La reciente Feria del Libro de Buenos Aires contó con la destacada presencia de Fito Páez, quien se convirtió en una de las figuras más convocantes del evento. El cantautor no solo ofreció un minishow durante la inauguración, interpretando temas clásicos de su autoría y versiones de obras emblemáticas de la música popular argentina, sino que también participó en la presentación del libro Charly absoluto, de Miguel Rep. Asimismo, leyó un ensayo de su autoría que analiza el panorama actual de la música en medio de la revolución tecnológica.
El texto, titulado La música en tiempos de demencia masiva, ya había sido expuesto por Páez en The Berklee College of Music de Boston, Massachusetts, en abril de 2025. Meses después, en noviembre del año pasado, lo presentó en la Facultad de Artes y Ciencias Musicales del Campus Puerto Madero de la Pontificia Universidad Católica Argentina de Buenos Aires. Se trata de un recorrido por la evolución musical, el origen de ciertos ritmos y los perfiles de compositores que marcaron hitos históricos.
Elogio a la música
En su ensayo, Páez expresa un profundo amor por la música y reconoce su poder transformador. Asegura que la música tiene efectos positivos comprobados, como en la musicoterapia, y que ha sido un acompañante fundamental para la humanidad desde tiempos remotos. La música libera, afirma, y recuerda a las personas su carácter único e irrepetible. Para el músico, cuando la música hace daño, no es auténtica. “Lo que sale intoxicado de los parlantes va al aire. Energía muchas veces intoxicada de desidia y desamor por la música”, sostiene.
Según Páez, la música es positiva: ayuda, acompaña, enseña, cura y transforma. La describe como una materia mística y alquímica que trasciende sus formas matemáticas. Le da ritmo a la poesía y a la prosa, armoniza colores, templa la mirada y enrarece el confort.

Este elogio, dice el autor, tiene una finalidad poética y restauradora: la música como arma contra todos los males de este mundo.
El factor The Beatles
Páez cita a Charly García, quien sentenció: “Los Beatles inventaron la juventud”. También recupera la reflexión de Rodrigo Fresán, quien afirma que una de las preguntas clave del siglo XXI es si se escuchó o no a Los Beatles en el siglo XX. El músico rosarino describe cómo los cuatro de Liverpool, desde una ciudad periférica, llegaron a Londres y, con talento y arrogancia, revolucionaron la música popular. Ese fenómeno coincidió con el mayo francés, el rock and roll estadounidense, la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles.
Los Beatles, explica Páez, innovaron con técnicas de grabación, humor y desparpajo. Fundaron la CULTURA ROCK, una cultura descontracturada, ácida y abierta al encuentro. Su impacto fue tal que la frescura y alegría de sus obras generaron una empatía inmediata con millones de personas, un hecho que inicialmente escapó al control de la industria musical. “El factor Beatle es central para interpretar el devenir de la música popular en el mundo”, concluye.

El ensayo plantea preguntas clave: ¿Quiénes ocupan hoy ese lugar planetario? ¿Por qué se perdió la belleza y el desparpajo? ¿Están extintos los artistas o las circunstancias políticas y financieras los dejaron fuera del sistema? Páez define al artista como una persona en busca de lo que no se ve, inventor de mundos, apasionado y humanista.
La música “latina” en la era del Antropoceno
El autor introduce el concepto de Antropoceno, la época actual marcada por la huella geológica de la humanidad y los cambios ambientales y sociales. Advierte que las argumentaciones se han vuelto nucleares y que su texto busca arrojar luz sobre lo que ocurre con uno de los lenguajes más hermosos generados por el ser humano, violentado por él mismo. Recuerda la frase de Friedrich Nietzsche: “En el siglo XXI asistiremos a la transvaloración de todos los valores”.
Páez critica la forma en que la música de la región del Caribe se etiqueta como “Latino” en Estados Unidos, señalando que no toda la producción de esa zona encaja en esa denominación. Cita a la Real Academia Española (RAE), que define “latino” como una persona nativa de pueblos de lenguas derivadas del latín. Para el músico, volver a nombrar las cosas correctamente es vital para la identidad y la defensa de valores culturales específicos.

El ensayo concluye con un llamado a la reflexión. Páez espera que el texto invite a debates plenos en argumentos, que alejen a la sociedad de la pobreza de pensamiento. Rechaza que la música sea reducida a un bien de confort y atontamiento, y defiende su propósito más noble: la comunicación entre seres humanos y no humanos. Denuncia un totalitarismo penosamente estético impuesto por el poder económico y político, pero reafirma que la música es “el lenguaje definitivo de la libertad”.
Fuente: Infobae