El régimen militar que controla Birmania desde el golpe de Estado de 2021 ha presentado este jueves una propuesta legislativa que busca imponer la pena de muerte a quienes sean encontrados culpables de secuestrar o coaccionar violentamente a otras personas para operar redes de estafa por internet.
La iniciativa surge como respuesta al preocupante incremento de estos centros ilegales, muchos de ellos instalados en zonas fronterizas y que han sido blanco de múltiples redadas. Estas instalaciones son utilizadas para realizar actividades fraudulentas, frecuentemente empleando a víctimas de trata de personas y migrantes en situación migratoria irregular.
Este mercado ilegal, que emplea a millones de personas, genera enormes sumas de dinero. Ha sido objeto de críticas internacionales por incluir prácticas de tortura y tráfico humano. Para combatirlo, la junta ha propuesto una normativa que facilitaría la aplicación de la pena capital en casos de “violencia, tortura, arresto ilegal y trato inhumano” con el objetivo de forzar a terceros a cometer delitos en línea.
El proyecto, conocido como Ley Contra el Fraude Online, también contempla penas máximas de cadena perpetua para quienes lideren estas redes o cometan directamente los delitos de fraude.
Las fuerzas de seguridad birmanas han detenido a miles de personas vinculadas a estas organizaciones y han desmantelado decenas de equipos conectados a la red de satélites Starlink, que proporciona internet de alta velocidad para llevar a cabo las operaciones fraudulentas. Las autoridades han señalado que estas actividades dejan víctimas en numerosos países.
Estos centros suelen reclutar a trabajadores migrantes mediante falsas promesas de empleo legal, para luego retenerlos contra su voluntad y obligarlos a realizar actividades ilegales.
El fenómeno ha cobrado mayor relevancia luego de que Estados Unidos y Reino Unido impusieran sanciones contra algunas de las mayores redes de fraude cibernético en Camboya, país también afectado por este tipo de casos.
A principios de febrero de 2025, las autoridades de Tailandia cortaron el suministro eléctrico en cinco puntos cercanos a la frontera con Birmania como parte de las operaciones para desmantelar estas bandas. La medida se tomó después de que la entonces primera ministra tailandesa, Paetongtarn Shinawatra, se reuniera con el presidente chino, Xi Jinping, y le prometiera acabar con estos centros, cuyas víctimas son principalmente ciudadanos chinos.
Fuente: Infobae