La química y catedrática María Vallet, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026, afirmó que el trabajo galardonado representa una auténtica democratización de la secuenciación genética. Los investigadores David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer desarrollaron un método que Vallet calificó como “rápido, barato y eficaz”, lo que abre nuevas puertas en la medicina personalizada.
Durante la deliberación del jurado, Vallet destacó que estos científicos han logrado que una técnica antes reservada a pocos laboratorios esté al alcance de toda la sociedad. “Han democratizado un método que va a ser útil a toda la sociedad”, señaló. Explicó que, antes de este avance, secuenciar el ADN “costaba muchísimo dinero” y los resultados demoraban al menos un mes. En contraste, ahora el proceso “se hace en un día y es perfectamente certero”, con un costo reducido a unos mil euros, mientras que antes ascendía a “miles y miles y miles” de euros.
La catedrática considera que este método será clave para el desarrollo de la medicina personalizada, pero también tendrá aplicaciones en biología, ecología y otras disciplinas. “Cuando empieza una cosa siempre es caro y siempre es un problema, pero en este caso ya se ha democratizado, ya ha pasado a ser un método muy barato, muy rápido y muy eficaz”, remarcó.
Una revolución en la secuenciación del ADN
El divulgador científico Alberto Aparici explicó cómo funcionaba la técnica antes de este hallazgo. Secuenciar un genoma — es decir, “leer las diversas letras que hay en el ADN” — era un proceso “casi artesanal” que consumía muchísimo tiempo. Los premiados, dijo, “desarrollaron un método que permitía hacerlo de manera automática y en muchísimo menos tiempo”.
Según Aparici, el sistema consiste en “partir en trocitos el ADN, colocarlo dentro de la máquina y mediante luz conseguir leer cada una de las letras que hay ahí”. Las cuatro sustancias básicas del ADN — las letras ATGC — tienen un color distinto. “Lo ilumina y si brilla amarillo es una, si brilla verde es otra, si brilla azul es otra”, describió, añadiendo que el proceso está “todo automatizado”.
Este avance fue crucial para desarrollar la vacuna contra el virus de la Covid-19 en un “tiempo récord”. Aparici recordó que el genoma del virus fue secuenciado rápidamente en China y publicado, lo que permitió a la comunidad científica trabajar con esos datos de inmediato. “Si llegan otros virus —Dios quiera que no—, ya tenemos mucho camino adelantado. Pero no solo para eso, también para estudios de poblaciones de animales”, concluyó.
Fuente: Infobae