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A 20 años del nacimiento de Blanca, Brisa Ardohain le dedica una emotiva carta

Hace dos décadas, un 15 de mayo, Blanca Vicuña nació en Santiago de Chile, siendo la primogénita de Pampita Ardohain y Benjamín Vicuña. Creció entre Argentina y Chile hasta que, en septiembre de 2012, una neumonía hemorrágica con falla multisistémica la arrebató en pocos días. Apenas seis años de vida. Desde aquel momento, su familia la recuerda con una mezcla de dolor y gratitud que, lejos de desvanecerse, se transforma con el tiempo.

Este 15 de mayo tuvo un peso especial: Blanca habría cumplido 20 años. Entre los múltiples homenajes, destacó el de su prima Brisa Ardohain, ahijada de Pampita y cuatro años mayor que ella. Brisa escribió en redes sociales una carta que busca nombrar el recuerdo, lo que fue y lo que duele.

Brisa es hija de Leandro Ardohain, hermano de Pampita, y creció en Doblas, La Pampa, en un entorno siempre cercano a la conductora. En 2022, dejó su provincia para mudarse a Buenos Aires y cuidar a Ana, la hija menor de Pampita con Roberto García Moritán. Desde entonces, acompaña el día a día de su tía, viaja con ella y mantiene vivo el recuerdo de Blanca.

El texto de Brisa detalla cómo la memoria de Blanca Vicuña se mantiene presente a través de sueños, objetos y la convivencia familiar

Con esa perspectiva, la de quien no solo perdió a una prima sino que eligió estar cerca de todo lo que ella dejó, Brisa escribió: “Si la vida fuese justa y el destino no nos hubiera atravesado con tu partida, estaríamos festejando tu cumpleaños número 20. ¡VEINTE! 20 años de tu nacimiento”. La exclamación refleja el asombro ante una cifra que parece increíble, la vida que no pudo ser.

Reconoce con precisión que “ya son más años de ausencia que los breves que pudimos disfrutar de tu luz, tu risa y tu amor”. Es la aritmética del duelo, sin adornos, desafiando el paso del tiempo.

Con el tiempo, algo de alivio ha llegado: “Cada año duele un poco menos”, escribe Brisa, “la compañía y el día a día calman la incertidumbre y las miles de preguntas sin respuestas”. No es resignación, sino la honestidad de quien aprende a vivir con una ausencia.

Brisa Ardohain narra la transición del dolor a la aceptación, resaltando la sanación a través del tiempo y el acompañamiento cotidiano

La imaginación también juega un papel: “A veces me gusta imaginar qué haríamos si estuviéramos juntas acá, viendo cómo comparten nuestros hermanos, suelo pensar en las cosas que haríamos nosotras dos, qué planes hubiésemos hecho y qué gustos compartiríamos”. Son preguntas sin respuesta, pero al hacerlas, Blanca sigue viva.

Esa fantasía se combina con la certeza de que estar cerca de los hermanos de Blanca y de su tía Pampita le da paz. “Tu ausencia nos atravesó pero también nos unió y cada rato compartido me llena el corazón de amor y de vos”, escribe. Ver a Blanca reflejada en sus hermanos es “el regalo más preciado” que su prima les dejó.

El conmovedor homenaje de Brisa Ardohain a su prima Blanca

Los sueños también son refugio: “Siempre sueño con nuestro reencuentro, en volver a escuchar tu risa tan contagiosa y en los abrazos eternos que nos dábamos en cada viaje”. Los objetos también guardan memoria: los juguetes que Blanca le prestaba y que hoy comparte con Anita, su hermana menor. “Te espero siempre para andar un rato más en patines y jugar a las Barbies”, promete al final, como un plan pendiente.

La carta cierra con un “Te amo con el alma Blanca”. Su padre, Leandro Ardohain, respondió: “Qué lindas palabras, sos una gran persona y una gran prima, y Blanca siempre te ilumina desde el cielo, siempre brillando, te amo hija”.

Pampita también publicó su homenaje: una carta en segunda persona dirigida a quienes no han vivido su dolor. “A los que no pueden dimensionar cómo es que el mundo se ponga de cabeza con una llegada… Les presto mis zapatos”, abre. Describe a Blanca con precisión: “la voz más dulce y suave cantando canciones todo el día”, “un pelo largo con los rulos despeinados al viento”, “dientes diminutos en una risa ruidosa y contagiosa”. Una niña que bailaba vestida de princesa y contaba “los mil sueños infinitos que puede contar una niña pequeña”.

La familia de Pampita mantiene vivo el recuerdo de Blanca Vicuña, fallecida a los seis años por una neumonía hemorrágica en 2012

También habla del dolor: “A los que nunca perdieron lo más preciado… A los que no entienden cuánto cuesta caminar sin poder ver y tocar de nuevo… A los que no sangraron por dentro con heridas que nunca cierran… Les presto mis zapatos”. Cierra: “A los que no se imaginan el honor tan grande que es ser tu mamá hace 20 años… Les presto mis zapatos”.

Benjamín Vicuña también le escribió directamente. Repasó lo que su hija le dio: “Por ti me disfracé de padre la primera vez, fui testigo y espía del más allá en el más acá, dormí en tus sueños, despertando los míos. Conocí el amor más grande que nadie pudo robar, ni siquiera la distancia o la muerte”.

Pampita y Vicuña con Blanca: el recuerdo eterno en un día muy especial

Recordó el día de su nacimiento, cuando “la cordillera brillaba y su blancura parecía la sonrisa más linda”, e imaginó cómo sería Blanca hoy: “dulce, graciosa, tierna, fresca, tímida, mirando de costado, mirando a los ojos, regalando sonrisas como la cordillera en tu nacimiento”. Cerró: “Ya lloré, morí, renací y volví a escribir tu nombre en la arena pero esta vez el mar no lo borró, esta vez el mar me trajo un secreto y es que estás bien. Hoy duermo tranquilo a tu lado, mi niña eterna”.

Fuente: Infobae

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