El príncipe Carlos Felipe de Suecia celebra su 47 cumpleaños este 13 de mayo, inmerso en una dualidad que marca su vida pública: por un lado, el reconocimiento a su exitosa carrera como diseñador y empresario; por otro, el peso de la controversia que rodea a su esposa, la princesa Sofía, por su vínculo con el fallecido magnate Jeffrey Epstein. Nacido en 1979, el segundo hijo de los reyes Carlos Gustavo XVI y Silvia ha sabido forjarse un camino propio, alejado de las aspiraciones al trono que perdió en su infancia.
La vida de Carlos Felipe empezó con grandes expectativas: fue heredero al trono durante sus primeros meses, hasta que una reforma parlamentaria instauró la primogenitura absoluta, cediendo el puesto a su hermana mayor, la princesa Victoria. Lejos de amargarse, el príncipe construyó su identidad en el diseño industrial y los negocios, sin abandonar del todo la agenda real. Hoy, su día a día se reparte entre compromisos oficiales, la crianza de sus cuatro hijos y el impulso de su firma Bernadotte & Kylberg.
El fantasma de Epstein y la respuesta de Sofía
La polémica más reciente que sacude a la familia real sueca tiene nombre propio: Jeffrey Epstein. Documentos filtrados vincularon a la princesa Sofía con el círculo social del estadounidense, desatando especulaciones. En febrero de 2026, Sofía se pronunció:
“Nos conocimos en un restaurante, en un ambiente social donde me presentaron, y en una proyección de cine con muchos otros. Por suerte, eso fue todo”.
Además, expresó su solidaridad con las víctimas:
“Mis condolencias a las víctimas. Espero que se haga justicia”.
La Casa Real sueca respaldó su versión y negó cualquier vínculo más allá de esos encuentros sociales aislados, señalando que no ha tenido contacto con Epstein en veinte años.
Tras el nacimiento de su cuarta hija, Inés, en febrero de 2025, Sofía se apartó temporalmente de la agenda pública. La familia real justificó la ausencia por motivos de maternidad, aunque el debate mediático continuó.
Carrera profesional y éxito como diseñador
Mientras se mantiene alejado de la línea sucesoria, Carlos Felipe ha desarrollado una carrera en el diseño que le ha valido reconocimiento. Tras completar estudios en diseño gráfico, fundó en 2012 junto a Oscar Kylberg la agencia Bernadotte & Kylberg, especializada en productos exclusivos para marcas escandinavas como Georg Jensen, Stelton y Hästens. El estudio también ha incursionado en diseño de interiores y moda.
El príncipe compagina su trabajo empresarial con funciones institucionales: participa en actos oficiales, representa a la Corona en eventos internacionales y apoya a sus padres en compromisos de Estado. Su habilidad para equilibrar ambas facetas refuerza su imagen de aristócrata moderno, ya que verlo en ámbitos como el diseño o pilotando un coche de carreras no es habitual en ninguna casa real.
Vida personal y el peso de la sucesión
En el plano privado, Carlos Felipe consolidó una vida familiar junto a la princesa Sofía, con quien se casó en 2015. La pareja tiene cuatro hijos: Alejandro, Gabriel, Julián e Inés, cada uno con títulos de duque o duquesa de diferentes regiones suecas. El nacimiento de Inés en 2025 reafirmó su perfil de familia numerosa y unida.

Su relación con la línea sucesoria es motivo de análisis desde su infancia. El rey Carlos Gustavo ha manifestado su desacuerdo con la reforma:
“Mi hijo ya había nacido y de repente un cambio de leyes lo dejó sin nada, es bastante extraño”.
A pesar de no tener aspiraciones al trono, Carlos Felipe se mantiene cercano a su familia y cultiva una imagen de optimismo, apasionado por los deportes, siendo piloto de rallies y ganador de campeonatos.
Su esposa, Sofía, ha enfrentado otras polémicas, desde su pasado como modelo y participante en telerrealidad hasta su integración en la Casa Real. La pareja ha superado prejuicios y se ha consolidado como una de las más queridas por la opinión pública sueca, aunque situaciones como el caso Epstein han puesto a prueba su estabilidad.
A sus 47 años, Carlos Felipe de Suecia encarna las luces y sombras de una monarquía en transformación: nunca será rey, pero ha dejado huella en la institución, en el diseño y en la sociedad sueca.
Fuente: Infobae