La actriz Demi Moore provocó una avalancha de reproches en redes sociales luego de afirmar, durante el Festival de Cannes, que la industria cinematográfica no puede ganar la pelea contra la inteligencia artificial. Los detractores calificaron sus palabras como “propaganda fascista”.
La intérprete estadounidense, quien forma parte del jurado oficial de la 79.ª edición del certamen, realizó estas declaraciones en la rueda de prensa inaugural del evento. Sus comentarios generaron una división inmediata entre quienes la criticaron y quienes apoyaron su visión.
“La oposición engendra oposición. La IA ya está aquí, y luchar contra ella es, en cierto sentido, luchar contra algo que es una batalla que perderemos. Así que encontrar maneras de trabajar con ella, creo, es un camino más valioso”, expresó Moore, de acuerdo con reportes de prensa.
La también estrella de Hollywood reconoció que la industria no está haciendo lo suficiente para proteger a sus trabajadores frente al avance tecnológico.
“¿Estamos haciendo suficiente para protegernos? No lo sé… Mi inclinación sería decir que probablemente no”, añadió.

Estas afirmaciones desataron una ola de reacciones en plataformas digitales. Varios usuarios acusaron a la veterana actriz de ceder el futuro del cine a los intereses corporativos de Silicon Valley.
“Que Demi Moore tenga el descaro de hablar esta propaganda fascista sobre que es inútil luchar contra la IA, junto a Park Chan-wook, es una locura si entiendes algo de su trabajo”, escribió un usuario en redes, aludiendo a La sustancia, filme por el que Moore fue galardonada en Cannes en 2024. Y agregó: “Y después de que ella haya participado en una película sobre cómo los hombres blancos y ricos usan a las mujeres en la industria del cine”.
Otro comentario apuntó contra quienes presentan la IA como algo inevitable: “Noten cómo nunca pueden argumentar por qué la IA es buena en sí misma; siempre es que es inevitable y que simplemente tenemos que aceptar que el futuro es basura”.

Una tercera crítica señaló que la actriz sonaba más como una inversora que como una artista: “Suena como una inversora, no como una artista. Completamente ajena a la tecnología y al arte. Las estrellas de cine de los 90 la tuvieron fácil, se hicieron ricas y se alejaron de preocuparse por la sostenibilidad del negocio que ayudaron a arruinar”.
Sin embargo, las declaraciones de Moore también encontraron defensores. “La IA es el futuro del cine. Quienes no la adopten se quedarán atrás”, escribió un cibernauta. Otro añadió: “Pueden estar en contra de la IA por instinto y aun así ninguno de ustedes puede ofrecer un camino lógico en su contra”. Un tercero resumió la postura de los partidarios: “Ella tiene razón. El genio no va a volver a la lámpara”.

La postura de Demi Moore sobre la IA
Demi Moore matizó su postura al señalar que existen dimensiones del arte humano que la tecnología es incapaz de alcanzar. “Hay aspectos hermosos en poder utilizarla”, reconoció la actriz durante la rueda de prensa, “pero la verdad es que no hay nada que temer, porque lo que la IA nunca podrá reemplazar es de donde viene el verdadero arte, que no es lo físico. Viene del alma”, sostuvo.
No todos en el jurado compartieron el tono conciliador de Moore. Paul Laverty, guionista escocés conocido por sus colaboraciones con el director Ken Loach en filmes como El viento que acaricia el prado e Yo, Daniel Blake, lanzó una advertencia más política sobre los riesgos de la IA sin regulación. “Lo que me parece absolutamente increíble es que lo hacen y luego asumen que el resto del mundo seguirá y lo aceptará, sin importar las consecuencias”, dijo Laverty durante la rueda de prensa, en referencia a las empresas tecnológicas que impulsan el desarrollo de la IA.
El guionista también llamó a examinar quién controla estas herramientas: “Hay que mirar toda la crisis: cómo las fábricas de datos afectan la sostenibilidad, el agua, las poblaciones. La gente está comenzando a darse cuenta de que no debemos dejar que estos multimillonarios tecnológicos dicten cómo vivimos nuestras vidas”.

La rueda de prensa también abordó la relación entre el cine y la política. Moore defendió la libertad de expresión artística: “Parte del arte es la expresión. Si empezamos a censurarnos, cerramos el núcleo de nuestra creatividad, que es donde podemos descubrir la verdad y las respuestas”.
El presidente del jurado, el cineasta surcoreano Park Chan-wook —conocido por La decisión de partir y Old Boy—, sumó su propia reflexión al respecto. “Solo porque una obra de arte tenga una declaración política, no debe ser considerada un enemigo del arte. Al mismo tiempo, si un film no hace una declaración política, no debe ser ignorado”, señaló. “Incluso si hacemos una declaración política brillante, si no está expresada con suficiente arte, sería solo propaganda”.
Fuente: Infobae