Actualmente, aproximadamente la mitad de la electricidad que se consume en España proviene del viento y del sol. Sin embargo, estas fuentes renovables tienen una característica que las distingue: no generan energía cuando la demanda lo exige, sino cuando las condiciones climáticas lo permiten. Esta diferencia entre el momento de producción y el de consumo se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para la transición energética del país, y para superarlo se necesita una capacidad de almacenamiento que todavía no existe.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima ha fijado una meta ambiciosa: alcanzar los 20 GW de almacenamiento instalado para el año 2030. Hoy, España cuenta con poco más de 3.300 MW de bombeo puro. Para acortar esa distancia, el Gobierno puso en marcha en 2025 un programa de 700 millones de euros, cofinanciado por la Unión Europea, que cubrirá hasta el 85% del costo de las nuevas plantas. Casi la mitad de esos fondos se destinarán a Andalucía, la comunidad autónoma con mayor radiación solar del país y donde se debate uno de los proyectos de almacenamiento más ambiciosos de la península: una central de bombeo junto al embalse de Rules, en la provincia de Granada.
¿En qué consiste una central de bombeo reversible?
La central junto al embalse de Rules será una instalación de bombeo reversible. En la práctica, funcionan como enormes baterías de agua a escala industrial. Cuando la red eléctrica tiene un excedente de electricidad (por ejemplo, en horas de mucho viento o sol intenso), la planta utiliza ese sobrante para bombear agua desde un embalse inferior hasta una balsa construida en la parte alta de una ladera. Cuando la demanda aumenta, el agua desciende por tuberías y hace girar unas turbinas que generan electricidad limpia.
Esta tecnología es madura, confiable y tiene la capacidad de almacenar volúmenes de energía que las baterías de litio todavía no pueden igualar. De acuerdo con los cálculos de Econolistas en Acción, sin este tipo de instalaciones, España solo podría instalar de forma razonable unos 50 GW de energía solar. Con ellas, ese techo podría elevarse hasta los 70 o 72 GW.
Para tener una idea de su importancia, solo en octubre de 2024, las centrales de bombeo españolas generaron 4.747 GWh, un 10% más que en el mismo mes de 2022, aunque la potencia instalada lleva 15 años prácticamente estancada. La presión para desbloquear nuevos proyectos es, por lo tanto, cada vez mayor.
El proyecto de Rules avanza después de casi una década
En este contexto, durante el verano de 2025 se produjo un hito clave: la aprobación del proyecto que la empresa Villar Mir Energía viene tramitando desde 2017 junto al embalse de Rules. El Ministerio para la Transición Ecológica publicó en el Boletín Oficial del Estado la declaración de impacto ambiental (DIA) favorable, que era el trámite más complejo que le quedaba por superar al promotor. La concesión de agua por parte de la Junta de Andalucía se había otorgado cinco años antes.

La central se ubicará en el municipio de Vélez de Benaudalla, junto a la Sierra de los Guájares. Contará con dos balsas separadas por un desnivel de algo más de 500 metros. El agua del propio pantano de Rules, que se alimenta del río Guadalfeo y de las lluvias, circulará en un circuito cerrado entre ambas balsas. A pleno rendimiento, la instalación moverá 60 metros cúbicos de agua por segundo. Las pérdidas por evaporación se estiman en apenas entre el 0,5% y el 1% del volumen anual, lo que descarta el riesgo de que disminuya el caudal disponible para el riego agrícola de la zona.
Con 356 MW de potencia y una producción anual estimada de 1.022 GWh, la planta se convertiría en una de las mayores instalaciones de este tipo en España. Las obras requerirán excavar más de 246.000 metros cúbicos de material y tender algo más de 1,5 kilómetros de tuberías. El plazo de construcción se calcula en cinco años.
Fuente: Infobae