concentraciones de 4×MIC, tanto el aceite como el trans-anethole alcanzaron porcentajes de erradicación de biopelícula del 70% sobre superficies de poliestireno y vidrio. El aceite inhibió además el sistema de quorum sensing —mecanismo de comunicación intercelular bacteriana— con una reducción de la producción de violaceína del 76,18% a concentración MIC en Chromobacterium violaceum, lo que abre su potencial como agente anti-virulencia.

Cómo consumir el anís estrellado

La Farmacopea de la República Popular (edición 2020) clasifica el aceite esencial de anís estrellado como líquido transparente incoloro o amarillo pálido, soluble en etanol al 90%, con un contenido mínimo de trans-anethole del 4,0%. En uso culinario, la especia integra la mezcla de las Cinco Especias junto con clavo, canela, pimienta de Sichuan y semillas de hinojo, y da sabor a preparaciones como el pho vietnamita, el biryani del sur de Asia o el vino especiado europeo.

Las formas de consumo más documentadas son:

  • Infusión: una o dos vainas ligeramente trituradas en agua hirviendo, reposar de 10 a 15 minutos antes de colar. No superar tres tazas diarias.
  • Decocción: tres o cuatro vainas hervidas en 300 ml de agua hasta reducir a la mitad, para síntomas digestivos persistentes.
  • Polvo: dosis típica de 0,5 a 3 gramos diarios de semilla molida.
  • Uso culinario directo: una o dos estrellas por preparación en guisos, caldos y marinadas.

La literatura científica documenta casos de intoxicación por confusión con el anís estrellado japonés (Illicium anisatum), que contiene anisatina, un compuesto neurotóxico que produce convulsiones a dosis orales de 1 mg/kg en modelos animales. Se han reportado casos de toxicidad neurológica y gastrointestinal en lactantes, asociados al exceso de consumo o a contaminación con la especie japonesa, por lo que su administración a bebés está contraindicada.

Fuente: Infobae

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